¿Se está “cronificando” el riesgo de pobreza entre los jóvenes españoles?

Las personas entre los 16 y los 29 años tienen la tasa más alta de pobreza y exclusión social, según las últimas estadísticas

En el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, echamos un vistazo a estas cifras para constatar una amenaza que en España va más allá de la crisis

Desde EAPN España han denunciado en varias ocasiones la dificultad de los jóvenes de acceder los programas estatales de empleo

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Entre los que hace ya tres años dieron por finiquitada la crisis económica mundial, los más escépticos que defienden que sus consecuencias la mantienen vigente y los que ya apuntan a una futura recesión, se sitúa un amplio sector de la población joven, toda una generación condenada a una situación de falta de recursos materiales. En el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, hemos querido extraer los datos concretos que apuntan a que los jóvenes en riesgo de pobreza o exclusión social son una tercera parte de nuestro país. Es la franja de edad más alta de todas. Y aunque ha descendido porcentualmente en los dos últimos años, no lo ha hecho al mismo ritmo en que creció y la situación, por tanto, sigue siendo alarmante. Muchos expertos dejan de hablar de situaciones coyunturales para hablar de un contexto estructural, ya instalado en España. Algo crónico, asentado. ¿Es realmente así?

Dentro de la Estrategia Europa 2020, es el indicador AROPE (At Risk Of Poverty and Exclussion) el que mide el riesgo de pobreza y exclusión social en toda la Unión Europea y en las regiones de los estados miembros. Se consideran personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social a la población que vive con bajos ingresos (60% de la media del ingreso equivalente), privación material severa o que viven en hogares con una intensidad de empleo muy baja (por debajo del 20% del total de su potencial de trabajo).

Es una tasa que permite desagregar mediante numerosas variables los sectores más vulnerables y con la que trabajan la mayoría de instituciones, entidades sociales y ONG. Según la última hecha pública, correspondiente a 2017, en España las personas entre los 16 y los 29 años tienen la tasa más alta de pobreza y exclusión, con un 34,8%, casi una tercera parte del país. En 2016, este porcentaje era del 37,6%. Ha bajado tres puntos en un año, pero el porcentaje sigue siendo muy elevado.

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Hay otras cifras sobre las que todos los colectivos sociales han puesto el acento: desde el año 2008, el crecimiento más intenso del riesgo de pobreza corresponde al grupo de jóvenes de esa misma franja de edad, que han registrado un extraordinario incremento cifrado en 11,5 puntos porcentuales.

Sucede que, por una parte, los tres grupos de población más joven, que son, precisamente, aquellos en los cuales la tasa de riesgo de pobreza ha crecido de manera más destacada, registran los datos más elevados, tanto de paro como de ocupación a tiempo parcial. Y por otro lado, destacan las altas cifras de la denominada ‘privación material severa’ (no contar con los productos y servicios necesarios para vivir) para el grupo de jóvenes entre 16 y 29 años, que rivalizan históricamente con las cifras alcanzadas por los menores de 16 años (población infantil). Son los jóvenes los que mantienen la tasa más alta de todos los grupos de edad en pobreza severa.

Soportan asimismo la cifra más alta de personas que llegan a fin de mes “con mucha dificultad” (22,2 por ciento) con gran diferencia con respecto al resto. En total, el 68,7 por ciento de los jóvenes tienen alguna clase de dificultad para llegar a fin de mes. Y en orden de dificultad, le sigue la situación de los menores de 16 años. De la unión de ambos grupos resulta que más de dos de cada tres personas menores de 29 años tienen dificultades para llegar a fin de mes, lo que señala, otra vez, la grave problemática que caracteriza a la población joven en España.

AUTONOMÍA ECONÓMICA Y CONDICIONES DE VIDA

Hay otras variables del indicador AROPE que pueden extraerse y que aparecen agregadas en los índices de desarrollo juvenil de ProyectoScopio. En el caso del desempleo y de la emancipación juvenil, las analizamos anteriormente en este blog, pero hay otra muy significativa que también ayuda a concretar este mapa. Por ejemplo, la autonomía económica: en toda España solo la tiene algo más de la cuarta parte de  los jóvenes (el 28,73 por ciento).

En Europa la situación es algo mejor, pero tampoco está a años luz de España, en cuanto a la media. Según la Encuesta de Condiciones de Vida publicada por Eurostat, los peor parados vuelven a ser los jóvenes de entre 18 y 25 años: durante la crisis el riesgo de pobreza creció en seis puntos y no se ha recuperado. La situación más grave es que muchos de los jóvenes incluidos en esta estadística tienen trabajo. Muchos colectivos sociales llevan mucho tiempo hablando así de “trabajadores pobres” o en riesgo de pobreza, debido a los bajos salarios y los altos precios del alquiler, entre otros factores.

La proporción de trabajadores pobres jóvenes es la cuarta más alta de toda la Unión Europea, por detrás de Rumanía, con un 31,2%, Dinamarca, con un 21,3%, y Grecia, con un 19%. Y a nivel mundial, España es el séptimo país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor proporción de trabajadores pobres.

Una valoración general de estos datos es que los jóvenes son una de las “víctimas” más importantes de la crisis y de los problemas estructurales de España en cuanto a la generación de nuevos puestos de trabajo. Así lo señalan desde la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), colectivo que hoy mismo presenta nuevos datos sobre pobreza y exclusión social. Desde esta entidad social defienden que la única forma de evitar la “cronificación” de esta problemáica es mejorar la empleabilidad y por eso han constatado las deficiencias de acceso que existen en programas como el de Garantía Juvenil:

 

El Consejo de la Juventud de España también ha puesto el acento en esta cuestión en sus sucesivos informes sobre emancipación juvenil. Consideran que las principales causas de las duras condiciones de vida y de la dificultad para emanciparse de gran parte de la juventud siguen siendo su “frágil situación en el mercado laboral y viviendas totalmente inaccesibles para el nivel adquisitivo de la mayoría de las personas entre 16 y 29 años”. El Área Socioeconómica del Consejo viene pidiendo una legislación laboral que garantice “un empleo decente, digno y con derechos y un cambio de modelo productivo que base su desarrollo en la investigación”.

Si en las franjas de edad más altas, de 20 a 29 años, es el desempleo o el trabajo precario el que marca este riesgo de pobreza, en la franja de los adolescentes, la incidencia puede observarse también en la desigualdad en cuanto a la transición escolar. No hay que olvidar que la formación es el elemento que los expertos apuntan para terminar con la lacra del paro juvenil y que su interrupción supone ahondar en la brecha de una posible pobreza crónica. En la Revista Metamorfosis, los profesiones Javier Sánchez Galán y Almudena Moreno Mínguez, lo analizan en su artículo “La transión escolar en España: un análisis de desigualdad y diferenciación”.

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Argumentan que en el caso de España, la baja competitividad, la escasa productividad, el insuficiente nivel tecnológico y la deficiente formación son elementos que contribuyen a acentuar las consecuencias de la crisis, en especial entre los colectivos más desfavorecidos, como son los jóvenes y las mujeres. Alegan que no todo ha sido causado por la crisis económica, sino que son “situaciones endémicas de la economía española”, como la temporalidad y la precariedad en el empleo”, además de altas tasas de abandono y fracaso escolar.

Ambos expertos añaden que existe una dualidad muy acentuada entre los jóvenes españoles respecto a los estudios terminados con jóvenes muy formados, pero también una tasa de fracaso escolar por encima de la media europea. “Estos datos hacen pensar en que nuestro sistema educativo no compensa las diferencias y se perpetúa la desigualdad en la educación”. Por eso afirman que las consecuencias prácticas resultan evidentes: “cuando las condiciones de empleabilidad son favorables, antes se abandonan los estudios”. También consideran, en cuanto al riesgo de pobreza, que las diferencias en el momento en el que se concluye el periodo formativo y su duración son más acusadas.

En general, los expertos no quieren hablar de estos problemas como una “cronificación”. Sí que hay cuestiones estructurales, pero para todos existen medidas que pueden cambiar la situación y que en su gran mayoría ya han marcado las estrategias de la Comisión Europea. La cuestión es: ¿cuándo será esa la prioridad?

Hablemos de salud mental: hoy y cada día, todos y todas, en cualquier parte

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Es urgente, funcional y necesario dar voz y poner cara a los afectados y afectadas por problemas de ansiedad, depresión y otros trastornos de naturaleza psiquiátrica. También prevenir su aparición, para lo cual es fundamental formar a la opinión pública y sensibilizar sobre los factores de riesgo y de protección, especialmente en edades tempranas, cuando se desarrollan la mayoría de los problemas mentales. Los datos que arroja la investigación en la materia indican que el 10 de octubre, declarado como efeméride por esta causa, deberían ser todos los días, y que se trata de una cuestión de justicia social.

Escribir sobre salud mental es, en sí mismo, un acto de locura, de osadía, de rebeldía. Pero lo hacemos desde la convicción de que hay que escribir más sobre este tema porque su visibilización forma parte de la sanación. Así nos sumamos a las iniciativas del Día Mundial de la Salud Mental 2018 que con el lema “Educación inclusiva, salud mental positiva” pone el acento en la construcción de una juventud que reconozca, respete y aprecie la diversidad como garantía de una buena salud mental para las generaciones futuras. La temática de este año está en línea con la que marca la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH) a nivel global, que es: “jóvenes y salud mental en un mundo cambiante”.

Según datos del Barómetro Juvenil de Vida y Salud del ProyectoScopio, casi un 30% de la juventud española entre 15 y 29 años, unos dos millones de jóvenes, afirma que en el último año ha sufrido síntomas claros de algún tipo de trastorno, con más incidencia entre ellas (33%) que entre ellos (23%). Señalan fundamentalmente: cansancio y falta de energía (29%); problemas de sueño (26%); desórdenes alimenticios (23%) o sentimiento de fracaso (19.3%), entre otros. Según estos síntomas que describen, el 21.6% de jóvenes españoles y españolas presentaría cuadro de sintomatología depresiva moderada (15.3%) y moderadamente grave/grave (6.3%). En este aspecto, también hay diferencias importantes según género: mientras el porcentaje de chicas asciende hasta el 24.3%, en chicos apenas supera el 16%.

Además del género, investigadores e investigadoras de la Universidad de Barcelona señalaron en las II Jornadas de Estudios de Juventud otros factores de riesgo que predisponen, en mayor medida, a sufrir problemas de salud mental en la juventud: ser de una clase desfavorecida, estar en situación de desempleo, tener un mal ambiente en el lugar de residencia y no contar con una red de apoyo social y familiar. Pero, advierten, “no se trata solo de ser joven (…) sino de la acumulación de factores de riesgo”. Por eso, los cambios acontecidos con la crisis económica –paro, precariedad laboral, dificultad de acceso a la vivienda y recortes en las políticas públicas– sitúan a ciertos grupos sociales en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Como indican en esta entrada del blog de Análisis y Debate del ProyectoScopio, “la etapa de la adolescencia y juventud se vive como un periodo en el que se afrontan una diversidad de cambios relacionados con el crecimiento y la maduración, que llevan hasta la edad adulta. La salud, en estas edades, es un elemento especialmente importante y el hecho de contar con una buena salud es un factor que puede ser muy determinante en el desarrollo psico-social del individuo.” Y, en este contexto, hay que cuidar especialmente a la juventud en riesgo de exclusión porque en ellos la edad no es un factor de protección ante problemas de salud mental. La juventud puede ser un periodo incluso peor en la vida de las personas cuando acumulan situaciones de exclusión.

Dentro de la franja de edad que nos ocupa, el origen de los problemas también presenta diferentes características: si bien en la adolescencia el acoso escolar y otras situaciones de aislamiento o de ataque relacionadas con la identidad son las luchas abiertas, en la etapa universitaria y en la de transición a las responsabilidades adultas son el perfeccionismo y el estrés que conlleva la presión por los resultados, ya sean académicos o profesionales, la presión económica o los cambios de domicilio por motivos laborales o de estudios, los que generan las situaciones de mayor ansiedad, que pueden afectar hasta el más exitoso de los youtubers.

Entre Banksy y la pintada ilegible: el grafiti vino para quedarse

Desde su nacimiento y eclosión en los años 80, el arte urbano se ha ido convirtiendo en una parte innegable de nuestra cultura

Repasamos algunos de los estudios y reportajes más precisos que se han realizado para comprender su innegable vínculo con los jóvenes y con la protesta social

Sus contenidos, sus mensajes, su versatilidad y su objetivo de denuncia han convertido estas expresiones creativas en el nuevo arte de nuestro siglo  

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Si preguntamos a varias personas qué imagen se les viene a la cabeza con la palabra grafiti, unos pensarán inmediatamente en el garabato, la pintada ilegible que afea la fachada más blanca de su edificio o su tren diario; otros seguramente nos hablarán de Banksy y todo el misterio de su anonimato, y algunos más pensarán en la intervención artística con la que su barrio se inundó de color y de denuncia social. Así de versátil y de complejo es hoy el arte urbano, el ‘street art’ o el arte en la calle. Es decir, hasta en su denominación. Grafiti es la mejor denominación por ser la que mejor recuerda su origen y la que se mueve en el equilibrio entre la pintada ilegible y el arte más sofisticado. No deja de ser un arte cercano y casi siempre hecho por jóvenes, que todos conocemos de una forma u otra y que ha desatado todo un compendio de estudios, la gran mayoría de ellos centrados en el debate (muy reduccionista) sobre si es arte o vandalismo.

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Obra de Banksy

Hay una premisa que de entrada suele estar equivocada. Mientras los expertos dicen esto o aquello, ¿cómo se consideran a sí mismos los grafiteros y las grafiteras? Aquí también hay para todos los gustos, pero en la mayoría de los casos no es el arte lo que buscan, con toda su subjetividad y que siempre dependerá de quien lo mira. También conviene recordar que en su mayoría están vinculados a la cultura del hip hop o con otras muchas de carácter transversal. Son transformadores, agitadores y gestores culturales, muchas veces involuntarios.

La primera tesis doctoral sobre cultura urbana la realizó el periodista, fotógrafo y profesor Francisco Reyes Sánchez para la Universidad Complutense de Madrid, tras más de 25 años compartiendo las experiencias de grafiteros artistas de todo tipo (muchas de ellas las ha plasmado en el programa ‘Ritmo Urbano’ de La 2). Él diferencia entre la pintada sin voluntad de estilo y el grafiti, que circunscribe a una firma o un mensaje, que puede remontarse hasta la pintura rupestre, hasta los mensajes en las paredes de Pompeya, hasta las marcas de los vikingos cuando arrasaban un poblado o hasta las demarcaciones del territorio por parte de las bandas en Estados Unidos en los años 50 y 60.

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Obra de Muelle – Cultura Colectiva

Pero como tal, el grafiti en España se desata con Muelle (Juan Carlos Argüello), en plena Movida Madrileña, cuando este componente del grupo de punk Salida de Emergencia empezó a inundar con su apodo las paredes de Madrid. Al principio, desde 1977, solo por su barrio, y hacia 1981 ya se había extendido por toda la ciudad. En los años 90 ya era prácticamente un mito de la cultura urbana. En su estudio, el profesor Reyes destaca que prácticamente  estuviera haciendo lo mismo que hacían otros al otro lado del planeta pero sin saberlo. El fenómeno del ‘street art’ se extendía imparable por todo el mundo.

Hoy en día España es un perfecto espejo de su variedad multiplicadora. Tuenti ha realizado en varias ocasiones los ranking de los grafiteros más jóvenes o los más conocidos. Entre ellos se encuentra el grupo Boa Mistura, los encargados de la famosa campaña “Madrid, te comería a versos” mediante la que pintaron las aceras y pasos de peatones de la capital con frase de cantantes. Además, han trabajado con intervenciones colectivas desde Sao Paulo hasta Berlín:

 

Borondo es uno de los más conocidos también a nivel internacional, ya que fusiona el grafiti con los clásicos, al igual que sucede con las formas geométricas imposibles de Anna Taratiel y los aerosoles salvajes de Zosen. Por su parte, Suso33 es el mayor exponente de los artistas urbanos españoles: ha hecho escenografías para el Teatro Real, el Centro Dramático Nacional, la Biblioteca Nacional o la Pasarela Cibeles. Ha expuesto en el Museo Thyssen-Bornemisza, Caixa Forum, el CAAM, Museo de Arte Contemporáneo de Bucarest y en galerías de todo el mundo. Lleva creando en las calles desde 1984.

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Obra de Suso33 – Foro de la Cultura

¿Cuál es la conclusión a la que llega el periodista y profesor tras haber pasado tantos años de su vida conviviendo con grafiteros? Considera que el debate sobre arte o vandalismo ha sido superado, sobre todo porque “son reacios, les cuesta, no creen en ello”. “¿Graffitis que al estar en la calle son suciedad y vandalismo y que en el momento en el que entran en una galería es arte? Sinceramente creo que todo esto no se sostiene, y me parece tan arriesgado decir que el grafiti es arte como decir que no lo es”, sentencia.

Francisco Reyes ha dirigido a su vez otras tesis doctorales tremendamente valiosas. Es el caso de ‘El fenómeno Banksy y otros artistas urbanos’ de Emilio Fernández Herrero.  En la misma elabora una tipología en cuanto a las intervenciones: entre las más tradicionales (esténcil, los stickers y los pósteres de engrudo, técnicas  que utilizaban los pioneros del arte urbano); las abstractas (pinturas más cercanas al concepto clásico de arte); las fotográficas (en grandes dimensiones o el miniatura, las más llamativas); las ‘morfing’ (transforman los elementos urbanos que hay en la calle o a partir de desperfectos de paredes o manchas), las instalaciones (que engloban a las intervenciones en las que se colocan distintos elementos sobre el espacio urbano, pero sin la necesidad de otorgar vida a los lugares intervenidos); y las exclusivas (el cajón de sastre en el que se encuentran las intervenciones realizadas con técnicas distintas, generalmente utilizadas por un único autor).

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Arte en las alcantarillas – Decoratrix

Lo cierto es que con el tiempo, han sido muchos los estudios, reportajes y monográficos sobre esta disciplina creativa. El grafiti ha adquirido dimensiones universales y numerosas ramificaciones, y las redes sociales del nuevo siglo han contribuido a su mejor conocimiento. La web Cultura Colectiva es una de las que mejor lo conocen y ha publicado en varias ocasiones informaciones orientadas a eliminar los prejuicios que todavía siguen presentes en la sociedad. Hace unos años publicó uno de sus artículos más interesantes sobre la supuesta “ilegalidad” de estas manifestaciones urbanas en base a las investigaciones realizadas en ciudades como Barcelona o Montevideo.

La conclusión es que hablar de arte “fuera de la ley” hoy no tiene sentido.  Estas manifestaciones han evolucionado hacia una indudable creatividad y hoy más que nunca se realizan en espacios cedidos por los propios vecinos o dueños de locales. Aquí entran en juego los denominados “muralistas” y casi siempre realizan sus trabajos sin remuneración.

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Grafitis en contenedores de Vitoria – Ayuntamiento

“Las lógicas que constituyen la conformación de cada ciudad expresan en el territorio un crisol de contenidos simbólicos; dependiendo de las disposiciones y normas que tenga la ciudad”, afirma esta web. Esta es la prueba de que haya ayuntamientos que han terminado por regularlo. Y en caso contrario, es la propiedad privada la que decide.  Si el arte urbano traspasa esa legalidad, si acude a las cocheras del metro, si se manifiesta en edificios abandonados, invade sin permiso lugares públicos, la situación es más compleja, aunque en ocasiones haya sido incluso aceptada como tal.

Aparte, como comentábamos, es en las redes sociales donde el arte urbano ha encontrado su mejor hueco. Y más concretamente en Instragram. Ahí los artistas urbanos han conseguido su espacio creativo más libre. Ahí no hay límites y podemos viajar de una punta a otra del mundo para conocer una obra tremendamente variada, del realismo más aterrador a la abstracción profunda.

El mexicano @farid_rueda es uno de los más conocidos por su fusión de la modernidad y folclore de su país, al igual que @cixmugre. De hecho, la mexicana es toda una generación de artistas. Recientemente, la revista Metamorfosis publicó un elaborado estudio sobre las estéticas urbanas como generadoras de capital social. Se centra en los grafitis creados por jóvenes en colonias populares en San Luis de Potosí y explica que para millones de jóvenes en América Latina y en especial en México, las calles se han vuelto espacios caracterizados por la violencia en cualquiera de sus expresiones.

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Mural de Farid Rueda en México

Sin embargo, aún en estos escenarios de peligro e incertidumbre, hay grupos de jóvenes que se caracterizan por ser generadores de procesos creativos. Una manera de recuperar espacios para los jóvenes es a través del grafiti; ya que el trabajo que hacen los jóvenes en las calles es uno de los caminos que permite la recuperación de muchas de las facultades perdidas en la ciudad (solidaridad, integración, convivencia y creatividad). ¿Una forma de recuperar espacios urbanos puede, a su vez, contribuir a salvar a la gente joven de situaciones de conflicto y violencia? En este caso parece que sí

Otros nombres fundamentales para instragramers son los de @okudart, los españoles @reskatestudio y @mr_aryz, junto al argentino @felipepantone. Pero, ¿qué hay de las mujeres? Hace dos años el libro ‘All City Queens’ reunió el trabajo de las mujeres más famosas y respetadas del arte urbano. El libro es obra de la grafitera británica Syrup tomando como legado la obra ‘Graffiti Woman’ de hace 15 años. En las doscientas páginas del libro podemos encontrar obras de más de cien grafiteras, entre ellas Musa, todo un clásico del graffiti barcelonés y la española con mayor proyección en la escena internacional. La lista incluye nombres tan conocidos como Utah, Mickey, Miss 17, Claw, Klor 123, Lady Pink o Candie.

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Obra de Musa en Barcelona

El nuevo arte del siglo XX está más que consolidado. En su expresión más pura, más de calle, no hay galeristas que lo subasten. No hay especulación ni mercadeo. En la mayoría de los casos es el regalo que muchos jóvenes hacen al mundo de manera colectiva y desinteresada. Con el tiempo ha sabido encontrar su espacio de forma local, vecinal y comunitaria. Vino para quedarse.

SEPTIEMBRE

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Cuando hablamos del mes de septiembre, creo que para la mayoría de las personas supone un cúmulo de sentimientos encontrados, un altibajo emocional, aunque dependiendo de la época de la vida en la que nos encontremos lo vemos como un mes más positivo o menos. Continue reading “SEPTIEMBRE”

¡Alfabetización técnica y profesional sí, pero con una previa alfabetización básica!

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Sería necesario hacer un glosario sobre los distintos tipos de alfabetización, pero nos saltamos ese paso y damos por asumido el significado más extendido, lo que nos viene a todos y todas a la cabeza cuando hablamos de aprender a leer y a escribir. Dicho esto, preguntémonos: ¿Es siempre imprescindible este aprendizaje para desarrollar otro tipo de competencias? ¿Es básico, por ejemplo, para obtener una formación técnica y profesional? La UNESCO, con la celebración del Día Internacional de la Alfabetización 2018 los 8 de septiembre, apuesta por que sí.

Leer y escribir es considerado como parte de lo que sería una alfabetización funcional, o el conjunto de competencias que pueden lograr que una persona realice aquellas actividades necesarias para el funcionamiento eficaz de su grupo y su comunidad. Esta alfabetización funcional permitiría, por tanto, no solo que una persona trabaje, sino que se integre en estructuras sociales mayores y contribuya a hacerlas competentes. Parece evidente, ¿no? Deseable, ¿verdad? Pues en el mundo sigue habiendo 102 millones de jóvenes entre 15 y 24 años que carecen de competencias de alfabetización básicas, según datos de 2017 del Instituto de Estadística de la UNESCO.

Y en un planeta tierra cada vez más capitalizado y tecnificado, estamos de acuerdo con esta lucha. No podemos permitir que una parte tan considerable de la población humana se quede fuera del desarrollo por cuestiones educativas. Y no podemos olvidar que la alfabetización digital, también deseable, es imposible sin una alfabetización básica, en pos de una alfabetización integral. Son necesarias políticas y programas que aboguen por esto, por integrar lo más sencillo con lo más complejo, como es el abordaje de una tasa de desempleo joven mundial del 13%, según datos de la OIT de 2018. Además, las mujeres tienen aún menos probabilidades de encontrar un empleo, por eso hay programas específicos para ellas.

En esta tarea se afanan muchos proyectos de cooperación al desarrollo, muchos agentes y organizaciones cooperantes, a los que quiere honorar hoy también, 8 de septiembre, la AECID. Rescatamos un ejemplo llevado a cabo por la FAD, Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, que se entiende en este sentido de alfabetización integral. El proyecto “Inserción laboral e impulso a micro-emprendimientos de jóvenes y mujeres en riesgo social en Esmeraldas” tuvo como objetivo la empleabilidad juvenil y de la mujer potenciando las diferentes esferas del desarrollo personal, que abarcan habilidades básicas de promoción educativa a la vez que capacitación profesional. Se trata de un caso de éxito financiado por la AACID y que impactó en 1.295 personas, y que bajo el lema “Emprende y aprende” tuvo también su visibilidad local.

Y es que el tercer sector contribuye mucho en este sentido, pero, como indican desde la UNESCO: “La situación de la alfabetización y las competencias de los jóvenes y adultos (…) exige una mayor atención política”. Señalan que muchos y muchas jóvenes, que se incorporan al aprendizaje de un oficio carecen de las competencias de alfabetización necesarias para completarlo con éxito y apuntan que estudios recientes publicados por la OCDE destacan la falta de competencias de alfabetización como un obstáculo que impide el pleno aprovechamiento de los programas de aprendizaje en el trabajo.

Por todo ello, decimos rotundamente: ¡Alfabetización técnica y profesional sí, pero con una previa alfabetización básica! Solo eso permitirá otra de las tendencias deseables del siglo XXI globalizado: el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Que este Día Internacional de la Alfabetización 2018 dé frutos en este sentido, ya sean a nivel de compromiso político, de promoción de experiencias con enfoque integral y, por ende, de consolidación de la red que promueve esta forma de acción social. Vistos así, los Días Internacionales cobran mucho más que un sentido de sensibilización o definición del problema… También son parte de la solución.

La formación y la experiencia, ¿claves contra el persistente paro juvenil?

Expertos del estudio ‘Jóvenes y empleo. Escenarios de futuro’ defienden estos factores como la mejor fórmula contra la precariedad con horizonte 2022

La tasa de desempleo entre menores de 25 años no consigue bajar del 34% y la gran mayoría de ocupados tiene estudios universitarios o de Educación Secundaria

Inmaculada Cebrián: “La brecha social por la falta de cualificación va a ser un factor muy importante”

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Las nefastas consecuencias de la crisis no cesan. No dan respiro en muchos aspectos sociales, pero es en los jóvenes donde parecen rozar la permanencia. Por eso los investigadores siguen intentando vislumbrar un horizonte algo esperanzador para ellos, basado en todas aquellas claves de futuro que permiten poner freno al desempleo juvenil. Porque los datos son irrefutables, como ya abordamos anteriormente en este blog. La última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al primer trimestre del año y hecha pública este verano, desvela que la tasa de paro entre menores de 25 años se ubica en toda España en el 34%, casi la tercera parte de la población. Ha bajado en los dos últimos años, pero apenas se genera empleo estable para ellos. La precariedad, la temporalidad y la ‘subocupación’ siguen más que presentes.

Ante todo ello, ¿qué nos dicen los expertos? El estudio ‘Jóvenes y empleo: escenarios de futuro’ ha querido poner sobre la mesa varias posibilidades. Ha sido elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y analiza el futuro de la empleabilidad juvenil en España en un horizonte hasta el año 2022.

El análisis de este último estudio es la continuación del informe anterior ‘Jóvenes y empleo. Una mirada desde el Derecho, la Sociología y la Economía’, que realizó un grupo de investigadores dirigidos por Ricardo Escudero y en el que se analizaba la empleabilidad de los jóvenes españoles menores de 30 años. Ahora se han querido dilucidar los pasos que se deben seguir para diseñar un marco regulatorio que ayude a equilibrar las fuerzas del mercado de trabajo y mejorar definitivamente el bienestar del colectivo juvenil. Para ello, aplicando técnicas cualitativas diseñadas de acuerdo con la metodología Delphi, se ha consultado a expertos con diferentes perfiles, procedentes de varias disciplinas e instituciones, pero todos con el rasgo común de haber estado relacionados con la población joven en algún momento de su actividad profesional.

El dato más revelador del informe es que una alta mayoría de estos expertos (82,2%) afirma que el acceso al empleo para las personas más formadas será más fácil. No obstante existen posiciones muy divididas sobre la idea de si una mayor formación implica un empleo de mayor calidad. En esta línea, el 93,2% opina que quienes solo tengan una formación básica tendrán grandes dificultades para encontrar trabajo. “El acceso al empleo de personas más formadas será más fácil, aunque una mayor formación no implique, necesariamente, un empleo de mayor calidad”, señala. ¿Es la única garantía? No, pero sí la más eficaz. De hecho, apuntan que la Formación Profesional se posiciona como la titulación que más aumento de empleabilidad generará en el horizonte estudiado (95,6%).

Inmaculada Cebrián es doctora en Ciencias Económicas por la Universidad de Alcalá de Henares y está especializada en ámbitos como el desempleo, la precariedad y las desigualdades salariales. Es la autora de la sección del estudio referente a la población juvenil en su contexto. Durante la presentación del mismo, estas fueron sus impresiones sobre la importancia de la brecha social generada por la falta de formación:

Hay algunos datos de la última EPA que vienen a respaldar parte de esta reflexión. Por ejemplo, si analizamos los índices de personas ocupadas en la actualidad, de los 20 millones que actualmente disponen un empleo, más de 8 millones tienen Educación Superior; y prácticamente la misma cantidad finalizaron sus estudios en el Bachillerato. La formación cumple aquí un papel primordial, puesto que de la cantidad total de ocupados, tan solo 188.000 personas tienen incompletos los estudios primarios y alrededor de 33.000 son analfabetos.

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Salir de fiesta sin miedo: datos que obligan a combatir la violencia sexual nocturna

Más de la mitad de las mujeres en España ha vivido estos episodios en espacios de ocio nocturno, según un informe de Noctámbul@s

Otro estudio de las universidades de Granada y Castilla-La Mancha pone el foco en las “múltiples formas” de acoso

Cada vez más festivales de música, conciertos, fiestas locales y ferias de todo tipo cuentan con ‘Puntos Violeta’ de ayuda y asesoramiento

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¿Por qué volver a casa sola tiene que ser un riesgo? ¿Es necesario mirar cómo nos vestimos si acudimos a un festival de música? ¿Debemos estar continuamente defendiéndonos de posibles conductas de acoso y agresión sexual en el contexto del ocio nocturno? Una sociedad moderna no puede permitirse una respuesta resignada a estas preguntas, como si las mujeres tuviéramos que aceptar que el mundo es como es y que la igualdad es imposible de alcanzar cuando sales de tu casa al anochecer. Los numerosos casos de acoso y agresiones por la noche han ido haciendo necesario sentar las bases de medidas contra una realidad que aceptábamos como normal, sin serlo. Los datos han obligado a ello. Movimientos feministas y administraciones públicas se ha puesto en marcha.

¿Qué cifras han generado la alarma? Los estudios son numerosos. Desde hace sobre todo dos décadas se han multiplicado todos los datos que alertan de la violencia sexual durante el ocio nocturno. Uno de los más llamativos de los últimos meses es el Informe Noctámbul@s, que analiza la incidencia de las agresiones sexuales en discotecas, conciertos, fiestas populares y otros ámbitos lúdicos. También estudia la relación entre estos contextos y el consumo de sustancias como el alcohol y las drogas. Una conclusión muy tajante: el 57% de las mujeres en España afirma haber experimentado “situaciones de violencias sexuales normalizadas” en espacios de ocio a lo largo de su vida, algo que solo manifiesta el 4% de los hombres.

La mayor incidencia de agresiones sexuales en el ámbito nocturno y, especialmente, en entornos relacionados con el ocio se debe, según los responsables del estudio, a que en estas situaciones rigen otro tipo de normas sociales y “hay una alta permisividad”. “La noche se relaciona habitualmente con la sexualidad. Una noche acaba bien cuando hay sexo, lo cual estaría bien si no estuviéramos inmersos en un contexto patriarcal”, explica al respecto la investigadora Ana Burgos, una de las responsables del informe.

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Campaña de Noctámbul@s contra la violencia sexual en la noche

Y es que las cifras lo constatan. De hecho, una de las conclusiones que se desprende de la encuesta que acompaña el informe es que los hombres tienen más dificultades que las chicas para percibir e identificar las violencias sexuales que ocurren en su entorno, debido a la normalización de ciertas conductas. “Pocos chicos se identifican como agresores”, indican los autores del informe. Es decir, el camino por recorrer en cuanto a la ‘desnormalización’ de estas conductas no es precisamente corto.

Hay muchos ejemplos. En el caso de situaciones como comentarios incómodos de chicos a chicas, el 38% de ellas afirma presenciarlas “siempre” que sale de fiesta, frente al 13% de los hombres; el 34% de las mujeres afirma presenciarlos “muy a menudo”, frente al 24% de ellos; y el 19% de las chicas los escucha “algunas veces”, frente al 28% de ellos. Para el 7% de las mujeres son “pocas veces” las que presencian estas situaciones, mientras que los hombres que creen que esta situación se produce con poca frecuencia son el 27%. El informe destaca también que otros comportamientos agresivos como los “acorralamientos” ocurren “siempre o muchas veces” para el 9% de las mujeres; los tocamientos, para el 38%; magreos y forcejeos, para el 10%; violaciones con fuerza, para el 1,3%; y violaciones sin fuerza, para el 10%.

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“No. No somos ni Romeo ni Julieta”

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Las jóvenes españolas apuestan por la autonomía individual como valor a la hora de tener pareja, lo que se traduce en menor dependencia emocional y física de quienes se enamoran o mantienen a su lado. Casi la mitad de ellas consideran que tener novio o novia es muy o bastante importante, frente a un poco más de la mitad que lo consideran regular, poco o nada importante. La inmensa mayoría se interesa por la pareja única, frente a otras formas de relación.

Este artículo del blog del ProyectoScopio nos revela algunos datos sobre el ideal de pareja que tienen los y las jóvenes españoles. Destacamos que, independientemente de la mayor o menor valoración que se le atribuya, las chicas “dan mucha más importancia a la autonomía de los miembros de la pareja que los chicos (la escogen como factor importante el 23,6% frente al 11% de los varones)”. Es decir, que a la hora de emparejarse, ellas manifiestan una necesidad mayor de mantener su espacio.

Estas parcelitas de individualidad esperadas se traducen en los modos de articular su vida en pareja. Cuando se les pide puntuar ciertas afirmaciones del 1 al 10, las jóvenes otorgan puntuaciones más bajas a lo que tiene que ver con necesitar al otro para realizarse y a los esfuerzos que hay que hacer para gustar a la pareja. Con más de un punto de diferencia en todos los casos (con notas entre el 3 y 4, que son bajas), ellas están más de acuerdo con que ninguna de las partes dependa del otro o de la otra, ni en la manera de mostrarse ni en la de madurar.

Se trata de resultados provenientes del Barómetro Juventud y Género 2017, que nos indican que tener o no tener pareja también es un debate abierto en las generaciones jóvenes, pues las posturas se encuentran divididas a la hora de valorar su importancia, aunque en este caso las diferencias entre géneros no son tan significativas. A la vez que hay más mujeres que hombres que le otorgan mucha importancia (20,4% frente al 17% de ellos), más chicas que chicos no le dan ninguna (6,1% y 8,1%, respectivamente). La balanza se equilibra y se aproximan las valoraciones intermedias.

También es interesante preguntarse qué se entiende por relación de pareja en esta etapa de la vida, si siguen interesándose por el estado, digamos, que manda nuestra tradición, de monogamia hasta que la muerte nos separe. Esta fórmula cuenta con el respaldo del 81,2% de las mujeres y del 75,1% de los hombres, los cuales reparten sus opiniones y se suman a otros modelos como parejas puntuales y cambiantes y las parejas abiertas.

Según estos pocos datos, estarían resignificándose algunos roles que las reconocían a ellas como más dependientes emocionalmente de las opiniones y los gustos de ellos cuando se vive la vida entre dos. Es decir, que las jóvenes españolas dicen sí a funcionar en equipo con más contundencia que ellos, pero marcando ciertas reglas, desde luego teniendo más claro que no hace falta morir de amor, ni como Romeo, ni como Julieta, como cantaba Karina. 

LOS RECUERDOS DE UNA VIDA PARA COMPARTIR: MARTÍN BARBERO

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Se acaba de publicar el número 8 de la revista Metamorfosis, revista académica del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud encargada de difundir trabajos inéditos que se encuentran relacionados con esta etapa de la vida. En este número contamos con una entrevista especial, que recoge las conversaciones mantenidas entre el antropólogo y juvenólogo Carles Feixa y el filósofo, antropólogo y comunicólogo Jesús Martín Barbero. El diálogo surge entre ambos con motivo de la presentación del libro “Jóvenes. Entre el palimpsesto y el hipertexto”, a propósito del cual Feixa y Barbero abordan las complejas relaciones entre juventud, comunicación y memoria en la era contemporánea.

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¿Vive la juventud plenamente su sexualidad? ¿Respeta la de los demás? Así nos responden los datos

Analizamos el mapa sobre sexualidad del Barómetro Juventud y Género de ProyectoScopio: la homosexualidad todavía es rechazada por un 11,4%

Dos de cada diez jóvenes consideran que la información y educación sexual que han recibido no ha sido la adecuada

Se diluyen algunos estereotipos sobre el sexo: el 46% afirma que la iniciativa para las relaciones sexuales debe alternarse

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¿Viven los y las jóvenes con libertad y plenamente sus relaciones sexuales? ¿Existe un apoyo amplio a la diversidad afectivo-sexual? ¿Hay diferencias por género y por edad? Son preguntas a las que podemos encontrar respuestas muy precisas en el Barómetro Juventud y Género 2017 de ProyectoScopio, y que hemos decidido desgranar para completar aún más la visión existente entre la juventud sobre su propia sexualidad y para cotejarla con esa necesidad de una mayor educación sexualidad que planteamos en nuestro reportaje sobre adolescentes y sexo, y que, como pudimos comprobar, abarca aspectos muy diversos. Muchos de estos últimos están incluidos en este proyecto de muestreo realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. Y esta es la fotografía social.

En esta ocasión, nos fijamos en los datos que, por ejemplo, desvelan que entre aquellos que declaran orientaciones distintas a la heterosexualidad existe un sentimiento de poca dificultad, mayoritario en la vivencia plena de su orientación sexual, pero también un número significativo de jóvenes que declaran lo contrario, y que no debe perderse de vista: frente a un 49,6% que afirman que la viven de forma “fácil” o “muy fácil” (sea cual sea su orientación) se sitúa un 24% que señalan que es “muy difícil” o “un poco difícil”. Es lo mismo que decir que todavía una cuarta parte de los jóvenes que distintas opciones diferentes a la heterosexual no pueden disfrutar con total libertad.

Sin embargo, mayoritariamente existe por parte del círculo cercano (como amigos y familiares) un sentimiento de comprensión hacia la opción elegida, sea la que sea. Este último es un dato muy importante. Con motivo de las celebraciones del Orgullo LGTBI que se suceden durante este mes de junio en toda España, muchos colectivos han querido poner el acento en un fenómeno denominado ‘sexilio’: huir de tu casa, de tu entorno, de tu barrio, de tu ciudad o incluso de tu país por culpa de la homofobia o la transfobia.

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El psicólogo y activista social Álvaro Cuenca nos cuenta que esta circunstancia se produce sobre todo entre los jóvenes del entorno rural, que se ven obligados a emigrar a las ciudades. Sufren o perciben violencia, discriminación, humillación o agresiones por su condición LGTBI, en muchas ocasiones mezcladas con el racismo o el machismo, y concluyen que su vida está fuera del entorno en el que crecieron. No obstante, también se produce en las grandes ciudades, desde un barrio hacia otro diferente, cuando los homosexuales, transexuales, bisexuales o intersexuales deciden buscar un sitio donde “no reciban ninguna amenaza ni castigo social”.

“Es algo que se percibe casi siempre desde muy joven, porque has sufrido una violencia implícita o no implícita. Forma parte de un aprendizaje social en el que concluyes que no puedes vivir en libertad”. Que se incremente el respeto y el sentimiento de aceptación que refleja el barómetro es absolutamente necesario para evitarlo y para que en breve el porcentaje sea el del cero por ciento.

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