Entre Banksy y la pintada ilegible: el grafiti vino para quedarse

Desde su nacimiento y eclosión en los años 80, el arte urbano se ha ido convirtiendo en una parte innegable de nuestra cultura

Repasamos algunos de los estudios y reportajes más precisos que se han realizado para comprender su innegable vínculo con los jóvenes y con la protesta social

Sus contenidos, sus mensajes, su versatilidad y su objetivo de denuncia han convertido estas expresiones creativas en el nuevo arte de nuestro siglo  

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Si preguntamos a varias personas qué imagen se les viene a la cabeza con la palabra grafiti, unos pensarán inmediatamente en el garabato, la pintada ilegible que afea la fachada más blanca de su edificio o su tren diario; otros seguramente nos hablarán de Banksy y todo el misterio de su anonimato, y algunos más pensarán en la intervención artística con la que su barrio se inundó de color y de denuncia social. Así de versátil y de complejo es hoy el arte urbano, el ‘street art’ o el arte en la calle. Es decir, hasta en su denominación. Grafiti es la mejor denominación por ser la que mejor recuerda su origen y la que se mueve en el equilibrio entre la pintada ilegible y el arte más sofisticado. No deja de ser un arte cercano y casi siempre hecho por jóvenes, que todos conocemos de una forma u otra y que ha desatado todo un compendio de estudios, la gran mayoría de ellos centrados en el debate (muy reduccionista) sobre si es arte o vandalismo.

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Obra de Banksy

Hay una premisa que de entrada suele estar equivocada. Mientras los expertos dicen esto o aquello, ¿cómo se consideran a sí mismos los grafiteros y las grafiteras? Aquí también hay para todos los gustos, pero en la mayoría de los casos no es el arte lo que buscan, con toda su subjetividad y que siempre dependerá de quien lo mira. También conviene recordar que en su mayoría están vinculados a la cultura del hip hop o con otras muchas de carácter transversal. Son transformadores, agitadores y gestores culturales, muchas veces involuntarios.

La primera tesis doctoral sobre cultura urbana la realizó el periodista, fotógrafo y profesor Francisco Reyes Sánchez para la Universidad Complutense de Madrid, tras más de 25 años compartiendo las experiencias de grafiteros artistas de todo tipo (muchas de ellas las ha plasmado en el programa ‘Ritmo Urbano’ de La 2). Él diferencia entre la pintada sin voluntad de estilo y el grafiti, que circunscribe a una firma o un mensaje, que puede remontarse hasta la pintura rupestre, hasta los mensajes en las paredes de Pompeya, hasta las marcas de los vikingos cuando arrasaban un poblado o hasta las demarcaciones del territorio por parte de las bandas en Estados Unidos en los años 50 y 60.

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Obra de Muelle – Cultura Colectiva

Pero como tal, el grafiti en España se desata con Muelle (Juan Carlos Argüello), en plena Movida Madrileña, cuando este componente del grupo de punk Salida de Emergencia empezó a inundar con su apodo las paredes de Madrid. Al principio, desde 1977, solo por su barrio, y hacia 1981 ya se había extendido por toda la ciudad. En los años 90 ya era prácticamente un mito de la cultura urbana. En su estudio, el profesor Reyes destaca que prácticamente  estuviera haciendo lo mismo que hacían otros al otro lado del planeta pero sin saberlo. El fenómeno del ‘street art’ se extendía imparable por todo el mundo.

Hoy en día España es un perfecto espejo de su variedad multiplicadora. Tuenti ha realizado en varias ocasiones los ranking de los grafiteros más jóvenes o los más conocidos. Entre ellos se encuentra el grupo Boa Mistura, los encargados de la famosa campaña “Madrid, te comería a versos” mediante la que pintaron las aceras y pasos de peatones de la capital con frase de cantantes. Además, han trabajado con intervenciones colectivas desde Sao Paulo hasta Berlín:

 

Borondo es uno de los más conocidos también a nivel internacional, ya que fusiona el grafiti con los clásicos, al igual que sucede con las formas geométricas imposibles de Anna Taratiel y los aerosoles salvajes de Zosen. Por su parte, Suso33 es el mayor exponente de los artistas urbanos españoles: ha hecho escenografías para el Teatro Real, el Centro Dramático Nacional, la Biblioteca Nacional o la Pasarela Cibeles. Ha expuesto en el Museo Thyssen-Bornemisza, Caixa Forum, el CAAM, Museo de Arte Contemporáneo de Bucarest y en galerías de todo el mundo. Lleva creando en las calles desde 1984.

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Obra de Suso33 – Foro de la Cultura

¿Cuál es la conclusión a la que llega el periodista y profesor tras haber pasado tantos años de su vida conviviendo con grafiteros? Considera que el debate sobre arte o vandalismo ha sido superado, sobre todo porque “son reacios, les cuesta, no creen en ello”. “¿Graffitis que al estar en la calle son suciedad y vandalismo y que en el momento en el que entran en una galería es arte? Sinceramente creo que todo esto no se sostiene, y me parece tan arriesgado decir que el grafiti es arte como decir que no lo es”, sentencia.

Francisco Reyes ha dirigido a su vez otras tesis doctorales tremendamente valiosas. Es el caso de ‘El fenómeno Banksy y otros artistas urbanos’ de Emilio Fernández Herrero.  En la misma elabora una tipología en cuanto a las intervenciones: entre las más tradicionales (esténcil, los stickers y los pósteres de engrudo, técnicas  que utilizaban los pioneros del arte urbano); las abstractas (pinturas más cercanas al concepto clásico de arte); las fotográficas (en grandes dimensiones o el miniatura, las más llamativas); las ‘morfing’ (transforman los elementos urbanos que hay en la calle o a partir de desperfectos de paredes o manchas), las instalaciones (que engloban a las intervenciones en las que se colocan distintos elementos sobre el espacio urbano, pero sin la necesidad de otorgar vida a los lugares intervenidos); y las exclusivas (el cajón de sastre en el que se encuentran las intervenciones realizadas con técnicas distintas, generalmente utilizadas por un único autor).

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Arte en las alcantarillas – Decoratrix

Lo cierto es que con el tiempo, han sido muchos los estudios, reportajes y monográficos sobre esta disciplina creativa. El grafiti ha adquirido dimensiones universales y numerosas ramificaciones, y las redes sociales del nuevo siglo han contribuido a su mejor conocimiento. La web Cultura Colectiva es una de las que mejor lo conocen y ha publicado en varias ocasiones informaciones orientadas a eliminar los prejuicios que todavía siguen presentes en la sociedad. Hace unos años publicó uno de sus artículos más interesantes sobre la supuesta “ilegalidad” de estas manifestaciones urbanas en base a las investigaciones realizadas en ciudades como Barcelona o Montevideo.

La conclusión es que hablar de arte “fuera de la ley” hoy no tiene sentido.  Estas manifestaciones han evolucionado hacia una indudable creatividad y hoy más que nunca se realizan en espacios cedidos por los propios vecinos o dueños de locales. Aquí entran en juego los denominados “muralistas” y casi siempre realizan sus trabajos sin remuneración.

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Grafitis en contenedores de Vitoria – Ayuntamiento

“Las lógicas que constituyen la conformación de cada ciudad expresan en el territorio un crisol de contenidos simbólicos; dependiendo de las disposiciones y normas que tenga la ciudad”, afirma esta web. Esta es la prueba de que haya ayuntamientos que han terminado por regularlo. Y en caso contrario, es la propiedad privada la que decide.  Si el arte urbano traspasa esa legalidad, si acude a las cocheras del metro, si se manifiesta en edificios abandonados, invade sin permiso lugares públicos, la situación es más compleja, aunque en ocasiones haya sido incluso aceptada como tal.

Aparte, como comentábamos, es en las redes sociales donde el arte urbano ha encontrado su mejor hueco. Y más concretamente en Instragram. Ahí los artistas urbanos han conseguido su espacio creativo más libre. Ahí no hay límites y podemos viajar de una punta a otra del mundo para conocer una obra tremendamente variada, del realismo más aterrador a la abstracción profunda.

El mexicano @farid_rueda es uno de los más conocidos por su fusión de la modernidad y folclore de su país, al igual que @cixmugre. De hecho, la mexicana es toda una generación de artistas. Recientemente, la revista Metamorfosis publicó un elaborado estudio sobre las estéticas urbanas como generadoras de capital social. Se centra en los grafitis creados por jóvenes en colonias populares en San Luis de Potosí y explica que para millones de jóvenes en América Latina y en especial en México, las calles se han vuelto espacios caracterizados por la violencia en cualquiera de sus expresiones.

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Mural de Farid Rueda en México

Sin embargo, aún en estos escenarios de peligro e incertidumbre, hay grupos de jóvenes que se caracterizan por ser generadores de procesos creativos. Una manera de recuperar espacios para los jóvenes es a través del grafiti; ya que el trabajo que hacen los jóvenes en las calles es uno de los caminos que permite la recuperación de muchas de las facultades perdidas en la ciudad (solidaridad, integración, convivencia y creatividad). ¿Una forma de recuperar espacios urbanos puede, a su vez, contribuir a salvar a la gente joven de situaciones de conflicto y violencia? En este caso parece que sí

Otros nombres fundamentales para instragramers son los de @okudart, los españoles @reskatestudio y @mr_aryz, junto al argentino @felipepantone. Pero, ¿qué hay de las mujeres? Hace dos años el libro ‘All City Queens’ reunió el trabajo de las mujeres más famosas y respetadas del arte urbano. El libro es obra de la grafitera británica Syrup tomando como legado la obra ‘Graffiti Woman’ de hace 15 años. En las doscientas páginas del libro podemos encontrar obras de más de cien grafiteras, entre ellas Musa, todo un clásico del graffiti barcelonés y la española con mayor proyección en la escena internacional. La lista incluye nombres tan conocidos como Utah, Mickey, Miss 17, Claw, Klor 123, Lady Pink o Candie.

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Obra de Musa en Barcelona

El nuevo arte del siglo XX está más que consolidado. En su expresión más pura, más de calle, no hay galeristas que lo subasten. No hay especulación ni mercadeo. En la mayoría de los casos es el regalo que muchos jóvenes hacen al mundo de manera colectiva y desinteresada. Con el tiempo ha sabido encontrar su espacio de forma local, vecinal y comunitaria. Vino para quedarse.

SEPTIEMBRE

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Cuando hablamos del mes de septiembre, creo que para la mayoría de las personas supone un cúmulo de sentimientos encontrados, un altibajo emocional, aunque dependiendo de la época de la vida en la que nos encontremos lo vemos como un mes más positivo o menos. Continue reading “SEPTIEMBRE”

¿Vive la juventud plenamente su sexualidad? ¿Respeta la de los demás? Así nos responden los datos

Analizamos el mapa sobre sexualidad del Barómetro Juventud y Género de ProyectoScopio: la homosexualidad todavía es rechazada por un 11,4%

Dos de cada diez jóvenes consideran que la información y educación sexual que han recibido no ha sido la adecuada

Se diluyen algunos estereotipos sobre el sexo: el 46% afirma que la iniciativa para las relaciones sexuales debe alternarse

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¿Viven los y las jóvenes con libertad y plenamente sus relaciones sexuales? ¿Existe un apoyo amplio a la diversidad afectivo-sexual? ¿Hay diferencias por género y por edad? Son preguntas a las que podemos encontrar respuestas muy precisas en el Barómetro Juventud y Género 2017 de ProyectoScopio, y que hemos decidido desgranar para completar aún más la visión existente entre la juventud sobre su propia sexualidad y para cotejarla con esa necesidad de una mayor educación sexualidad que planteamos en nuestro reportaje sobre adolescentes y sexo, y que, como pudimos comprobar, abarca aspectos muy diversos. Muchos de estos últimos están incluidos en este proyecto de muestreo realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. Y esta es la fotografía social.

En esta ocasión, nos fijamos en los datos que, por ejemplo, desvelan que entre aquellos que declaran orientaciones distintas a la heterosexualidad existe un sentimiento de poca dificultad, mayoritario en la vivencia plena de su orientación sexual, pero también un número significativo de jóvenes que declaran lo contrario, y que no debe perderse de vista: frente a un 49,6% que afirman que la viven de forma “fácil” o “muy fácil” (sea cual sea su orientación) se sitúa un 24% que señalan que es “muy difícil” o “un poco difícil”. Es lo mismo que decir que todavía una cuarta parte de los jóvenes que distintas opciones diferentes a la heterosexual no pueden disfrutar con total libertad.

Sin embargo, mayoritariamente existe por parte del círculo cercano (como amigos y familiares) un sentimiento de comprensión hacia la opción elegida, sea la que sea. Este último es un dato muy importante. Con motivo de las celebraciones del Orgullo LGTBI que se suceden durante este mes de junio en toda España, muchos colectivos han querido poner el acento en un fenómeno denominado ‘sexilio’: huir de tu casa, de tu entorno, de tu barrio, de tu ciudad o incluso de tu país por culpa de la homofobia o la transfobia.

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El psicólogo y activista social Álvaro Cuenca nos cuenta que esta circunstancia se produce sobre todo entre los jóvenes del entorno rural, que se ven obligados a emigrar a las ciudades. Sufren o perciben violencia, discriminación, humillación o agresiones por su condición LGTBI, en muchas ocasiones mezcladas con el racismo o el machismo, y concluyen que su vida está fuera del entorno en el que crecieron. No obstante, también se produce en las grandes ciudades, desde un barrio hacia otro diferente, cuando los homosexuales, transexuales, bisexuales o intersexuales deciden buscar un sitio donde “no reciban ninguna amenaza ni castigo social”.

“Es algo que se percibe casi siempre desde muy joven, porque has sufrido una violencia implícita o no implícita. Forma parte de un aprendizaje social en el que concluyes que no puedes vivir en libertad”. Que se incremente el respeto y el sentimiento de aceptación que refleja el barómetro es absolutamente necesario para evitarlo y para que en breve el porcentaje sea el del cero por ciento.

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SALUD DE LA MUJER, SALUD PARA EL PLANETA

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El 28 de mayo se celebra el “Día Mundial de Acción por la Salud de las Mujeres”. Esta efeméride fue acordada en Costa Rica en el año 1987 por la Red Mundial de las Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos. Aunque ya han pasado más de 30 años desde el acuerdo, y no podemos negar que se han producido muchos avances y mejoras en lo que a la salud de las mujeres se refiere, no nos podemos conformar y es preciso seguir luchando porque todas las mujeres del planeta cuenten con las mismas oportunidades en cuestiones de salud, y que no dependa del lugar del mundo en el que hayas nacido para que la vida tenga más o menos valor. Continue reading “SALUD DE LA MUJER, SALUD PARA EL PLANETA”

¿Cuál es el problema con la discriminación positiva?

womens-3192674_640Las percepciones juveniles sobre las medidas de discriminación positiva son aparentemente contradictorias, según el Barómetro sobre Juventud y Género del ProyectoScopio. Sorprende esta postura ideológica teniendo en cuenta que los y las jóvenes sí reconocen en su mayoría los ámbitos en los que las mujeres se encuentran en situación de desventaja. Parece que el término en sí mismo puede ser un obstáculo para la comprensión de la desigualdad.

La respuesta ante una aparente contradicción a veces se resuelve yendo un poco más allá. Hay que rascar un poco en la superficie para descubrir lo que hay detrás. En este caso, lo que es motivo de profundización son las posiciones frente a la discriminación positiva por parte de la juventud española, puestas de manifiesto en los resultados del Barómetro sobre Juventud y Género del ProyectoScopio. Hombre y mujeres jóvenes argumentan con un “sí, pero no” cuando se trata de respaldar leyes o normativas que regulen la desigualdad de oportunidades.

Ellos y ellas coinciden en que, en general, ninguna norma debería buscar la discriminación positiva ni promover la existencia de cuotas, poniendo por delante el que impere la meritocracia a nivel profesional. Sin embargo están de acuerdo con que se contrate a más mujeres que hombres en profesiones y puestos de dirección en los que hay pocas mujeres y con que se promueva por ley, o al menos se garantice de alguna manera, que haya representación femenina en puestos de responsabilidad públicos y privados. ¿Qué jaleo de postureo, no?

Según esta entrada del blog de Análisis y Debate de ProyectoScopio: “Parece claro que la carga semántica del concepto discriminación adopta un peso muy fuerte en este contexto (…) El enrarecimiento y manipulación de los conceptos puede hacer que muchas apuestas en pro de la equidad de trato y oportunidades entre personas sean rechazadas, como se aprecia claramente en estos datos.” Este gusto o disgusto por la terminología que utilizamos para decir las cosas podría ayudarnos a interpretar también el hecho de que ni la mitad de las mujeres jóvenes se pone la etiqueta de feminista y que solo lo haga poco más de una cuarta parte de los hombres jóvenes.

La hipótesis de que el problema que existe con la “discriminación positiva” proviene, en parte, de la naturaleza paradójica del término podría probarse si lo sustituimos por el de “acción afirmativa”, que viene a ser igual de ininteligible de entrada, pero semánticamente está menos cargado de sospecha. Quizás sería una buena estrategia hacerlo, si queremos adoptar una nueva perspectiva de la inclusión y la paridad. Aunque la comprensión de la realidad no pase solo por el lenguaje que empleamos al describirla, sí es importante significarla con palabras que produzcan un sentido constructivo y amplio, que generen empatía y llamen a la solidaridad.

El consumo alternativo se cuela en el bolsillo de la juventud española

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La situación económica de los y las jóvenes incorpora prácticas de economía colaborativa y el uso de productos de segunda mano. Los productos tecnológicos son los que más se adquieren ya usados, y actividades como compartir wifi o suscripciones a servicios de vídeo o música bajo demanda se encuentran entre las más reconocidas. Son algunos de los resultados del primer barómetro sobre la juventud española del ProyectoScopio, herramienta de análisis de la realidad juvenil del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud.

La economía colaborativa se rige por el principio de ampliar la usabilidad de las cosas compartiendo su tiempo de vida, ya sea simultaneando su utilización o cediéndolas a otra persona cuando ya no se necesitan. Es importante no confundirla con la economía bajo demanda ni con la economía de acceso,que incluyen actividades económicas en las que sigue primando un uso privativo de las mismas.

Entre las acciones de consumo alternativo que lleva a cabo la juventud española, según datos del Barómetro 2017 del ProyectoScopio, se recoge desde el compartir coche (un 22,6% de los entrevistados y entrevistadas declaran haberlo hecho en alguna ocasión, ya sea con empresas mediadoras de la actividad o no) hasta la participación en bancos de tiempo (una de las actividades minoritarias, solo frecuentada por un 2,3% de los y las jóvenes consultados).

Como es sabido, la inmensa mayoría de estas formas de hacer frente a las necesidades del día a día son antiguas, como el trueque de capacidades o de objetos, pero gracias a las redes tecnológicas se extienden las posibilidades de utilizarlas y de llegar a interesados o interesadas de lo que ofrecemos. Los talleres de trabajo han sido compartidos en todas las etapas de la historia, pero ahora los llamamos espacios de co-working o hubs y se necesitan para poder llegar a fin de mes porque la crisis económica resiente el bolsillo de sus trabajadores y trabajadoras.

En el caso de los bolsillos de los y las jóvenes españoles, solo el 29% parece poder pagar todas sus necesidades, frente al 24% que solo puede hacer gastos pequeños, como comprarse un bocadillo para comer (y no siempre). De hecho, la alimentación propia, sea en casa o fuera, es lo que más destaca como necesidad en el colectivo joven, seguida por los gastos que se lleva el contar con un automóvil propio y el ocio nocturno y cultural.

Si en esta ecuación de los gastos de la juventud metemos las posibilidades de asumir alguna práctica de consumo alternativo, salen mejor las cuentas. Por ejemplo, cuando el 20% de los gastos entre los 15 y los 29 se dedican a vestimenta y el 11,7% a tecnología, parece razonable la opción por las prendas o los dispositivos de segunda mano (un 54% dice haber comprado teléfonos, ordenadores y otros gadgets usados y un 25% ropa no de estreno).

Los datos de penetración de las formas de consumo alternativas en la población entre 15 y 29 años se pueden considerar un síntoma de nobleza generacional, también los podemos ver como una forma de resiliencia (resistencia + adaptación). Sería interesante profundizar en los motivos que llevan a este tipo de prácticas y si pueden incidir en un cambio de ideología económica. Todas estas fórmulas de sacarse las castañas del fuego pueden perseguir diferentes objetivos, más o menos nobles o generosos, y pueden estar construyendo una alternativa al sistema capitalista que eche raíces en toda la sociedad.

Renovarse o morir: desafíos de los estudios de juventud en España

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En el marco de las Jornadas “Respuestas juveniles a la crisis” organizadas por la Red de Estudios de Juventud y Sociedad, el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud y el Ayuntamiento de Fuenlabrada, celebradas los días 16 y 17 de noviembre pasados, tuvo lugar una mesa redonda bajo el título “Retos de la investigación sobre juventudes, diálogos transatlánticos”. 

Moderada por el argentino Pablo Vommaro (CONICET), contó con la participación de José Manuel Valenzuela (Colegio de la Frontera Norte, Tijuana, México), Silvia Borelli (Universidad Católica de Sao Paulo, Brasil), Benjamín Tejerina (Universidad del País Vasco) e Ignacio Megías (Sociológica Tres). En ella se entablaron diálogos sobre las trayectorias, el presente y las perspectivas de los estudios sobre los y las jóvenes desde cada una de sus realidades culturales y profesionales.

En este contexto, Tejerina y Megías ofrecieron una visión sobre algunos de los principales retos que encaran actualmente los estudios de juventud en España. Visión en buena parte compartida, a pesar de que las experiencias personales oscilan entre la iniciativa pública (UPV) y la privada (Sociológica Tres). Resumimos en cuatro puntos las ideas principales que aglutinarían las reflexiones ofrecidas por ambos autores en relación a los desafíos a enfrentar.

Flexibilizar las perspectivas y adaptarse a los tiempos que corren

Tejerina hizo hincapié en la escasez de perspectivas teóricas renovadas, dibujando un panorama en el que las redes internacionales de estudios mantienen y repiten enfoques teóricos, e incluso se “piratean”. Referencias comunes, mismos nombres y mismas fuentes, incluso aumentando la producción. Por todo ello apunta Tejerina que sería necesario renovar los marcos teóricos y tener en cuenta nuevos autores. Renovación no sólo en relación a los temas, también en lo que se refiere a las metodologías y enfoques, que deberían incorporar a las personas jóvenes, en un intento por ofrecer una visión menos adultocéntrica de lo que se hace hasta ahora.

En este contexto, Megías apunta la necesidad de establecer un modelo de investigación flexible, desde dos perspectivas. Por un lado, adoptando metodologías diversas, complementarias y modulables, y encarando los retos metodológicos y las posibilidades que ofrecen la tecnología e Internet. Siendo las TIC fruto de constante estudio en relación a los y las jóvenes y a la manera en que marcan y determinan las actuales formas de relación y comunicación, la investigación social debe seguir afrontando la mejor manera de incorporar las posibilidades (y de encarar los nuevos sesgos) que determinan el escenario online y las nuevas herramientas de análisis y medición. Es evidente que ya se dan pasos en ese sentido, pero la investigación “tradicional” parece que aún no ha encontrado la mejor fórmula para, por ejemplo, integrar de forma natural el análisis de la big data, el rastreo en redes sociales, o las posibilidades que ofrece internet para realizar grupos de discusión virtuales (con las diferencias, posibilidades y restricciones que suponen en relación a los grupos presenciales).

Por otro lado, adaptando los equipos de trabajo para aprovechar de mejor manera las dinámicas multidisciplinares. Sin duda, contar con equipos de trabajo establecidos y con trayectoria, procura una continuidad, una perspectiva longitudinal y una identidad a cada objetivo de análisis. Pero no es menos cierto que parece necesario buscar complicidades entre instituciones investigadoras, que se complementen, multipliquen las posibilidades analíticas, y ayuden a la necesaria revisión teórica, al tiempo que oxigenen la propia práctica metodológica.

Atender a las diferencias socioculturales: vuelta a lo social

Desde la convicción de que la investigación debe ofrecer perspectivas que atiendan al tiempo, al momento y a las circunstancias socioestructurales, Tejerina y Megías abogan por una vuelta a “lo social”, entendida como la necesidad de incorporar y profundizar en las diferencias socioculturales que tienen lugar dentro del colectivo de los y las jóvenes. Brechas de nuevo cuño, desajustes fruto de la crisis económica, pérdida de derechos sociales, nuevos conceptos de ciudadanía y participación, y especial atención a grupos específicos, atendiendo al género, la clase, la etnia, la diversidad, las condiciones de vulnerabilidad, etc. También desde categorías que los y las propias jóvenes ayuden a construir, y sin dejar de considerar movimientos de innovación social emergentes, fruto de la situación social, y con potencial de crecimiento (nuevas formas de activismo y asociacionismo, economías circulares y sostenibles, consumo colaborativo, mediaciones tecnológicas, etc.).

Para ello, Tejerina apuesta por “des-moralizar” la manera de fijar las perspectivas generales sobre la juventud, que en las últimas décadas habrían fijado la atención de manera excesiva en los riesgos, las pérdidas o las situaciones en los márgenes de la sociedad, desde el señalado adultocentrismo, y ofreciendo una perspectiva parcial y moralizante, además de poco operativa (en relación a las políticas preventivas, por ejemplo).

Atender a las políticas públicas

A la vez que Tejerina señalaba que muchas políticas públicas en relación a los y las jóvenes destilan cierto paternalismo que es necesario evitar, Megías hacía hincapié en la necesidad de mantener la tensión de la evaluación con sentido. Con ello se persigue conseguir el doble objetivo de no generar sesgos en las percepciones e imaginarios sociales, alimentados desde las propias políticas públicas, al tiempo que procurar la calidad y adecuación de proyectos y programas, así como posibilitar la rendición de cuentas y la transparencia.

Mejorar la difusión y el contacto con la sociedad

En lo que sería el último eslabón de la cadena (aunque suele surgir como una necesidad primaria), Megías señaló que uno de los importantes retos reside en la necesidad de mejorar la difusión de los resultados de las investigaciones y estudios. Difusión que no quede circunscrita al ámbito académico o los titulares de los grandes medios de comunicación, y llegue al conjunto de la sociedad, que de tal modo recibiría una reflexión que podría seguir retroalimentando el análisis.

En relación a estas carencias, desde la iniciativa privada se señala el difícil reconocimiento de propuestas que no sean abanderadas por grandes institutos oficiales, fundaciones de entidades bancarias, o grandes instituciones universitarias; con lo que ello supone de dificultades añadidas a la hora de acceder a los canales oficiales de financiación (toda vez que la financiación privada no acaba de recuperarse tras la crisis), o a las propias redes de estudio. Serpiente que se muerde la cola, pues la situación dificulta enormemente esa necesaria difusión.

En cualquier caso, necesidad de una investigación seguramente menos “académica”, que destile en menor medida la impresión de estar hecha casi exclusivamente para especialistas, y más asociada y enfocada a la acción social y a la aplicabilidad de los resultados. Entendiendo que un resultado “aplicable” puede encontrar sentido en el propio estímulo del debate y la reflexión social; pero quizás buscando otros formatos y otros contextos, que posibiliten la interacción enriquecedora con los y las protagonistas de los estudios.

Crónica de una juventud repensada

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Las II Jornadas internacionales sobre estudios de juventud reunieron, los pasados 16 y 17 de noviembre, a más de un centenar de expertos y expertas en la materia.  El encuentro, centrado en las “Respuestas juveniles a la crisis: innovación social y política, cooperación y acciones colectivas” fue organizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD, la REJS (Red de Estudios sobre Juventud y Sociedad) y el Ayuntamiento de Fuenlabrada.

El Espacio Joven “La Plaza” de Fuenlabrada fue el lugar elegido para la celebración de las II Jornadas sobre estudios de Juventud “Respuestas juveniles a la crisis”. Un lugar amable y moderno, con historia y con futuro, que resultó inmejorable para abordar la temática elegida. Durante dos días el edificio y sus alrededores se llenaron de conversaciones sesudas sobre juventud y también de encuentros y reencuentros entre profesionales de la Península Ibérica y Latinoamérica en políticas, intervenciones e investigaciones sobre los y las jóvenes.

Si se puede sacar alguna conclusión de tipo general de las Jornadas sería que la crisis ha resultado ser un pozo muy profundo en cuyo fondo la juventud ha encontrado el impulso para salir adelante. Indudablemente, las consecuencias han sido muy negativas a todos los niveles de su desarrollo personal y social, pero también han resultado brechas significativas de resistencia que sirven de ejemplo de la creatividad, la flexibilidad y la valentía de una generación sin precedentes, tanto a nivel individual como colectivo.

Aunque, como indica Miquel Úbeda, investigador de la Universidad de Lleida, los efectos estructurales de la crisis sobre la población juvenil aún están por ver, los estudios de juventud tratan de ir analizando los que ya están ocurriendo y tratar de anticiparse a los que ocurrirán. Desde diferentes perspectivas, muchas de las intervenciones de las Jornadas se centraron en la agencia de los y las jóvenes en las contestaciones frente a estos efectos, ya sea a través de su participación en política, en la aparición de alternativas laborales o en el desarrollo de proyectos de innovación social.

La ponencia inaugural corrió a cargo de la investigadora y profesora mexicana Rossana Reguillo, quien puso el acento en los peligros de dejar a la juventud a la deriva en la definición de su identidad, “en la forma en la cual los y las jóvenes acceden a su propia voz”. Si en ese proceso de subjetivación se encuentran solos y vacíos, es más fácil que opten por conductas de riesgo como alternativa de inclusión social: violencia, narcotráfico, delincuencia, etc. Fue un arranque de Jornadas fuerte y desafiante, al cual siguieron, durante todo el día, reflexiones sobre otras respuestas más adaptativas a la(s) crisis, como la opción por el funcionariado, la cooperación solidaria, el asociacionismo, los movimientos sociales, la economía alternativa, la vuelta a los estudios, la migración, el emprendimiento…

El viernes, tras las sesiones de comunicaciones matutinas, tuvieron lugar tres mesas de reflexión fundamentales para la profundización y el ensanchamiento de la visión sobre “Juventud y crisis”: la primera, sobre la capacidad de respuesta y los límites de las prácticas de innovación social de los y las jóvenes; la segunda, acerca de los retos de los estudios sobre las juventudes; y la tercera, correspondiente a las políticas institucionales que comprenden a la población joven. En todas ellas se podía encontrar un hilo conductor que las unía: la necesidad de dar  mayor protagonismo y mayor crédito a lo que dice y tiene que decir el/la joven para promover un cambio social real y duradero, más inclusivo y más humano. Y como indicó José Machado Pais, investigador y profesor portugués que se ocupó de la ponencia final junto con el catedrático español Enrique Gil Calvo, sin perder de vista que a la hora de trabajar para la juventud es preciso hacerlo desde la diversidad del conjunto que compone.

Financiadas por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, Banco Santander, Telefónica y la Organización Internacional de Juventud (OIJ), estas II Jornadas de Estudios de Juventud darán aún mucho que hablar y muchos frutos que recoger en el plano político e investigativo, si se consigue transferir el conocimiento que allí se generó. Tras las I Jornadas en Valencia en 2015, esta segunda edición de 2017, con una vocación más internacional tanto en su organización como en su proyección, tendrá además reflejo en los siguientes números de la Revista Metamorfosis, publicación académica del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD especializada en la reflexión sobre esta etapa de la vida. Finalizamos esta crónica enlanzando con el vídeo resumen del encuentro, con la confianza de que se celebrarán unas III Jornadas al menos igual de potentes y trascendentes que estas.

‘La Oficina Imposible’: tres estudiantes publican un cómic contra el acoso escolar

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‘La Oficina Imposible’ es el título del cómic con el que tres estudiantes de Elche han decidido combatir el acoso escolar, mediante la historia de un grupo de alumnos que decide actuar para crear un centro educativo libre de abusos. Se trata de un proyecto educativo elaborado por Víctor Aroca (licenciado en Historia), Pedro Ortega (Máster en Comunicación) y Pablo Fernández (ilustrador) cuya presentación oficial se ha realizado en el ‘Video Game Cómic 2017′ de la Institución Ferial Alicantina (IFA).

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BeCUE: una red de contacto entre becarios de instituciones europeas

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Ya ha cumplido su primer año de vida uno de los colectivos que más están promocionando la actividad de prácticas profesionales en las instituciones de la Unión Europea. Bajo el nombre de BecUE, este colectivo ha contribuido a mostrar la experiencia de aquellos que han obtenido becas en estos organismos.

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