Vuelve a casa, vuelve

Dicen que en Chile mientras tengas una cama, puedes ser considerado ciudadano de primera categoría y tendrás derecho a volver al país vayas donde vayas y estés el tiempo que estés fuera. En España, más bien, podríamos decir que quien tiene una cama “a su nombre” es un absoluto privilegiado, más aún si eres menor de 30.

En nuestro país, la mayoría de los y las jóvenes tienen camas prestadas o “en usufructo”, lo que quiere decir que aún viven en casa de sus progenitores o que, como mucho, viven en una residencia de estudiantes (generalmente, porque no estudian cerca del domicilio familiar) o en un piso de alquiler. Hay otros, los menos, que han tenido la suerte de visitar una tienda, comprar un somier, un colchón, una almohada, sábanas y un edredón en los que descansar. Por supuesto, sin dinero debajo ni techo propio, eso ya sería un lujo ibérico, y nunca mejor dicho.

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Somos quienes más sabemos de emancipación juvenil en España

Pues sí. Sabemos mucho sobre emancipación juvenil. No sé si somos los y las que más sabemos sobre el tema, pero, desde luego, intentamos serlo. Nos rodeamos de grandes expertas y expertos, tratamos de estar en la vanguardia de la investigación sobre este objeto de estudio y procuramos que los resultados que vamos generando sirvan para desarrollar programas y políticas que fomenten el desarrollo de la juventud en sus itinerarios a la vida adulta.

Tras años de crisis económica que han influido, evidentemente, en la configuración de los hogares españoles, se van presentando oportunidades para que quienes lo deseen y lo necesiten puedan abandonar el nido y construir el suyo propio. Hay muchos datos que indican que, si hay esfuerzos colectivos, los sujetos individuales pueden llegar a pagar un alquiler que no suponga un dolor de cabeza constante, incluso a comprar inmuebles sin hipotecarse de por vida.

Pero la reflexión debe continuar, no podemos ser ingenuamente optimistas, por mucho que deseemos que la situación cambie. Por ello, seguiremos ayudando y visibilizando a investigadoras e investigadores especializados en la movilidad residencial, seguiremos recurriendo a entidades que generen cifras y conocimiento sobre la realidad de los modos de convivencia y trabajaremos codo con codo con quienes se ocupan de trasladar esta problemática a la sociedad general.

Si te interesa la emancipación juvenil y quieres estar al día de lo que preocupa sobre ella, suscríbete al Boletín del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad.

Si además te ocupas de esta problemática y necesitas leer estudios que diseccionen la emancipación juvenil, te recomendamos que empieces por este de Bosch Meda y López Oller, disponible para descarga en nuestra Colección Ayudas a la Investigación.

Zalear: Arrastrar o menear con facilidad algo a un lado y a otro

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Mariano Urraco es investigador, recién doctorado en sociología con una tesis sobre los jóvenes extremeños y sus dinámicas de emancipación. Su empeño en centrar el análisis en una región poco estudiada ayuda a completar la mirada frecuente de la investigación sociológica, situada en las grandes metrópolis. La decisión de abordar las generaciones de la crisis sirve para dar relevancia a un momento histórico complicado para muchos y muchas.

“Un saco de niños zaleados”: precariedad laboral y precariedad vital de la “generación de la crisis” en Extremadura (2017) es el título del trabajo de Urraco para la obtención del grado de doctor. Un título preñado de matices, con sus comillas, con su carga semántica, con su intención, con su subjetivación, con personalidad. Pronto podrá ser accesible en el repositorio de tesis doctorales de la Universidad Complutense de Madrid, pero desde ya empieza a ser referencia para citas e inspiración de otras investigaciones sociológicas por su artículo en el número 7 de la Revista Metamorfosis.

Conocimos a Mariano Urraco Solanilla en las II Jornadas sobre estudios de juventud, donde presentó una ponencia con algunos de los resultados de su tesis. Concretamente, el investigador profundizó en la búsqueda de una trayectoria lineal, previsible, en la transición a la vida laboral de las personas jóvenes extremeñas, que apuestan por el funcionariado como opción casi única para salir adelante. ¿Funcionario por oposición? Como si fuera algo fácil… Rechazar la frustración, agarrarse a la lógica del “sálvese quien pueda”, responder a la presión familiar o competir como síntoma del individualismo que impera son algunas de las explicaciones para asumir el reto.

El estudio está basado en entrevistas en profundidad a jóvenes titulados y tituladas universitarios/as de Extremadura. El diseño metodológico, como debe ser, se construye en función del objetivo principal de la investigación: comprender el modo en que la precarización del mercado laboral español ha afectado a las vivencias y a la manera de imaginarse el trabajo de estas generaciones periféricas. Según las conclusiones de la investigación, se trata de juventudes que han resultado demostrar pautas de actuación “como las de antes”, alejadas de los nuevos discursos sobre lo bueno, bonito (y caro, habría que añadir) sobre el trabajo flexible o la emigración.

Este perfil biográfico de la juventud extremeña vendría a dar una vuelta de tuerca más a la afirmación: “si no tienes trabajo, lo que interesa es seguir formándote”, respuesta mayoritaria a la hora de destacar aspectos de la relación estudios-trabajo, según la investigación “Jóvenes y empleo, desde su propia mirada”, del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. Porque opositar no es solo hincar codos durante un tiempo indeterminado (y aprender, por qué no) sino, sobre todo, asegurar que el estudio pueda servir para algo, por ejemplo, para sobrevivir a la crisis.

El “faro del empleo público”, como indica el autor, es en Extremadura el lugar al que dirigen sus esfuerzos los y las jóvenes. El funcionariado se convierte en algo incluso apetecible para quienes buscan salir adelante “con las estrategias “de siempre” (estudiar y estudiar: másteres, cursos, oposiciones)” (Urraco, 2017: 45).  Así que, aludiendo al título de una de las novelas de Virginia Wolf (porque la investigación aquí reseñada es como “una habitación propia” de la juventud extremeña) valdría como lema cada vez más extendido en esta etapa etaria: ¡“Al faro”!, no vaya a ser que por el camino de la emancipación nos zaleen más de la cuenta.