Hablemos de salud mental: hoy y cada día, todos y todas, en cualquier parte

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Es urgente, funcional y necesario dar voz y poner cara a los afectados y afectadas por problemas de ansiedad, depresión y otros trastornos de naturaleza psiquiátrica. También prevenir su aparición, para lo cual es fundamental formar a la opinión pública y sensibilizar sobre los factores de riesgo y de protección, especialmente en edades tempranas, cuando se desarrollan la mayoría de los problemas mentales. Los datos que arroja la investigación en la materia indican que el 10 de octubre, declarado como efeméride por esta causa, deberían ser todos los días, y que se trata de una cuestión de justicia social.

Escribir sobre salud mental es, en sí mismo, un acto de locura, de osadía, de rebeldía. Pero lo hacemos desde la convicción de que hay que escribir más sobre este tema porque su visibilización forma parte de la sanación. Así nos sumamos a las iniciativas del Día Mundial de la Salud Mental 2018 que con el lema “Educación inclusiva, salud mental positiva” pone el acento en la construcción de una juventud que reconozca, respete y aprecie la diversidad como garantía de una buena salud mental para las generaciones futuras. La temática de este año está en línea con la que marca la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH) a nivel global, que es: “jóvenes y salud mental en un mundo cambiante”.

Según datos del Barómetro Juvenil de Vida y Salud del ProyectoScopio, casi un 30% de la juventud española entre 15 y 29 años, unos dos millones de jóvenes, afirma que en el último año ha sufrido síntomas claros de algún tipo de trastorno, con más incidencia entre ellas (33%) que entre ellos (23%). Señalan fundamentalmente: cansancio y falta de energía (29%); problemas de sueño (26%); desórdenes alimenticios (23%) o sentimiento de fracaso (19.3%), entre otros. Según estos síntomas que describen, el 21.6% de jóvenes españoles y españolas presentaría cuadro de sintomatología depresiva moderada (15.3%) y moderadamente grave/grave (6.3%). En este aspecto, también hay diferencias importantes según género: mientras el porcentaje de chicas asciende hasta el 24.3%, en chicos apenas supera el 16%.

Además del género, investigadores e investigadoras de la Universidad de Barcelona señalaron en las II Jornadas de Estudios de Juventud otros factores de riesgo que predisponen, en mayor medida, a sufrir problemas de salud mental en la juventud: ser de una clase desfavorecida, estar en situación de desempleo, tener un mal ambiente en el lugar de residencia y no contar con una red de apoyo social y familiar. Pero, advierten, “no se trata solo de ser joven (…) sino de la acumulación de factores de riesgo”. Por eso, los cambios acontecidos con la crisis económica –paro, precariedad laboral, dificultad de acceso a la vivienda y recortes en las políticas públicas– sitúan a ciertos grupos sociales en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Como indican en esta entrada del blog de Análisis y Debate del ProyectoScopio, “la etapa de la adolescencia y juventud se vive como un periodo en el que se afrontan una diversidad de cambios relacionados con el crecimiento y la maduración, que llevan hasta la edad adulta. La salud, en estas edades, es un elemento especialmente importante y el hecho de contar con una buena salud es un factor que puede ser muy determinante en el desarrollo psico-social del individuo.” Y, en este contexto, hay que cuidar especialmente a la juventud en riesgo de exclusión porque en ellos la edad no es un factor de protección ante problemas de salud mental. La juventud puede ser un periodo incluso peor en la vida de las personas cuando acumulan situaciones de exclusión.

Dentro de la franja de edad que nos ocupa, el origen de los problemas también presenta diferentes características: si bien en la adolescencia el acoso escolar y otras situaciones de aislamiento o de ataque relacionadas con la identidad son las luchas abiertas, en la etapa universitaria y en la de transición a las responsabilidades adultas son el perfeccionismo y el estrés que conlleva la presión por los resultados, ya sean académicos o profesionales, la presión económica o los cambios de domicilio por motivos laborales o de estudios, los que generan las situaciones de mayor ansiedad, que pueden afectar hasta el más exitoso de los youtubers.