La Primavera Árabe no solo son titulares

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Juventud árabe. Juventud. Árabe. La joven Enas. El joven Rabih. Preguntas. Respuestas. ¿Primavera? Verano. ¿Un especial de una revista sobre la juventud árabe de cinco países del Mediterráneo? ¿Para todos los públicos? ¿Solo para especialistas? Una encuesta realizada a 10.000 jóvenes de Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos y Túnez y un trabajo de campo etnográfico con más de 200. Las resultados de las encuestas los entiende todo el mundo. Y la etnografía es preciosa, debería conocerse. 

Con esta lluvia de ideas nos posicionamos ante la tarea de procurar la lectura y el interés por la investigación desarrollada en el marco europeo del proyecto SAHWA, financiado por el Séptimo Programa Marco de la Unión Europea, que ha aspirado a analizar la compleja situación de la juventud de los países árabes del Mediterráneo. Sin pre-juicios y apoyándonos en el número 118 de la Revista CIDOB d’Afers Internacionals, de acceso abierto.

En el transcurso de los años posteriores a la llamada Primavera Árabe, cuya fecha de inicio se marca a finales de 2010-principios de 2011, han ocurrido muchas cosas reconocibles por las portadas de los periódicos. Sin embargo, como indican Sánchez García y Sánchez-Montijano (2018: 7), “lo que puede cambiar son las vistas desde el exterior (o desde dentro), pero los patrones y valores reales de las instituciones no están cambiando tan rápido.”

¿Y la juventud? ¿Cómo está viviendo la juventud estos titulares y cómo padece el ritmo lento de los cambios más profundos? ¿Están cuestionando los valores dominantes en las sociedades árabes las nuevas generaciones? ¿Está cambiando la manera en que las juventudes árabes anclan sus identidades y adquieren reconocimiento social? ¿Cuáles son los principales paisajes y escenarios de “ser joven” en la región? ¿Por qué se marginan las trayectorias y experiencias novedosas? ¿Se puede escapar de esta marginación?

“La llamada “Primavera Árabe” cambió el panorama y dio lugar a un auge de la investigación sobre la dinámica social de los jóvenes en la región” (Sánchez García y Sánchez-Montijano: 2018: 7), lo cual nos permite arrojar luz sobre estos interrogantes. Por eso este número de la revista CIDAB resulta una herramienta de utilidad para los que saben ya sobre estos temas (porque afortunadamente se están investigando desde las ciencias sociales) y también para los que sabemos poco.

Con artículos que recorren cinco países árabes mediterráneos y que abordan temáticas generales como las dinámicas económicas, formativas, participativas y de género, más de una veintena de autores resuelven que es fundamental situar al joven en el centro de los análisis para entender lo que a nivel de población general ocurre y, aunque parezca obvio, lo que está ocurriendo dentro de los y las jóvenes como sujetos sociales.

Concretamente, Sánchez- García Sánchez Montijano analizan cómo ellos y ellas están produciendo espacios y oportunidades para establecer y gestionar su propio plan de vida, la emancipación, un modo de salir adelante. En esta línea de trayectorias de supervivencia, Minialai, Bossenbroek y Ksikes abordan el comportamiento emprendedor de jóvenes de entornos urbanos y rurales en Marruecos.

También se recogen temas de identidades género. Bouranoi, Othman Challougui y Najar enfocan el ejemplo de las mujeres jóvenes tunecinas, quienes se posicionan en el escenario sociopolítico por resistente que se presente el contexto. Si algo han demostrado los y las jóvenes árabes en estos países es que la política les importa, sin tanta influencia de sus niveles de religiosidad como se podría suponer, como resuelven Roberts, Kovacheva y Kabaivanov. Sobre la juventud como sujeto político, Laine y Myllyla examinan los circuitos culturales juveniles (las calles, las cafeterías) como espacios-tiempo favorables al empoderamiento juvenil.

Respecto a la formación de estas juventudes, Backeberg, Etling y Tholen exponen resultados sobre sus indagaciones para dilucidar si la educación recibida por los diferentes grupos sociales incide sobre su acceso al mundo laboral, teniendo en cuenta que las tasas de desempleo no dejan de aumentar. Göksel y Senyuva evalúan las políticas públicas auspiciadas por la Unión Europea, concretamente, el EuroMed Youth y su incidencia, o no, en la mejora de las condiciones de transición a la vida adulta.

Y más voces para dar voz es lo que encontramos en esta revista, que es un buen ejemplo de cómo visibilizar, desde posiciones académicas y a la vez desde el terreno, la voluntad que tiene la juventud de reclamar un sitio, una acción, una libertad, y no solo un voto (que también) en el mundo árabe contemporáneo. Atender esas voces y amplificarlas es cosa/causa de nuestro tiempo, de estos días que pasan sin descanso para todos y todas.

Adolescentes y sexo: menos tabúes, más educación y plena igualdad

Analizamos los consejos que varias expertas sexólogas ofrecen sobre la diversidad en las prácticas sexuales y la eliminación de tabúes todavía vigentes

Entre la juventud persiste una percepción de inseguridad, que es muy alta en cuanto a las relaciones sexuales y se eleva entre las mujeres

El respeto a la orientación afectivo-sexual se ha convertido asimismo en otro reto que cobra cada año más fuerza entre el colectivo LGTBI

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¿El sexo ha dejado de ser un tabú? De cara a la galería, la sociedad española se ha modernizado en gran medida respecto a la eliminación de prejuicios, telones y estereotipos sobre las prácticas sexuales. Han contribuido a ello las redes sociales, aunque lo han hecho como arma de doble filo en cuanto a adolescentes y jóvenes. Esto significa que, por un lado, la juventud habla sin tapujos de sus relaciones sexuales a través de estos canales y con sus amigos, pero no se ha roto la barrera de comunicación con sus padres, su familia, con los más mayores. Si acaso, el gran espacio de ‘intimidad colectiva’ que ofrece la comunicación 2.0 ha provocado una mayor introspección en muchos casos, el aumento de los roles estereotipados de género y muchas etiquetas en torno a lo que es o no el hecho sexual. Por eso también se han multiplicado los espacios donde se ofrecen múltiples consejos para adolescentes, sobre todo a través de Youtube o Instagram.

Conviene entonces cribar esta gran cantidad de información. No toda es útil ni rigurosa ni responsable. En base a los estudios sociológicos más recientes, que ofrecen una radiografía muy certera sobre sexo y adolescentes, podemos repasar algunas de las iniciativas que más éxito están teniendo. Pero no hablamos de Tindle ni derivados, es decir, no de las formas de comunicación entre jóvenes ni de su continente, sino del contenido pensado para una educación sexual libre e igualitaria.

Hace un año el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud analizó en el Barómetro ProyectoScopio ciertas conductas de riesgos y percepción de la vulnerabilidad entre los y las jóvenes. Uno de las conclusiones más llamativas fue que casi la mitad decía haber tenido relaciones sexuales sin preservativo (el 26% siempre o casi siempre). Pero también desvelaba existe una percepción de inseguridad, que es muy alta en cuanto a las relaciones sexuales (casi un 40%) y se eleva entre las mujeres. Y otro dato significativo: la edad media de la primera relación es de 16,3 años (la cuarta parte antes de los 15 y el 68% antes de los 18).

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Datos ProyectoScopio

Que en una sociedad como la actual todavía haya una gran cantidad de jóvenes que no consideren el preservativo como primera medida de precaución en sus actividades sexuales, da bastante que pensar. La mayoría de sexólogos coinciden en que es un problema de educación, y de cómo esta se ha ido perdiendo tras la eclosión y libertad sexual de los años 80. En realidad, es un síntoma de muchas más cosas en torno a la percepción del sexo, sobre de su desconocimiento. En su Blog Sexperimentado, la psicóloga, sexóloga y youtuber Nayara Malnero dedica un espacio para jóvenes, si bien muchos de sus vídeos y consejos pueden aplicarse a todas las edades. Como síntesis, ofrece seis claves a los padres para hablar de sexualidad con sus hijos, muy sencillas pero todavía no asimiladas por los progenitores del siglo XXI.  Continue reading “Adolescentes y sexo: menos tabúes, más educación y plena igualdad”

SALUD DE LA MUJER, SALUD PARA EL PLANETA

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El 28 de mayo se celebra el “Día Mundial de Acción por la Salud de las Mujeres”. Esta efeméride fue acordada en Costa Rica en el año 1987 por la Red Mundial de las Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos. Aunque ya han pasado más de 30 años desde el acuerdo, y no podemos negar que se han producido muchos avances y mejoras en lo que a la salud de las mujeres se refiere, no nos podemos conformar y es preciso seguir luchando porque todas las mujeres del planeta cuenten con las mismas oportunidades en cuestiones de salud, y que no dependa del lugar del mundo en el que hayas nacido para que la vida tenga más o menos valor. Continue reading “SALUD DE LA MUJER, SALUD PARA EL PLANETA”

Juventud española: ¿mens sana in corpore sano?

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En general, la población joven española presenta unos buenos indicadores básicos en comparación con sus pares europeos, si nos ceñimos a la esperanza de vida (en la que tienen la tasa más alta) y a la mortalidad (en la que tienen la tasa más baja). Además, ellos y ellas se ven bien: el 87% considera asegura tener buena salud (más los chicos, con 91%, que las chicas, con 84%). ¿Pero cómo son sus hábitos? ¿Cuáles son las claves de su bienestar o los problemas que destacan?

Según el Barómetro juvenil de Vida y Salud de la Fad y la Fundación Mutua Madrileña, realizado por el Centro Reina Sofía, el estado de salud promedio del joven presenta algunas características destacables: suelen recurrir a asistencia sanitaria cuando lo necesitan, salvo cuando se trata de problemas de salud mental y, aunque mantienen una dieta equilibrada y hacen ejercicio de forma ocasional, quisieran pesar menos de lo que pesan. De todo esto, llama la atención la falta de cuidado sobre la salud mental y la lucha que se mantiene en esta etapa de la vida con la imagen corporal.

 Lo de solicitar ayuda médica cuando existe malestar parece responsable y buen síntoma de consciencia de limitaciones… En el caso de su salud física, el 78% reconoce haber acudido al menos una vez en el último año al servicio sanitario. Sin embargo, en el caso de su salud mental, es algo que les cuesta hacer a los y las jóvenes, siendo menos del 50% los que tienen o creen tener ansiedad, trastornos del sueño, depresión, etc. y por ello solicitan ayuda de especialistas. Estos datos llevan a poner el acento en la atención a la salud mental de la juventud española, pareciendo necesaria una mayor sensibilización sobre estas problemáticas.

 Las cuestiones relacionadas con el sobrepeso se revelan controladas, con una incidencia de menos del 5% entre adolescentes y del 12,4% en la franja 18-29 años. Dicho esto, ¿cómo entender que el 64% de las encuestadas y el 50% de los encuestados en el Barómetro digan que les gustaría pesar menos de lo que pesan actualmente y que casi cuatro de cada diez declaren haber seguido alguna dieta de adelgazamiento? De sobra conocidos son los efectos de los cánones estéticos sobre la percepción de los cuerpos, reforzados por los productos culturales que se manejan en la transición a la vida adulta. Procede no dejar de revisar las estrategias para el fomento de la autoestima en relación con una buena salud, más allá de tener un cuerpo icónicamente perfecto.

 Ojalá se pueda seguir ahondando en estos (des)equilibrios cuerpo/mente del ser joven, ampliando la mirada a los porqués de acudir o no al médico o de desear pesar más o menos, construyendo indicadores de desarrollo positivo en cuanto a estilos de vida saludables. Si la adolescencia y la juventud son fases determinantes para el establecimiento de hábitos y conductas de todo tipo, más si cabe cuando se trata de que lo que somos, por dentro y por fuera, asegure un buen aguante para lo que venga después. Por esto, merece el esfuerzo intelectual dar seguimiento a la salud integral de la juventud.

OT9 y Eurovisión (y juventud) son dignos de estudio

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Críticos y críticas de televisión coinciden en que la última edición de Operación Triunfo ha conseguido recuperar el entusiasmo popular por los talent shows musicales, especialmente entre las audiencias juveniles. Además, dos de los concursantes serán los representantes de España en Eurovisión. Para algunos, estos formatos son educativos porque desarrollan en los y las jóvenes el gusto por la música en directo mientras que, para otros, es más que música, es también un fenómeno de creación de identidades, que permite a los fans sentirse parte de un devenir colectivo.

El fandom musical, o conjunto de fanáticos y fanáticas en torno a un artista o una banda, ha pasado a ser un objeto de estudio cotizado en comunicología y sociología, entre otras ciencias sociales. Existe también fandom en torno a concursos musicales, que se han ido transformando en los últimos tiempos debido a la posibilidad de mayor interacción audiencia/concurso. A través del voto o de la creación de opinión pública en redes sociales, los públicos más apasionados pueden intervenir en la marcha de los mismos. ¿Sería pertinente abordar el fandom juvenil de la IX edición de Operación Triunfo y de la 63ª de Eurovisión como casos paradigmáticos?

El ajuste producido en el formato talent show de la edición de 2017 de Operación Triunfo parece estar basado en un “dejar hacer” a los y las fans, en permitirles una interacción mayor con el concurso que a su vez genera una identificación (y, por tanto, una fidelización de audiencias). En este sentido, OT9 sería un hito televisivo digno de ser estudiado en las facultades de comunicación tanto por su particular narrativa audiovisual, como de construcción de guión y de análisis y segmentación de públicos.

Desde un sentido sociológico, las representaciones sociales en torno a algunas causas podrían llegar a marcar a una generación. Por ejemplo, lo que entiendan los y las jóvenes españoles, sobre todo adolescentes, por feminismo o por independentismo/españolismo. Sería interesante conocer también si las audiencias jóvenes de Eurovisión descienden, debido al posicionamiento ideológico que se ha atribuido a los participantes.

Pero quizás lo más potente sería estudiar estos fandom concretos (o este fandom OT9/Eurovisión63 como un solo) con una perspectiva socio-comunicativa, que exprima su valor para entender de qué modo una forma de hacer televisión sirve a la articulación de fenómenos de adhesión a un sentimiento colectivo, que conforman la identidad de quienes se encuentran en proceso de conformarla. Que sirvan estas líneas como propuesta de investigación.

¿Cuál es el problema con la discriminación positiva?

womens-3192674_640Las percepciones juveniles sobre las medidas de discriminación positiva son aparentemente contradictorias, según el Barómetro sobre Juventud y Género del ProyectoScopio. Sorprende esta postura ideológica teniendo en cuenta que los y las jóvenes sí reconocen en su mayoría los ámbitos en los que las mujeres se encuentran en situación de desventaja. Parece que el término en sí mismo puede ser un obstáculo para la comprensión de la desigualdad.

La respuesta ante una aparente contradicción a veces se resuelve yendo un poco más allá. Hay que rascar un poco en la superficie para descubrir lo que hay detrás. En este caso, lo que es motivo de profundización son las posiciones frente a la discriminación positiva por parte de la juventud española, puestas de manifiesto en los resultados del Barómetro sobre Juventud y Género del ProyectoScopio. Hombre y mujeres jóvenes argumentan con un “sí, pero no” cuando se trata de respaldar leyes o normativas que regulen la desigualdad de oportunidades.

Ellos y ellas coinciden en que, en general, ninguna norma debería buscar la discriminación positiva ni promover la existencia de cuotas, poniendo por delante el que impere la meritocracia a nivel profesional. Sin embargo están de acuerdo con que se contrate a más mujeres que hombres en profesiones y puestos de dirección en los que hay pocas mujeres y con que se promueva por ley, o al menos se garantice de alguna manera, que haya representación femenina en puestos de responsabilidad públicos y privados. ¿Qué jaleo de postureo, no?

Según esta entrada del blog de Análisis y Debate de ProyectoScopio: “Parece claro que la carga semántica del concepto discriminación adopta un peso muy fuerte en este contexto (…) El enrarecimiento y manipulación de los conceptos puede hacer que muchas apuestas en pro de la equidad de trato y oportunidades entre personas sean rechazadas, como se aprecia claramente en estos datos.” Este gusto o disgusto por la terminología que utilizamos para decir las cosas podría ayudarnos a interpretar también el hecho de que ni la mitad de las mujeres jóvenes se pone la etiqueta de feminista y que solo lo haga poco más de una cuarta parte de los hombres jóvenes.

La hipótesis de que el problema que existe con la “discriminación positiva” proviene, en parte, de la naturaleza paradójica del término podría probarse si lo sustituimos por el de “acción afirmativa”, que viene a ser igual de ininteligible de entrada, pero semánticamente está menos cargado de sospecha. Quizás sería una buena estrategia hacerlo, si queremos adoptar una nueva perspectiva de la inclusión y la paridad. Aunque la comprensión de la realidad no pase solo por el lenguaje que empleamos al describirla, sí es importante significarla con palabras que produzcan un sentido constructivo y amplio, que generen empatía y llamen a la solidaridad.

Algunas reflexiones sobre el ESTUDES

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Carmen Rivero Ruilope*

Cada dos años, el Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD) emite los resultados de la encuesta ESTUDES, realizada a jóvenes entre 14 y 18 años. En ella se ve reflejado el uso que hacen nuestros y nuestras jóvenes de las drogas. En el mes de marzo se ha publicado la XII edición, donde se muestran algunos datos que merecen ser comentados y que nos deben preocupar seriamente. Si bien es cierto que muchas de estas estadísticas han mejorado las cifras respecto a dependencias de anteriores ediciones, los porcentajes alcanzados no son, ni muchísimo menos, lo deseable para ediciones venideras.

Aunque la edad media de inicio del consumo de alcohol se ve retrasada por primera vez a los 14 años, el porcentaje de adolescentes que realizan el “consumo por atracón” (5 o más vasos, cañas o copas de bebidas alcohólicas en una misma ocasión) sigue siendo excesivamente elevado: el 31.7% de los escolares han consumido alcohol de esta manera en los últimos 30 días. En la actualidad, el alcohol es una droga normalizada por la gran mayoría, no se le da importancia a las verdaderas consecuencias que conlleva el consumo continuado y excesivo, y no es un problema de desinformación, porque hoy en día tenemos acceso a datos a través de diferentes medios: programas de radio y tv, charlas en colegios, campañas informativas de distintas asociaciones y ONG, etc. Sin duda, uno de los mayores problemas es la permisividad por parte de los progenitores, por eso se ve tan necesaria la educación y las campañas dirigidas a estos, sobre todo porque los padres y madres de los y las adolescentes actuales se han educado en una cultura de consumo habitual y normalizado y desconocen muchos de estos perjuicios.

Esta permisividad no solo se encuentra en el consumo de alcohol, también en el consumo del cannabis e hipnosedantes. Los porcentajes del consumo en el último año de estas sustancias en la ESTUDES son: 26,3% y 5,4% respectivamente. Es importante remarcar que el cannabis es la sustancia más consumida por los y las estudiantes y el consumo de hipnosedantes ocupa el cuarto lugar. El uso de estas sustancias en muchas ocasiones está relacionado con la intención de evadirse de los problemas con su familia, amigos, pareja… Según dicen los y las jóvenes, parece “una gran idea para relajarte antes de un examen, o simplemente para pasar un rato con amigos”. En lo que cabría profundizar es en si estos y estas jóvenes conocen las incidencias que el consumo de estas sustancias, y sobre todo a edades tan tempranas, tienen sobre su salud. Algunos estudios demuestran que el principal componente del cannabis, THC, tiene efectos directos y muy negativos en el desarrollo cerebral, y este desarrollo se extiende por lo menos hasta los 25 años. Por otro lado, los hipnosedantes tienen una alta capacidad adictiva tanto a nivel físico como psicológico y su eliminación es difícil y costosa.

No podemos olvidarnos del tabaco, sustancia que cada vez tiene peor reputación en la sociedad, pero que llamativamente aumenta su popularidad en las personas entre 14 y 18 años. En esta franja de población, el número de individuos que declara haber fumado tabaco en el último año ha aumentado (34,7% frente al 31,4% de 2014). De hecho, es la segunda droga más extendida en este grupo de edad. Se observa además que el 20,1% de estos y estas jóvenes ha utilizado cigarrillos electrónicos (con o sin nicotina) alguna vez en la vida. Aunque no existen estudios determinantes sobre el consumo de este tipo de cigarros, algunos datos desvelan que el vapor que se inhala contiene sustancias cancerígenas y productos químicos tóxicos; y hay que tener en cuenta que la nicotina siempre será una sustancia muy adictiva en cualquiera de sus formas.

Respecto a la prevalencia del consumo de otras sustancias, destacamos que el de cocaína desciende alcanzando mínimos históricos, no llegando al 1% en ninguno de los indicadores temporales estudiados. La heroína vuelve a salir a la palestra en los últimos días, debido al aumento de noticias sobre los narcopisos o los decomisos, pero los datos se quedan en meramente anecdóticos, no alcanzándose el 1% de consumidores en ningún caso.

Como conclusión, podemos decir que en la actualidad sigue habiendo una relación directa entre el consumo de drogas y la diversión/ocio. A pesar de las múltiples campañas que desde diferentes entidades se realizan, como por ejemplo la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) que de forma intensa y continuada desarrolla una labor de información y asistencia al respecto, el calado de las mismas no es el suficiente, lo que nos indica que debemos trabajar más entre todos para que las generaciones de jóvenes actuales, y las que estén por venir, tengan la oportunidad de salir de este mar de consumo generalizado y normalizado que nos rodea.

Por último, anotamos que existen adicciones sin sustancia a las cuales debemos darles por lo menos la misma importancia que a las adicciones con sustancia. En este caso, nos referimos a la adicción a las nuevas tecnologías (móvil, internet y videoconsolas/videojuegos). Si bien los casos de adicción aún no son numerosos en España, sin duda existe un abuso de las mismas. Se observa que el uso compulsivo de internet, en la actualidad, asciende hasta el 21% en los adolescentes y jóvenes. Las consecuencias negativas de este abuso son diversas, entre ellas cabe destacar: la falta de habilidades sociales en los y las jóvenes debido al uso continuado y habitual de redes sociales para comunicarse con su entorno; el desarrollo de jóvenes cada vez más impacientes (las nuevas tecnologías ofrecen casi todo YA); la incidencia de jóvenes con problemas físicos debido a la falta de ejercicio y problemas de sueño, etc. Esto nos da una pista sobre el duro trabajo que debemos hacer también sobre este problema, que no solo afecta en esta etapa de la vida, sino que se empieza a extender entre los más pequeños e incluso en franjas de edad de adultos.

*Carmen Rivero Ruilope es voluntaria del teléfono 900 de la Fad. Licenciada en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud, se ha ido especializando en el tema de los consumos de drogas, siendo conocedora de la historia, aplicaciones e incidencia social de las distintas sustancias. En la actualidad, además, cursa Máster en Neuropsicología. 

Igualdad sí, cuotas no: ¿por qué a los jóvenes no les gusta la discriminación positiva?

Según el último Barómetro Juventud y Genéro de ProyectoScopio, hasta un 91,3% no quiere acuerdos laborales que incluyan cuotas para mujeres

Respaldan, no obstante, que se garantice el acceso igualitario por ley de mujeres y hombres al mercado de trabajo

Se trata de una contradicción que se deriva del pensamiento mayoritario de la sociedad y que puede estar determinado por una crisis económica que ha afectado a todos

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Las listas electorales ‘cremallera’ o la prioridad a mujeres en ayudas y subvenciones para proyectos emprendedores son algunos ejemplos de medidas en favor de la igualdad que han contado a lo largo de los años con el respaldo social, y que se han asentado como medidas necesarias. Pero hay otras, como el establecimiento de cuotas en empresas o el hecho, por ejemplo, de que las chicas no paguen al entrar en una discoteca, que no gozan de tanta popularidad y que pueden concebirse como elemento de desigualdad cuando precisamente se quiere combatir ese fenómeno. Con el tiempo, la discriminación positiva ha adquirido un significado peyorativo que ha calado entre los más jóvenes dando lugar a una contradicción muy llamativa desde el punto de vista sociológico: para la juventud, no es lo mismo favorecer la igualdad que establecer una paridad impuesta.

Así lo refleja el ‘Barómetro Juventud y Género 2017’ de ProyectoScopio realizado por el Centro Reina Sofía (CRS) sobre Adolescencia y Juventud de la FAD, recientemente hecho público. En el apartado de medidas para garantizar la igualdad, los jóvenes defienden mayor presencia de la mujer o combatir la la brecha salarial, pero al mismo tiempo rechazan que por ley se implante la discriminación positiva.

Lo explica Anna San Martín, subdirectora del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud:

¿Cuáles son los datos concretos que reflejan estas posiciones opuestas? En la tendencia positiva, nueve de cada diez chicos y chicas están de acuerdo en sancionar a empresas que pagan menos a mujeres y a hombres por el mismo trabajo. El porcentaje baja, pero muy poco, hasta el 82,2%, en cuanto a garantizar por ley el equilibrio de mujeres y hombres en altos cargos y en listas electorales. Tres puntos menos, un 79,2%, avala garantizar por ley la presencia de mujeres en los puestos de dirección de empresas. Y un 75% apoya garantizar la contratación de más mujeres que hombres en profesiones en las que hay pocas mujeres.

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Hagámoslo junt@s: investigaciones sobre la creación musical indie y colaborativa

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Ser independiente es muy difícil. Más en la música. Más en los tiempos que corren. Requiere de una red alternativa y colaborativa poderosa basada en la horizontalidad y la resistencia compartida. Investigaciones sobre la escena musical indie van mostrando que la clave está en la convicción personal y en la conexión plena con otros y otras. 

El análisis de lo que se mueve musicalmente en el Bairro Alto lisboeta, donde se concentran las editoras y promotoras independientes de Portugal, o en cualquier ciudad o pueblo de la inmensa geografía mexicana, donde surgen y pelean por sostenerse cientos de bandas, requiere una mirada comprensiva y en perspectiva por parte de investigadores e investigadoras. La evolución del “hazlo tú mismo” (Do-it-yourself) al hagámoslo junt@s (Do-It-togheter) en los flujos de creación es investigada por varios autores y autoras desde un punto de vista cualitativo, identificando los referentes clave en los procesos, así como sus motivaciones y estrategias.

Ya en enero hablábamos en Planeta Joven de “Fully Connected. Un ensayo sobre las prácticas económicas colaborativas entre los jóvenes músicos de la escena musical independiente de Lisboa en el presente”. Este estudio analiza el discurso que la crítica construye en torno a comunidades musicales, trayectorias, estilos y filosofías de vida de intérpretes de origen portugués. Se concluye que, en la mayor parte de los casos recogidos, ellos y ellas viven la colaboración como forma de gestionar la precariedad y la incertidumbre propias de la crisis económica (Oliveira y Guerra, 2017:98).

Cuando el sistema no puede asegurar la empleabilidad, son imprescindibles los flujos de cooperación entre personas que persiguen un mismo fin, en este caso, que perviva y se siga desarrollando la cultura musical al margen del mainstream. Lo que ocurre con los músicos y músicas independientes en Lisboa se construye sobre “relaciones de reciprocidad, diálogo y ayuda mutua, adoptando lógicas de trabajo horizontales. Actúan como facilitadoras de la comunicación y de la transferencia de conocimientos y de experiencias adquiridas” (Oliveira y Gerra, 2017: 95).

En esta línea de estudios sobre la resistencia musical compartida, se encuentran también las pesquisas del investigador Cristian Daniel Torres Osuna. En su libro “Músicos Independientes mexicanos y sus facetas socioeconómicas, de la creación al concierto en vivo” recoge las rutinas de aquellos y aquellas que desean construir una carrera musical propia, al margen de las grandes industrias culturales. A través de entrevistas en profundidad a miembros de agrupaciones independientes de su país, México, profundiza en la esencia de este modo de hacer música y espectáculo. El autor, además, incide en el componente revolucionario y reaccionario de los y las artistas independientes, quienes a la vez que persiguen su sueño, lo hacen a base de renunciar a un modelo de éxito basado en la acumulación de dinero, lo cual resulta, efectivamente, totalmente opuesto a lo que persiguen las grandes productoras.

La Universidad, a escena

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Es tiempo de teatro universitario. Con el adelanto de los exámenes por el Plan Bolonia, cada vez son más las escuelas y facultades que escogen abril y mayo para estrenar sus obras. Lorcas, Bueros, Jardieles, Christies, Shakespeares, Millers suben al escenario de la mano de jóvenes estudiantes que, además de estudiar sus asignaturas, se han estudiado sus papeles. Otras variantes escénicas como la improvisación teatral también se abren paso en los círculos culturales académicos.

Álvaro Galán, 23 años, lleva cinco formando parte del grupo de teatro de la Facultad de Medicina y Ciencias de Salud de la Universidad de Alcalá de Henares. Ha sido actor, director, tramoyista y, sobre todo, resistente, en unos años en los que la compañía se ha tenido que enfrentar a cambios. “Valoro el teatro de la Facultad porque es como un grupo de amigos y amigas, más que de actores y actrices, con los que aparte de compartir estudios, comparto una pasión”, declara. En su Facultad, el teatro es una disciplina arraigada que puede presumir de llevar veintiocho años en marcha y que, como indica Álvaro, “es una forma totalmente positiva de escape de la rutina de clases, exámenes, que te abre la mente”. El pasado miércoles estrenaron “La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca, con un montaje de luces y sombras propias de la época en la que se enmarca el texto, con unas interpretaciones brillantes para encarnar esta historia oscura.

La Universidad San Pablo CEU de Madrid, por su parte, tiene un grupo que congrega a alumnos y alumnas del presente y del pasado de todas sus facultades, lo cual, además de ser significativo a nivel de actividades culturales, es una oportunidad de intercambio de experiencia universitaria intervocacional e intergeneracional. Elena Martín, veterana de la compañía “Teatroz”, considera que “el teatro es un instrumento valiosísimo a nivel educativo” y que “contar con exalumnos de la Universidad que ya rondan los cuarenta y alumnos de primero de dieciocho es muy enriquecedor y consigue que el conjunto se parezca más a una compañía real”. En Teatroz siempre han apostado por montajes profesionales con una calidad reconocible de la que poder hacer gala dentro y fuera de sus campus. Los próximos 19 y 20 de mayo estrenarán “El cadáver del Señor García”, de Enrique Jardiel Poncela.

“No es culpa nuestra” es otra de las compañías de teatro universitario con solera, en la que además de montar musicales y sainetes, se ha hecho camino al andar por las artes de la improvisación teatral. Ellos y ellas son estudiantes y ya no estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid, muy comprometidos con las tablas, que forman parte de una escuela de actores y actrices que lleva veinticinco años funcionando. Gracias a su entusiasmo y amor por el arte de Talía, se han llevado a cabo proyectos que en otros escenarios se considerarían tan imposibles e irrepresentables como la cuadratura del círculo, como “Inside Out”, que representaron la pasada Navidad. Son ingenieros e ingenieras en potencia o ya en activo con un alma de humanidades y con ganas de difundir la cultura teatral entre toda la comunidad universitaria.

Estos tres son solo algunos pocos ejemplos del presente de un modo propio de hacer teatro en una etapa específica de la vida en la que se florece en todos los sentidos, en la que es posible malear la identidad por medio de papeles y roles dentro de una representación y que se construya vida y conocimiento a través de ello. Puede que se dejen exámenes en suspenso y asignaturas pendientes por ir a ensayar o a montar decorados, pero el complemento de formación y acción que supone a quienes son parte de estas compañías y grupos parece que bien vale la pena. Y es que, como decía Lorca: “El teatro es una escuela de llanto y de risa, y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas, y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.” ¿Y quiénes, sino los jóvenes, pueden servir mejor para aprovechar al máximo esta otra escuela?