La Primavera Árabe no solo son titulares

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Juventud árabe. Juventud. Árabe. La joven Enas. El joven Rabih. Preguntas. Respuestas. ¿Primavera? Verano. ¿Un especial de una revista sobre la juventud árabe de cinco países del Mediterráneo? ¿Para todos los públicos? ¿Solo para especialistas? Una encuesta realizada a 10.000 jóvenes de Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos y Túnez y un trabajo de campo etnográfico con más de 200. Las resultados de las encuestas los entiende todo el mundo. Y la etnografía es preciosa, debería conocerse. 

Con esta lluvia de ideas nos posicionamos ante la tarea de procurar la lectura y el interés por la investigación desarrollada en el marco europeo del proyecto SAHWA, financiado por el Séptimo Programa Marco de la Unión Europea, que ha aspirado a analizar la compleja situación de la juventud de los países árabes del Mediterráneo. Sin pre-juicios y apoyándonos en el número 118 de la Revista CIDOB d’Afers Internacionals, de acceso abierto.

En el transcurso de los años posteriores a la llamada Primavera Árabe, cuya fecha de inicio se marca a finales de 2010-principios de 2011, han ocurrido muchas cosas reconocibles por las portadas de los periódicos. Sin embargo, como indican Sánchez García y Sánchez-Montijano (2018: 7), “lo que puede cambiar son las vistas desde el exterior (o desde dentro), pero los patrones y valores reales de las instituciones no están cambiando tan rápido.”

¿Y la juventud? ¿Cómo está viviendo la juventud estos titulares y cómo padece el ritmo lento de los cambios más profundos? ¿Están cuestionando los valores dominantes en las sociedades árabes las nuevas generaciones? ¿Está cambiando la manera en que las juventudes árabes anclan sus identidades y adquieren reconocimiento social? ¿Cuáles son los principales paisajes y escenarios de “ser joven” en la región? ¿Por qué se marginan las trayectorias y experiencias novedosas? ¿Se puede escapar de esta marginación?

“La llamada “Primavera Árabe” cambió el panorama y dio lugar a un auge de la investigación sobre la dinámica social de los jóvenes en la región” (Sánchez García y Sánchez-Montijano: 2018: 7), lo cual nos permite arrojar luz sobre estos interrogantes. Por eso este número de la revista CIDAB resulta una herramienta de utilidad para los que saben ya sobre estos temas (porque afortunadamente se están investigando desde las ciencias sociales) y también para los que sabemos poco.

Con artículos que recorren cinco países árabes mediterráneos y que abordan temáticas generales como las dinámicas económicas, formativas, participativas y de género, más de una veintena de autores resuelven que es fundamental situar al joven en el centro de los análisis para entender lo que a nivel de población general ocurre y, aunque parezca obvio, lo que está ocurriendo dentro de los y las jóvenes como sujetos sociales.

Concretamente, Sánchez- García Sánchez Montijano analizan cómo ellos y ellas están produciendo espacios y oportunidades para establecer y gestionar su propio plan de vida, la emancipación, un modo de salir adelante. En esta línea de trayectorias de supervivencia, Minialai, Bossenbroek y Ksikes abordan el comportamiento emprendedor de jóvenes de entornos urbanos y rurales en Marruecos.

También se recogen temas de identidades género. Bouranoi, Othman Challougui y Najar enfocan el ejemplo de las mujeres jóvenes tunecinas, quienes se posicionan en el escenario sociopolítico por resistente que se presente el contexto. Si algo han demostrado los y las jóvenes árabes en estos países es que la política les importa, sin tanta influencia de sus niveles de religiosidad como se podría suponer, como resuelven Roberts, Kovacheva y Kabaivanov. Sobre la juventud como sujeto político, Laine y Myllyla examinan los circuitos culturales juveniles (las calles, las cafeterías) como espacios-tiempo favorables al empoderamiento juvenil.

Respecto a la formación de estas juventudes, Backeberg, Etling y Tholen exponen resultados sobre sus indagaciones para dilucidar si la educación recibida por los diferentes grupos sociales incide sobre su acceso al mundo laboral, teniendo en cuenta que las tasas de desempleo no dejan de aumentar. Göksel y Senyuva evalúan las políticas públicas auspiciadas por la Unión Europea, concretamente, el EuroMed Youth y su incidencia, o no, en la mejora de las condiciones de transición a la vida adulta.

Y más voces para dar voz es lo que encontramos en esta revista, que es un buen ejemplo de cómo visibilizar, desde posiciones académicas y a la vez desde el terreno, la voluntad que tiene la juventud de reclamar un sitio, una acción, una libertad, y no solo un voto (que también) en el mundo árabe contemporáneo. Atender esas voces y amplificarlas es cosa/causa de nuestro tiempo, de estos días que pasan sin descanso para todos y todas.

Adolescentes y sexo: menos tabúes, más educación y plena igualdad

Analizamos los consejos que varias expertas sexólogas ofrecen sobre la diversidad en las prácticas sexuales y la eliminación de tabúes todavía vigentes

Entre la juventud persiste una percepción de inseguridad, que es muy alta en cuanto a las relaciones sexuales y se eleva entre las mujeres

El respeto a la orientación afectivo-sexual se ha convertido asimismo en otro reto que cobra cada año más fuerza entre el colectivo LGTBI

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¿El sexo ha dejado de ser un tabú? De cara a la galería, la sociedad española se ha modernizado en gran medida respecto a la eliminación de prejuicios, telones y estereotipos sobre las prácticas sexuales. Han contribuido a ello las redes sociales, aunque lo han hecho como arma de doble filo en cuanto a adolescentes y jóvenes. Esto significa que, por un lado, la juventud habla sin tapujos de sus relaciones sexuales a través de estos canales y con sus amigos, pero no se ha roto la barrera de comunicación con sus padres, su familia, con los más mayores. Si acaso, el gran espacio de ‘intimidad colectiva’ que ofrece la comunicación 2.0 ha provocado una mayor introspección en muchos casos, el aumento de los roles estereotipados de género y muchas etiquetas en torno a lo que es o no el hecho sexual. Por eso también se han multiplicado los espacios donde se ofrecen múltiples consejos para adolescentes, sobre todo a través de Youtube o Instagram.

Conviene entonces cribar esta gran cantidad de información. No toda es útil ni rigurosa ni responsable. En base a los estudios sociológicos más recientes, que ofrecen una radiografía muy certera sobre sexo y adolescentes, podemos repasar algunas de las iniciativas que más éxito están teniendo. Pero no hablamos de Tindle ni derivados, es decir, no de las formas de comunicación entre jóvenes ni de su continente, sino del contenido pensado para una educación sexual libre e igualitaria.

Hace un año el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud analizó en el Barómetro ProyectoScopio ciertas conductas de riesgos y percepción de la vulnerabilidad entre los y las jóvenes. Uno de las conclusiones más llamativas fue que casi la mitad decía haber tenido relaciones sexuales sin preservativo (el 26% siempre o casi siempre). Pero también desvelaba existe una percepción de inseguridad, que es muy alta en cuanto a las relaciones sexuales (casi un 40%) y se eleva entre las mujeres. Y otro dato significativo: la edad media de la primera relación es de 16,3 años (la cuarta parte antes de los 15 y el 68% antes de los 18).

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Datos ProyectoScopio

Que en una sociedad como la actual todavía haya una gran cantidad de jóvenes que no consideren el preservativo como primera medida de precaución en sus actividades sexuales, da bastante que pensar. La mayoría de sexólogos coinciden en que es un problema de educación, y de cómo esta se ha ido perdiendo tras la eclosión y libertad sexual de los años 80. En realidad, es un síntoma de muchas más cosas en torno a la percepción del sexo, sobre de su desconocimiento. En su Blog Sexperimentado, la psicóloga, sexóloga y youtuber Nayara Malnero dedica un espacio para jóvenes, si bien muchos de sus vídeos y consejos pueden aplicarse a todas las edades. Como síntesis, ofrece seis claves a los padres para hablar de sexualidad con sus hijos, muy sencillas pero todavía no asimiladas por los progenitores del siglo XXI.  Continue reading “Adolescentes y sexo: menos tabúes, más educación y plena igualdad”

Juventud española: ¿mens sana in corpore sano?

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En general, la población joven española presenta unos buenos indicadores básicos en comparación con sus pares europeos, si nos ceñimos a la esperanza de vida (en la que tienen la tasa más alta) y a la mortalidad (en la que tienen la tasa más baja). Además, ellos y ellas se ven bien: el 87% considera asegura tener buena salud (más los chicos, con 91%, que las chicas, con 84%). ¿Pero cómo son sus hábitos? ¿Cuáles son las claves de su bienestar o los problemas que destacan?

Según el Barómetro juvenil de Vida y Salud de la Fad y la Fundación Mutua Madrileña, realizado por el Centro Reina Sofía, el estado de salud promedio del joven presenta algunas características destacables: suelen recurrir a asistencia sanitaria cuando lo necesitan, salvo cuando se trata de problemas de salud mental y, aunque mantienen una dieta equilibrada y hacen ejercicio de forma ocasional, quisieran pesar menos de lo que pesan. De todo esto, llama la atención la falta de cuidado sobre la salud mental y la lucha que se mantiene en esta etapa de la vida con la imagen corporal.

 Lo de solicitar ayuda médica cuando existe malestar parece responsable y buen síntoma de consciencia de limitaciones… En el caso de su salud física, el 78% reconoce haber acudido al menos una vez en el último año al servicio sanitario. Sin embargo, en el caso de su salud mental, es algo que les cuesta hacer a los y las jóvenes, siendo menos del 50% los que tienen o creen tener ansiedad, trastornos del sueño, depresión, etc. y por ello solicitan ayuda de especialistas. Estos datos llevan a poner el acento en la atención a la salud mental de la juventud española, pareciendo necesaria una mayor sensibilización sobre estas problemáticas.

 Las cuestiones relacionadas con el sobrepeso se revelan controladas, con una incidencia de menos del 5% entre adolescentes y del 12,4% en la franja 18-29 años. Dicho esto, ¿cómo entender que el 64% de las encuestadas y el 50% de los encuestados en el Barómetro digan que les gustaría pesar menos de lo que pesan actualmente y que casi cuatro de cada diez declaren haber seguido alguna dieta de adelgazamiento? De sobra conocidos son los efectos de los cánones estéticos sobre la percepción de los cuerpos, reforzados por los productos culturales que se manejan en la transición a la vida adulta. Procede no dejar de revisar las estrategias para el fomento de la autoestima en relación con una buena salud, más allá de tener un cuerpo icónicamente perfecto.

 Ojalá se pueda seguir ahondando en estos (des)equilibrios cuerpo/mente del ser joven, ampliando la mirada a los porqués de acudir o no al médico o de desear pesar más o menos, construyendo indicadores de desarrollo positivo en cuanto a estilos de vida saludables. Si la adolescencia y la juventud son fases determinantes para el establecimiento de hábitos y conductas de todo tipo, más si cabe cuando se trata de que lo que somos, por dentro y por fuera, asegure un buen aguante para lo que venga después. Por esto, merece el esfuerzo intelectual dar seguimiento a la salud integral de la juventud.

OT9 y Eurovisión (y juventud) son dignos de estudio

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Críticos y críticas de televisión coinciden en que la última edición de Operación Triunfo ha conseguido recuperar el entusiasmo popular por los talent shows musicales, especialmente entre las audiencias juveniles. Además, dos de los concursantes serán los representantes de España en Eurovisión. Para algunos, estos formatos son educativos porque desarrollan en los y las jóvenes el gusto por la música en directo mientras que, para otros, es más que música, es también un fenómeno de creación de identidades, que permite a los fans sentirse parte de un devenir colectivo.

El fandom musical, o conjunto de fanáticos y fanáticas en torno a un artista o una banda, ha pasado a ser un objeto de estudio cotizado en comunicología y sociología, entre otras ciencias sociales. Existe también fandom en torno a concursos musicales, que se han ido transformando en los últimos tiempos debido a la posibilidad de mayor interacción audiencia/concurso. A través del voto o de la creación de opinión pública en redes sociales, los públicos más apasionados pueden intervenir en la marcha de los mismos. ¿Sería pertinente abordar el fandom juvenil de la IX edición de Operación Triunfo y de la 63ª de Eurovisión como casos paradigmáticos?

El ajuste producido en el formato talent show de la edición de 2017 de Operación Triunfo parece estar basado en un “dejar hacer” a los y las fans, en permitirles una interacción mayor con el concurso que a su vez genera una identificación (y, por tanto, una fidelización de audiencias). En este sentido, OT9 sería un hito televisivo digno de ser estudiado en las facultades de comunicación tanto por su particular narrativa audiovisual, como de construcción de guión y de análisis y segmentación de públicos.

Desde un sentido sociológico, las representaciones sociales en torno a algunas causas podrían llegar a marcar a una generación. Por ejemplo, lo que entiendan los y las jóvenes españoles, sobre todo adolescentes, por feminismo o por independentismo/españolismo. Sería interesante conocer también si las audiencias jóvenes de Eurovisión descienden, debido al posicionamiento ideológico que se ha atribuido a los participantes.

Pero quizás lo más potente sería estudiar estos fandom concretos (o este fandom OT9/Eurovisión63 como un solo) con una perspectiva socio-comunicativa, que exprima su valor para entender de qué modo una forma de hacer televisión sirve a la articulación de fenómenos de adhesión a un sentimiento colectivo, que conforman la identidad de quienes se encuentran en proceso de conformarla. Que sirvan estas líneas como propuesta de investigación.

Hagámoslo junt@s: investigaciones sobre la creación musical indie y colaborativa

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Ser independiente es muy difícil. Más en la música. Más en los tiempos que corren. Requiere de una red alternativa y colaborativa poderosa basada en la horizontalidad y la resistencia compartida. Investigaciones sobre la escena musical indie van mostrando que la clave está en la convicción personal y en la conexión plena con otros y otras. 

El análisis de lo que se mueve musicalmente en el Bairro Alto lisboeta, donde se concentran las editoras y promotoras independientes de Portugal, o en cualquier ciudad o pueblo de la inmensa geografía mexicana, donde surgen y pelean por sostenerse cientos de bandas, requiere una mirada comprensiva y en perspectiva por parte de investigadores e investigadoras. La evolución del “hazlo tú mismo” (Do-it-yourself) al hagámoslo junt@s (Do-It-togheter) en los flujos de creación es investigada por varios autores y autoras desde un punto de vista cualitativo, identificando los referentes clave en los procesos, así como sus motivaciones y estrategias.

Ya en enero hablábamos en Planeta Joven de “Fully Connected. Un ensayo sobre las prácticas económicas colaborativas entre los jóvenes músicos de la escena musical independiente de Lisboa en el presente”. Este estudio analiza el discurso que la crítica construye en torno a comunidades musicales, trayectorias, estilos y filosofías de vida de intérpretes de origen portugués. Se concluye que, en la mayor parte de los casos recogidos, ellos y ellas viven la colaboración como forma de gestionar la precariedad y la incertidumbre propias de la crisis económica (Oliveira y Guerra, 2017:98).

Cuando el sistema no puede asegurar la empleabilidad, son imprescindibles los flujos de cooperación entre personas que persiguen un mismo fin, en este caso, que perviva y se siga desarrollando la cultura musical al margen del mainstream. Lo que ocurre con los músicos y músicas independientes en Lisboa se construye sobre “relaciones de reciprocidad, diálogo y ayuda mutua, adoptando lógicas de trabajo horizontales. Actúan como facilitadoras de la comunicación y de la transferencia de conocimientos y de experiencias adquiridas” (Oliveira y Gerra, 2017: 95).

En esta línea de estudios sobre la resistencia musical compartida, se encuentran también las pesquisas del investigador Cristian Daniel Torres Osuna. En su libro “Músicos Independientes mexicanos y sus facetas socioeconómicas, de la creación al concierto en vivo” recoge las rutinas de aquellos y aquellas que desean construir una carrera musical propia, al margen de las grandes industrias culturales. A través de entrevistas en profundidad a miembros de agrupaciones independientes de su país, México, profundiza en la esencia de este modo de hacer música y espectáculo. El autor, además, incide en el componente revolucionario y reaccionario de los y las artistas independientes, quienes a la vez que persiguen su sueño, lo hacen a base de renunciar a un modelo de éxito basado en la acumulación de dinero, lo cual resulta, efectivamente, totalmente opuesto a lo que persiguen las grandes productoras.

La Universidad, a escena

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Es tiempo de teatro universitario. Con el adelanto de los exámenes por el Plan Bolonia, cada vez son más las escuelas y facultades que escogen abril y mayo para estrenar sus obras. Lorcas, Bueros, Jardieles, Christies, Shakespeares, Millers suben al escenario de la mano de jóvenes estudiantes que, además de estudiar sus asignaturas, se han estudiado sus papeles. Otras variantes escénicas como la improvisación teatral también se abren paso en los círculos culturales académicos.

Álvaro Galán, 23 años, lleva cinco formando parte del grupo de teatro de la Facultad de Medicina y Ciencias de Salud de la Universidad de Alcalá de Henares. Ha sido actor, director, tramoyista y, sobre todo, resistente, en unos años en los que la compañía se ha tenido que enfrentar a cambios. “Valoro el teatro de la Facultad porque es como un grupo de amigos y amigas, más que de actores y actrices, con los que aparte de compartir estudios, comparto una pasión”, declara. En su Facultad, el teatro es una disciplina arraigada que puede presumir de llevar veintiocho años en marcha y que, como indica Álvaro, “es una forma totalmente positiva de escape de la rutina de clases, exámenes, que te abre la mente”. El pasado miércoles estrenaron “La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca, con un montaje de luces y sombras propias de la época en la que se enmarca el texto, con unas interpretaciones brillantes para encarnar esta historia oscura.

La Universidad San Pablo CEU de Madrid, por su parte, tiene un grupo que congrega a alumnos y alumnas del presente y del pasado de todas sus facultades, lo cual, además de ser significativo a nivel de actividades culturales, es una oportunidad de intercambio de experiencia universitaria intervocacional e intergeneracional. Elena Martín, veterana de la compañía “Teatroz”, considera que “el teatro es un instrumento valiosísimo a nivel educativo” y que “contar con exalumnos de la Universidad que ya rondan los cuarenta y alumnos de primero de dieciocho es muy enriquecedor y consigue que el conjunto se parezca más a una compañía real”. En Teatroz siempre han apostado por montajes profesionales con una calidad reconocible de la que poder hacer gala dentro y fuera de sus campus. Los próximos 19 y 20 de mayo estrenarán “El cadáver del Señor García”, de Enrique Jardiel Poncela.

“No es culpa nuestra” es otra de las compañías de teatro universitario con solera, en la que además de montar musicales y sainetes, se ha hecho camino al andar por las artes de la improvisación teatral. Ellos y ellas son estudiantes y ya no estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid, muy comprometidos con las tablas, que forman parte de una escuela de actores y actrices que lleva veinticinco años funcionando. Gracias a su entusiasmo y amor por el arte de Talía, se han llevado a cabo proyectos que en otros escenarios se considerarían tan imposibles e irrepresentables como la cuadratura del círculo, como “Inside Out”, que representaron la pasada Navidad. Son ingenieros e ingenieras en potencia o ya en activo con un alma de humanidades y con ganas de difundir la cultura teatral entre toda la comunidad universitaria.

Estos tres son solo algunos pocos ejemplos del presente de un modo propio de hacer teatro en una etapa específica de la vida en la que se florece en todos los sentidos, en la que es posible malear la identidad por medio de papeles y roles dentro de una representación y que se construya vida y conocimiento a través de ello. Puede que se dejen exámenes en suspenso y asignaturas pendientes por ir a ensayar o a montar decorados, pero el complemento de formación y acción que supone a quienes son parte de estas compañías y grupos parece que bien vale la pena. Y es que, como decía Lorca: “El teatro es una escuela de llanto y de risa, y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas, y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre.” ¿Y quiénes, sino los jóvenes, pueden servir mejor para aprovechar al máximo esta otra escuela?

 

Creadoras y revolucionarias: así han luchado (y luchan) las mujeres por el arte feminista

Con motivo del seminario “Identidades de género en la juventud, ¿hay cambio” realizamos un repaso por las artistas pioneras

La profesora Máriam Martínez-Bascuñán desvela las dos estrategias en las que el arte femenino ha ido consiguiendo pequeños retos

Judy Chicago, Guerrilla Girls, Esther Ferrer, Alice Guy o Ashley Armitage son solo algunas de las que han allanado el camino de la igualdad

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‘American Woman’, de Margaret Harrison

Marzo se ha convertido ya en el mes de las mujeres. Aunque sobra decir que debería serlo durante todo el año, el camino recorrido hasta ahora en defensa de la igualdad tiene un antes y un después del pasado 8 de marzo, cuando cientos de miles de mujeres desbordaron todas las previsiones en manifestaciones sin precedentes en toda España. Pero, ¿cuál es el camino ahora? Está claro. Medidas concretas y muchísima más visibilización en todos los frentes donde la mujer sigue estando en la sombra de la sociedad patriarcal. En esas protestas había miles de jóvenes, y es imprescindible que sigamos realizando una labor didáctica encaminada a la igualdad. Así se ha puesto de manifiesto en una de las numerosas conclusiones del reciente seminario “Identidades de género en la web, ¿hay cambio?” organizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud con la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). Y de este evento queremos extraer uno de sus numerosas reflexiones: la del arte hecho por mujeres, el arte feminista, que lo es mismo que decir, casi siempre, el arte olvidado.

Al margen de las más conocidas como Frida Kahlo, Camille Claudel, Lavinia Fontana, Artemisia Gentileschi, Angélica Kauffman, Georgia O’Keefe o Ouka Leele, existen desde principios del siglo XX, cuando comenzaron las primeras luchas obreras y después con las sufragistas británicas, cientos de movimientos que comenzaron a recopilar las obras de pintura, arquitectura, cine, escultura y demás ramas, que las mujeres ya habían empezado a proyectar hacia el público. Un público receloso y todavía tremendamente masculinizado, es cierto, pero fue el primer paso gracias al cual hoy podemos hablar de miles de plataformas artísticas dedicadas, no solo a rescatar el arte en femenino sino también en generar conciencia entre los jóvenes. En Planeta Joven, hemos recopilado una parte muy pequeña de este legado. El de sus creadoras. Y hay mucho más (casi todo) por descubrir.

Contra la opresión de la mujer, una desigualdad que todavía hoy se resiste a morir, ha liderado este movimiento Margaret Harrison. Medio siglo de lucha lleva a sus espaldas esta artista británica, quien además ha conseguido traspasar las propias fronteras del arte con una obra llena de símbolos y objetos. Funde el feminismo con la desobediencia civil y la denuncia de la opresión, promoviendo parte del movimiento que impulsó la incorporación de las mujeres a la práctica del arte.

En su obra ha sido fundamental su denuncia de la concepción de la mujer como mero objeto sexual, utilizando para ello iconos del arte pop al estilo de Andy Warhol, como los héroes de la Marvel Capitán América o Wonder Woman, y de Disney, como Micky Mouse. Posteriormente amplió su mirada artística crítica a la situación social de explotación laboral que padecían las mujeres en Gran Bretaña y a la violencia sexual de la que han sido objeto a lo largo de la historia por parte del hombres. Esa “inversión de la mirada” abrió la espita. Desde entonces, otras muchas se han subido al barco de la liberación.  Continue reading “Creadoras y revolucionarias: así han luchado (y luchan) las mujeres por el arte feminista”

Pequeñas discriminaciones ¿sin importancia?

Lo que convierte una actitud o una acción en discriminatoria es su contribución a la desigualdad, sea del tipo que sea. En esta ocasión, la entidad de la discriminación que nos ocupa viene dada por el género y se perpetúa en los contextos que viven los y las jóvenes en su día a día cuando caminan por la calle, van a un baño público, al estar de fiesta o en grupo. Lo que menos gusta son los piropos por la calle y menos a ellos que a ellas, aunque para las jóvenes la mayoría de las situaciones sexistas resultan inadmisibles.

Como indican desde esta entrada del blog Análisis y Debate del ProyectoScopio, más allá de las grandes discriminaciones reconocidas, “existen otros tipos de discriminaciones cotidianas, en ocasiones no tan palpables, y que incluso pueden quedar diluidas y poco reconocibles entre costumbres, asunciones y referentes culturales interiorizados y sobre los que raramente se reflexiona, pero que sirven para perpetuar las diferencias y marginaciones por género.”

Desde el prisma de la juventud española, la realidad cotidiana que se considera más sexista son “los piropos por la calle” (para un 27,6% de los y las jóvenes), seguramente por su visibilidad en público. Y, curiosamente, mas rechazable para los hombres (30,2%) que para las mujeres (24,8%). A continuación, se encuentran situaciones que exponen a las mujeres a posiciones machistas: “que los cambiadores de pañales estén en el baño de mujeres” (inadmisible para un 20%) y “que, estando en grupo, se tenga más en cuenta la opinión de los hombres” (lo dice el 19,6%), con apenas unas décimas de diferencia de respuesta entre ellos y ellas.

Pero son los hombres los que más critican ciertos comportamientos cuando se consideran ellos mismos afectados, especialmente tres: “que sea el hombre el que tenga que invitar” (inadmisible para un 26,8% frente a un 11,8% de mujeres), “que se atribuyan conductas violentas antes a hombres que a mujeres” (22,5% frente a un 13% de mujeres), o “en bares, que se ponga la bebida alcohólica al hombre” (16,1% frente a un 9,9% de mujeres). Las mujeres, en cambio, tienden a hacer enmienda a la totalidad del sexismo cotidiano: el 32,5% de las mujeres señala que “todos los ámbitos me resultan inadmisibles”, mientras sólo el 14,1% de los hombres eligen tal opción.

“La manera en que se consideran más o menos admisibles puede arrojar luz sobre el talante de la sociedad (en este caso, de las y los jóvenes) en términos de igualdad de género”, como indican los autores y autoras del blog Análisis y Debate. Algunas de ellas apuntan a rémoras culturales machistas y otras son consecuencia del reparto de roles por género basado en posicionamientos sexistas, pero todas perpetúan la desigualdad y por ello es importante revisarlas personalmente y mantener a la opinión pública atenta a ellas.

Como advertíamos hace unos días, los resultados del I Barómetro Juventud y Género del ProyectoScopio nos van a dar que hablar. Si entonces llegábamos a la conclusión de que era fundamental visibilizar la desigualdad como primer paso para combatirla desde la adolescencia y juventud, hoy nos hemos centrado en la importancia que ellos y ellas otorgan a las acciones discriminatorias por razón de género de la vida cotidiana, teniendo en cuenta que un 30% de los hombres jóvenes y un 52,1% de mujeres jóvenes dicen haber sufrido algún tipo de discriminación.

El consumo alternativo se cuela en el bolsillo de la juventud española

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La situación económica de los y las jóvenes incorpora prácticas de economía colaborativa y el uso de productos de segunda mano. Los productos tecnológicos son los que más se adquieren ya usados, y actividades como compartir wifi o suscripciones a servicios de vídeo o música bajo demanda se encuentran entre las más reconocidas. Son algunos de los resultados del primer barómetro sobre la juventud española del ProyectoScopio, herramienta de análisis de la realidad juvenil del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud.

La economía colaborativa se rige por el principio de ampliar la usabilidad de las cosas compartiendo su tiempo de vida, ya sea simultaneando su utilización o cediéndolas a otra persona cuando ya no se necesitan. Es importante no confundirla con la economía bajo demanda ni con la economía de acceso,que incluyen actividades económicas en las que sigue primando un uso privativo de las mismas.

Entre las acciones de consumo alternativo que lleva a cabo la juventud española, según datos del Barómetro 2017 del ProyectoScopio, se recoge desde el compartir coche (un 22,6% de los entrevistados y entrevistadas declaran haberlo hecho en alguna ocasión, ya sea con empresas mediadoras de la actividad o no) hasta la participación en bancos de tiempo (una de las actividades minoritarias, solo frecuentada por un 2,3% de los y las jóvenes consultados).

Como es sabido, la inmensa mayoría de estas formas de hacer frente a las necesidades del día a día son antiguas, como el trueque de capacidades o de objetos, pero gracias a las redes tecnológicas se extienden las posibilidades de utilizarlas y de llegar a interesados o interesadas de lo que ofrecemos. Los talleres de trabajo han sido compartidos en todas las etapas de la historia, pero ahora los llamamos espacios de co-working o hubs y se necesitan para poder llegar a fin de mes porque la crisis económica resiente el bolsillo de sus trabajadores y trabajadoras.

En el caso de los bolsillos de los y las jóvenes españoles, solo el 29% parece poder pagar todas sus necesidades, frente al 24% que solo puede hacer gastos pequeños, como comprarse un bocadillo para comer (y no siempre). De hecho, la alimentación propia, sea en casa o fuera, es lo que más destaca como necesidad en el colectivo joven, seguida por los gastos que se lleva el contar con un automóvil propio y el ocio nocturno y cultural.

Si en esta ecuación de los gastos de la juventud metemos las posibilidades de asumir alguna práctica de consumo alternativo, salen mejor las cuentas. Por ejemplo, cuando el 20% de los gastos entre los 15 y los 29 se dedican a vestimenta y el 11,7% a tecnología, parece razonable la opción por las prendas o los dispositivos de segunda mano (un 54% dice haber comprado teléfonos, ordenadores y otros gadgets usados y un 25% ropa no de estreno).

Los datos de penetración de las formas de consumo alternativas en la población entre 15 y 29 años se pueden considerar un síntoma de nobleza generacional, también los podemos ver como una forma de resiliencia (resistencia + adaptación). Sería interesante profundizar en los motivos que llevan a este tipo de prácticas y si pueden incidir en un cambio de ideología económica. Todas estas fórmulas de sacarse las castañas del fuego pueden perseguir diferentes objetivos, más o menos nobles o generosos, y pueden estar construyendo una alternativa al sistema capitalista que eche raíces en toda la sociedad.

¿Son las lonjas juveniles el futuro de nuevas dinámicas sociales?

Este fenómeno consiste en espacios alquilados y gestionados por jóvenes para pasar su tiempo libre y de ocio

Ha surgido como respuesta a la crisis y al encarecimiento de los precios pero está sirviendo además para su socialización y búsqueda de identidades

Un informe del Centro de Estudios sobre la Identidad Colectiva analiza estos espacios en Vitoria-Gasteiz: sus ventajas, sus problemas y sus posibles soluciones

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No se trata de locales de fiesta ni para conciertos. Tampoco de casas ‘okupadas’ o de espacios cooperativos para fines sociales. Constituyen simplemente la alternativa que muchos jóvenes han encontrado no solo a la crisis económica y a sus consecuencias en cuanto a la precarización de sus posibilidades de futuro, sino también a la falta de alternativas de ocio y de tiempo libre. Hablamos de las lonjas juveniles, espacios que se alquilan por un amplio grupo de jóvenes y que se han multiplicado sobre todo el País Vasco. Alrededor de estos locales se ha generado asimismo un nuevo sistema local de socialización y construcción de la identidad común, en base a múltiples variables.

Una de las ciudades donde las lonjas juveniles se han convertido en un dinamizador social es Vitoria-Gasteiz, motivo por el que merecieron un amplio estudio por parte del Centro de Estudios sobre la Identidad Colectiva (CEIC/IKI) del País Vasco, y cuyo documental resultó además seleccionado para ‘Cortada’, el Festival de Cortometrajes de la ciudad. Ha servido asimismo para dar cuenta de la complejidad social de las nuevas generaciones de jóvenes. A continuación analizamos las líneas generales del estudio y exponemos algunos extractos del documental, realizado por Laurent Leger.

En el mismo se explica que las lonjas son inmuebles, la mayoría antiguos locales comerciales que sirven como lugar de reunión para jóvenes de entre 16 y 29 años, quienes pagan un alquiler no muy alto, en la mayoría de los casos. Hasta hace relativamente poco, el acercamiento mediático a esta alternativa se ha asociado al consumo de drogas, a los problemas con el vecindario y a los accidentes, es decir, como problema social.  Por ello, mediante este estudio, sus investigadores identifican otras dinámicas sociales que las lonjas están posibilitando. Por ejemplo, como un espacio de ocio que, en un contexto de gran precariedad entre los jóvenes, sirve como “lugar de socialización y construcción de la identidad personal y social”.

Según apuntan los autores del estudio -Benjamín Tejerina, María Martínez y Diego Carbajo- es importante destacar que la aparición del fenómeno de las lonjas juveniles en Vitoria-Gasteiz, como en otros muchos municipios del entorno, se detecta ya en los años 90 y coincide con la implantación de los grandes centros comerciales que implicaron la desaparición de gran parte del pequeño comercio de barrio. La crisis agudizó después ese progresivo vaciamiento del casco urbano. Los jóvenes han ido convirtiendo muchos de estos espacios en desuso en lugares donde poder llenar su tiempo de ocio, y todo apunta, según el estudio, a que lo seguirán haciendo.

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