Entre Banksy y la pintada ilegible: el grafiti vino para quedarse

Desde su nacimiento y eclosión en los años 80, el arte urbano se ha ido convirtiendo en una parte innegable de nuestra cultura

Repasamos algunos de los estudios y reportajes más precisos que se han realizado para comprender su innegable vínculo con los jóvenes y con la protesta social

Sus contenidos, sus mensajes, su versatilidad y su objetivo de denuncia han convertido estas expresiones creativas en el nuevo arte de nuestro siglo  

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Si preguntamos a varias personas qué imagen se les viene a la cabeza con la palabra grafiti, unos pensarán inmediatamente en el garabato, la pintada ilegible que afea la fachada más blanca de su edificio o su tren diario; otros seguramente nos hablarán de Banksy y todo el misterio de su anonimato, y algunos más pensarán en la intervención artística con la que su barrio se inundó de color y de denuncia social. Así de versátil y de complejo es hoy el arte urbano, el ‘street art’ o el arte en la calle. Es decir, hasta en su denominación. Grafiti es la mejor denominación por ser la que mejor recuerda su origen y la que se mueve en el equilibrio entre la pintada ilegible y el arte más sofisticado. No deja de ser un arte cercano y casi siempre hecho por jóvenes, que todos conocemos de una forma u otra y que ha desatado todo un compendio de estudios, la gran mayoría de ellos centrados en el debate (muy reduccionista) sobre si es arte o vandalismo.

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Obra de Banksy

Hay una premisa que de entrada suele estar equivocada. Mientras los expertos dicen esto o aquello, ¿cómo se consideran a sí mismos los grafiteros y las grafiteras? Aquí también hay para todos los gustos, pero en la mayoría de los casos no es el arte lo que buscan, con toda su subjetividad y que siempre dependerá de quien lo mira. También conviene recordar que en su mayoría están vinculados a la cultura del hip hop o con otras muchas de carácter transversal. Son transformadores, agitadores y gestores culturales, muchas veces involuntarios.

La primera tesis doctoral sobre cultura urbana la realizó el periodista, fotógrafo y profesor Francisco Reyes Sánchez para la Universidad Complutense de Madrid, tras más de 25 años compartiendo las experiencias de grafiteros artistas de todo tipo (muchas de ellas las ha plasmado en el programa ‘Ritmo Urbano’ de La 2). Él diferencia entre la pintada sin voluntad de estilo y el grafiti, que circunscribe a una firma o un mensaje, que puede remontarse hasta la pintura rupestre, hasta los mensajes en las paredes de Pompeya, hasta las marcas de los vikingos cuando arrasaban un poblado o hasta las demarcaciones del territorio por parte de las bandas en Estados Unidos en los años 50 y 60.

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Obra de Muelle – Cultura Colectiva

Pero como tal, el grafiti en España se desata con Muelle (Juan Carlos Argüello), en plena Movida Madrileña, cuando este componente del grupo de punk Salida de Emergencia empezó a inundar con su apodo las paredes de Madrid. Al principio, desde 1977, solo por su barrio, y hacia 1981 ya se había extendido por toda la ciudad. En los años 90 ya era prácticamente un mito de la cultura urbana. En su estudio, el profesor Reyes destaca que prácticamente  estuviera haciendo lo mismo que hacían otros al otro lado del planeta pero sin saberlo. El fenómeno del ‘street art’ se extendía imparable por todo el mundo.

Hoy en día España es un perfecto espejo de su variedad multiplicadora. Tuenti ha realizado en varias ocasiones los ranking de los grafiteros más jóvenes o los más conocidos. Entre ellos se encuentra el grupo Boa Mistura, los encargados de la famosa campaña “Madrid, te comería a versos” mediante la que pintaron las aceras y pasos de peatones de la capital con frase de cantantes. Además, han trabajado con intervenciones colectivas desde Sao Paulo hasta Berlín:

 

Borondo es uno de los más conocidos también a nivel internacional, ya que fusiona el grafiti con los clásicos, al igual que sucede con las formas geométricas imposibles de Anna Taratiel y los aerosoles salvajes de Zosen. Por su parte, Suso33 es el mayor exponente de los artistas urbanos españoles: ha hecho escenografías para el Teatro Real, el Centro Dramático Nacional, la Biblioteca Nacional o la Pasarela Cibeles. Ha expuesto en el Museo Thyssen-Bornemisza, Caixa Forum, el CAAM, Museo de Arte Contemporáneo de Bucarest y en galerías de todo el mundo. Lleva creando en las calles desde 1984.

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Obra de Suso33 – Foro de la Cultura

¿Cuál es la conclusión a la que llega el periodista y profesor tras haber pasado tantos años de su vida conviviendo con grafiteros? Considera que el debate sobre arte o vandalismo ha sido superado, sobre todo porque “son reacios, les cuesta, no creen en ello”. “¿Graffitis que al estar en la calle son suciedad y vandalismo y que en el momento en el que entran en una galería es arte? Sinceramente creo que todo esto no se sostiene, y me parece tan arriesgado decir que el grafiti es arte como decir que no lo es”, sentencia.

Francisco Reyes ha dirigido a su vez otras tesis doctorales tremendamente valiosas. Es el caso de ‘El fenómeno Banksy y otros artistas urbanos’ de Emilio Fernández Herrero.  En la misma elabora una tipología en cuanto a las intervenciones: entre las más tradicionales (esténcil, los stickers y los pósteres de engrudo, técnicas  que utilizaban los pioneros del arte urbano); las abstractas (pinturas más cercanas al concepto clásico de arte); las fotográficas (en grandes dimensiones o el miniatura, las más llamativas); las ‘morfing’ (transforman los elementos urbanos que hay en la calle o a partir de desperfectos de paredes o manchas), las instalaciones (que engloban a las intervenciones en las que se colocan distintos elementos sobre el espacio urbano, pero sin la necesidad de otorgar vida a los lugares intervenidos); y las exclusivas (el cajón de sastre en el que se encuentran las intervenciones realizadas con técnicas distintas, generalmente utilizadas por un único autor).

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Arte en las alcantarillas – Decoratrix

Lo cierto es que con el tiempo, han sido muchos los estudios, reportajes y monográficos sobre esta disciplina creativa. El grafiti ha adquirido dimensiones universales y numerosas ramificaciones, y las redes sociales del nuevo siglo han contribuido a su mejor conocimiento. La web Cultura Colectiva es una de las que mejor lo conocen y ha publicado en varias ocasiones informaciones orientadas a eliminar los prejuicios que todavía siguen presentes en la sociedad. Hace unos años publicó uno de sus artículos más interesantes sobre la supuesta “ilegalidad” de estas manifestaciones urbanas en base a las investigaciones realizadas en ciudades como Barcelona o Montevideo.

La conclusión es que hablar de arte “fuera de la ley” hoy no tiene sentido.  Estas manifestaciones han evolucionado hacia una indudable creatividad y hoy más que nunca se realizan en espacios cedidos por los propios vecinos o dueños de locales. Aquí entran en juego los denominados “muralistas” y casi siempre realizan sus trabajos sin remuneración.

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Grafitis en contenedores de Vitoria – Ayuntamiento

“Las lógicas que constituyen la conformación de cada ciudad expresan en el territorio un crisol de contenidos simbólicos; dependiendo de las disposiciones y normas que tenga la ciudad”, afirma esta web. Esta es la prueba de que haya ayuntamientos que han terminado por regularlo. Y en caso contrario, es la propiedad privada la que decide.  Si el arte urbano traspasa esa legalidad, si acude a las cocheras del metro, si se manifiesta en edificios abandonados, invade sin permiso lugares públicos, la situación es más compleja, aunque en ocasiones haya sido incluso aceptada como tal.

Aparte, como comentábamos, es en las redes sociales donde el arte urbano ha encontrado su mejor hueco. Y más concretamente en Instragram. Ahí los artistas urbanos han conseguido su espacio creativo más libre. Ahí no hay límites y podemos viajar de una punta a otra del mundo para conocer una obra tremendamente variada, del realismo más aterrador a la abstracción profunda.

El mexicano @farid_rueda es uno de los más conocidos por su fusión de la modernidad y folclore de su país, al igual que @cixmugre. De hecho, la mexicana es toda una generación de artistas. Recientemente, la revista Metamorfosis publicó un elaborado estudio sobre las estéticas urbanas como generadoras de capital social. Se centra en los grafitis creados por jóvenes en colonias populares en San Luis de Potosí y explica que para millones de jóvenes en América Latina y en especial en México, las calles se han vuelto espacios caracterizados por la violencia en cualquiera de sus expresiones.

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Mural de Farid Rueda en México

Sin embargo, aún en estos escenarios de peligro e incertidumbre, hay grupos de jóvenes que se caracterizan por ser generadores de procesos creativos. Una manera de recuperar espacios para los jóvenes es a través del grafiti; ya que el trabajo que hacen los jóvenes en las calles es uno de los caminos que permite la recuperación de muchas de las facultades perdidas en la ciudad (solidaridad, integración, convivencia y creatividad). ¿Una forma de recuperar espacios urbanos puede, a su vez, contribuir a salvar a la gente joven de situaciones de conflicto y violencia? En este caso parece que sí

Otros nombres fundamentales para instragramers son los de @okudart, los españoles @reskatestudio y @mr_aryz, junto al argentino @felipepantone. Pero, ¿qué hay de las mujeres? Hace dos años el libro ‘All City Queens’ reunió el trabajo de las mujeres más famosas y respetadas del arte urbano. El libro es obra de la grafitera británica Syrup tomando como legado la obra ‘Graffiti Woman’ de hace 15 años. En las doscientas páginas del libro podemos encontrar obras de más de cien grafiteras, entre ellas Musa, todo un clásico del graffiti barcelonés y la española con mayor proyección en la escena internacional. La lista incluye nombres tan conocidos como Utah, Mickey, Miss 17, Claw, Klor 123, Lady Pink o Candie.

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Obra de Musa en Barcelona

El nuevo arte del siglo XX está más que consolidado. En su expresión más pura, más de calle, no hay galeristas que lo subasten. No hay especulación ni mercadeo. En la mayoría de los casos es el regalo que muchos jóvenes hacen al mundo de manera colectiva y desinteresada. Con el tiempo ha sabido encontrar su espacio de forma local, vecinal y comunitaria. Vino para quedarse.

¡Alfabetización técnica y profesional sí, pero con una previa alfabetización básica!

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Sería necesario hacer un glosario sobre los distintos tipos de alfabetización, pero nos saltamos ese paso y damos por asumido el significado más extendido, lo que nos viene a todos y todas a la cabeza cuando hablamos de aprender a leer y a escribir. Dicho esto, preguntémonos: ¿Es siempre imprescindible este aprendizaje para desarrollar otro tipo de competencias? ¿Es básico, por ejemplo, para obtener una formación técnica y profesional? La UNESCO, con la celebración del Día Internacional de la Alfabetización 2018 los 8 de septiembre, apuesta por que sí.

Leer y escribir es considerado como parte de lo que sería una alfabetización funcional, o el conjunto de competencias que pueden lograr que una persona realice aquellas actividades necesarias para el funcionamiento eficaz de su grupo y su comunidad. Esta alfabetización funcional permitiría, por tanto, no solo que una persona trabaje, sino que se integre en estructuras sociales mayores y contribuya a hacerlas competentes. Parece evidente, ¿no? Deseable, ¿verdad? Pues en el mundo sigue habiendo 102 millones de jóvenes entre 15 y 24 años que carecen de competencias de alfabetización básicas, según datos de 2017 del Instituto de Estadística de la UNESCO.

Y en un planeta tierra cada vez más capitalizado y tecnificado, estamos de acuerdo con esta lucha. No podemos permitir que una parte tan considerable de la población humana se quede fuera del desarrollo por cuestiones educativas. Y no podemos olvidar que la alfabetización digital, también deseable, es imposible sin una alfabetización básica, en pos de una alfabetización integral. Son necesarias políticas y programas que aboguen por esto, por integrar lo más sencillo con lo más complejo, como es el abordaje de una tasa de desempleo joven mundial del 13%, según datos de la OIT de 2018. Además, las mujeres tienen aún menos probabilidades de encontrar un empleo, por eso hay programas específicos para ellas.

En esta tarea se afanan muchos proyectos de cooperación al desarrollo, muchos agentes y organizaciones cooperantes, a los que quiere honorar hoy también, 8 de septiembre, la AECID. Rescatamos un ejemplo llevado a cabo por la FAD, Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, que se entiende en este sentido de alfabetización integral. El proyecto “Inserción laboral e impulso a micro-emprendimientos de jóvenes y mujeres en riesgo social en Esmeraldas” tuvo como objetivo la empleabilidad juvenil y de la mujer potenciando las diferentes esferas del desarrollo personal, que abarcan habilidades básicas de promoción educativa a la vez que capacitación profesional. Se trata de un caso de éxito financiado por la AACID y que impactó en 1.295 personas, y que bajo el lema “Emprende y aprende” tuvo también su visibilidad local.

Y es que el tercer sector contribuye mucho en este sentido, pero, como indican desde la UNESCO: “La situación de la alfabetización y las competencias de los jóvenes y adultos (…) exige una mayor atención política”. Señalan que muchos y muchas jóvenes, que se incorporan al aprendizaje de un oficio carecen de las competencias de alfabetización necesarias para completarlo con éxito y apuntan que estudios recientes publicados por la OCDE destacan la falta de competencias de alfabetización como un obstáculo que impide el pleno aprovechamiento de los programas de aprendizaje en el trabajo.

Por todo ello, decimos rotundamente: ¡Alfabetización técnica y profesional sí, pero con una previa alfabetización básica! Solo eso permitirá otra de las tendencias deseables del siglo XXI globalizado: el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Que este Día Internacional de la Alfabetización 2018 dé frutos en este sentido, ya sean a nivel de compromiso político, de promoción de experiencias con enfoque integral y, por ende, de consolidación de la red que promueve esta forma de acción social. Vistos así, los Días Internacionales cobran mucho más que un sentido de sensibilización o definición del problema… También son parte de la solución.

10 series juveniles con contenido para hacer maratón este verano

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Arancha Sanz Seligrat*

Aunque a veces no lo parezca, hay vida más allá de los dragones de Juego de Tronos y camino después del Valle de Allende de Westworld. Proponemos una selección de 10 series aptas para paladares juveniles que, además de entretenerles en estos días de ocio y calor, les invitarán a reflexionar sobre las inquietudes características de esta época de la vida. Las (complejas) relaciones de pareja, el paso de la adolescencia a la madurez, la diversidad sexual o el valor de la amistad, entre las temáticas realistas disfrazadas de ficción que incluye el ranking que compartimos a continuación.

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“No. No somos ni Romeo ni Julieta”

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Las jóvenes españolas apuestan por la autonomía individual como valor a la hora de tener pareja, lo que se traduce en menor dependencia emocional y física de quienes se enamoran o mantienen a su lado. Casi la mitad de ellas consideran que tener novio o novia es muy o bastante importante, frente a un poco más de la mitad que lo consideran regular, poco o nada importante. La inmensa mayoría se interesa por la pareja única, frente a otras formas de relación.

Este artículo del blog del ProyectoScopio nos revela algunos datos sobre el ideal de pareja que tienen los y las jóvenes españoles. Destacamos que, independientemente de la mayor o menor valoración que se le atribuya, las chicas “dan mucha más importancia a la autonomía de los miembros de la pareja que los chicos (la escogen como factor importante el 23,6% frente al 11% de los varones)”. Es decir, que a la hora de emparejarse, ellas manifiestan una necesidad mayor de mantener su espacio.

Estas parcelitas de individualidad esperadas se traducen en los modos de articular su vida en pareja. Cuando se les pide puntuar ciertas afirmaciones del 1 al 10, las jóvenes otorgan puntuaciones más bajas a lo que tiene que ver con necesitar al otro para realizarse y a los esfuerzos que hay que hacer para gustar a la pareja. Con más de un punto de diferencia en todos los casos (con notas entre el 3 y 4, que son bajas), ellas están más de acuerdo con que ninguna de las partes dependa del otro o de la otra, ni en la manera de mostrarse ni en la de madurar.

Se trata de resultados provenientes del Barómetro Juventud y Género 2017, que nos indican que tener o no tener pareja también es un debate abierto en las generaciones jóvenes, pues las posturas se encuentran divididas a la hora de valorar su importancia, aunque en este caso las diferencias entre géneros no son tan significativas. A la vez que hay más mujeres que hombres que le otorgan mucha importancia (20,4% frente al 17% de ellos), más chicas que chicos no le dan ninguna (6,1% y 8,1%, respectivamente). La balanza se equilibra y se aproximan las valoraciones intermedias.

También es interesante preguntarse qué se entiende por relación de pareja en esta etapa de la vida, si siguen interesándose por el estado, digamos, que manda nuestra tradición, de monogamia hasta que la muerte nos separe. Esta fórmula cuenta con el respaldo del 81,2% de las mujeres y del 75,1% de los hombres, los cuales reparten sus opiniones y se suman a otros modelos como parejas puntuales y cambiantes y las parejas abiertas.

Según estos pocos datos, estarían resignificándose algunos roles que las reconocían a ellas como más dependientes emocionalmente de las opiniones y los gustos de ellos cuando se vive la vida entre dos. Es decir, que las jóvenes españolas dicen sí a funcionar en equipo con más contundencia que ellos, pero marcando ciertas reglas, desde luego teniendo más claro que no hace falta morir de amor, ni como Romeo, ni como Julieta, como cantaba Karina. 

LOS RECUERDOS DE UNA VIDA PARA COMPARTIR: MARTÍN BARBERO

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Se acaba de publicar el número 8 de la revista Metamorfosis, revista académica del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud encargada de difundir trabajos inéditos que se encuentran relacionados con esta etapa de la vida. En este número contamos con una entrevista especial, que recoge las conversaciones mantenidas entre el antropólogo y juvenólogo Carles Feixa y el filósofo, antropólogo y comunicólogo Jesús Martín Barbero. El diálogo surge entre ambos con motivo de la presentación del libro “Jóvenes. Entre el palimpsesto y el hipertexto”, a propósito del cual Feixa y Barbero abordan las complejas relaciones entre juventud, comunicación y memoria en la era contemporánea.

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La Primavera Árabe no solo son titulares

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Juventud árabe. Juventud. Árabe. La joven Enas. El joven Rabih. Preguntas. Respuestas. ¿Primavera? Verano. ¿Un especial de una revista sobre la juventud árabe de cinco países del Mediterráneo? ¿Para todos los públicos? ¿Solo para especialistas? Una encuesta realizada a 10.000 jóvenes de Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos y Túnez y un trabajo de campo etnográfico con más de 200. Las resultados de las encuestas los entiende todo el mundo. Y la etnografía es preciosa, debería conocerse. 

Con esta lluvia de ideas nos posicionamos ante la tarea de procurar la lectura y el interés por la investigación desarrollada en el marco europeo del proyecto SAHWA, financiado por el Séptimo Programa Marco de la Unión Europea, que ha aspirado a analizar la compleja situación de la juventud de los países árabes del Mediterráneo. Sin pre-juicios y apoyándonos en el número 118 de la Revista CIDOB d’Afers Internacionals, de acceso abierto.

En el transcurso de los años posteriores a la llamada Primavera Árabe, cuya fecha de inicio se marca a finales de 2010-principios de 2011, han ocurrido muchas cosas reconocibles por las portadas de los periódicos. Sin embargo, como indican Sánchez García y Sánchez-Montijano (2018: 7), “lo que puede cambiar son las vistas desde el exterior (o desde dentro), pero los patrones y valores reales de las instituciones no están cambiando tan rápido.”

¿Y la juventud? ¿Cómo está viviendo la juventud estos titulares y cómo padece el ritmo lento de los cambios más profundos? ¿Están cuestionando los valores dominantes en las sociedades árabes las nuevas generaciones? ¿Está cambiando la manera en que las juventudes árabes anclan sus identidades y adquieren reconocimiento social? ¿Cuáles son los principales paisajes y escenarios de “ser joven” en la región? ¿Por qué se marginan las trayectorias y experiencias novedosas? ¿Se puede escapar de esta marginación?

“La llamada Primavera Árabe cambió el panorama y dio lugar a un auge de la investigación sobre la dinámica social de los jóvenes en la región” (Sánchez García y Sánchez-Montijano: 2018: 7), lo cual nos permite arrojar luz sobre estos interrogantes. Por eso este número de la revista CIDOB resulta una herramienta de utilidad para los que saben ya sobre estos temas (porque, afortunadamente, se están investigando desde las ciencias sociales) y también para los que sabemos poco.

Con artículos que recorren cinco países árabes mediterráneos y que abordan temáticas generales como las dinámicas económicas, formativas, participativas y de género, más de una veintena de autores y autoras resuelven que es fundamental situar al joven en el centro de los análisis para entender lo que a nivel de población general ocurre y, aunque parezca obvio, lo que está ocurriendo dentro de los y las jóvenes como sujetos sociales.

Concretamente, Sánchez García y Sánchez-Montijano analizan cómo ellos y ellas están produciendo espacios y oportunidades para establecer y gestionar su propio plan de vida, la emancipación, un modo de salir adelante. En esta línea de trayectorias de supervivencia, Minialai, Bossenbroek y Ksikes abordan el comportamiento emprendedor de jóvenes de entornos urbanos y rurales en Marruecos.

También se recogen temas de identidades género. Bouranoi, Othman Challougui y Najar enfocan el ejemplo de las mujeres jóvenes tunecinas, quienes se posicionan en el escenario sociopolítico por resistente que se presente el contexto. Si algo han demostrado los y las jóvenes árabes en estos países es que la política les importa, sin tanta influencia de sus niveles de religiosidad como se podría suponer, como resuelven Roberts, Kovacheva y Kabaivanov. Sobre la juventud como sujeto político, Laine y Myllyla examinan los circuitos culturales juveniles (las calles, las cafeterías) como espacios-tiempo favorables al empoderamiento juvenil.

Respecto a la formación de estas juventudes, Backeberg, Etling y Tholen exponen resultados sobre sus indagaciones para dilucidar si la educación recibida por los diferentes grupos sociales incide sobre su acceso al mundo laboral, teniendo en cuenta que las tasas de desempleo no dejan de aumentar. Göksel y Senyuva evalúan las políticas públicas auspiciadas por la Unión Europea, concretamente, el EuroMed Youth y su incidencia, o no, en la mejora de las condiciones de transición a la vida adulta.

Y más voces para dar voz es lo que encontramos en esta revista, que es un buen ejemplo de cómo visibilizar, desde posiciones académicas y a la vez desde el terreno, la voluntad que tiene la juventud de reclamar un sitio, una acción, una libertad, y no solo un voto (que también) en el mundo árabe contemporáneo. Atender esas voces y amplificarlas es cosa/causa de nuestro tiempo, de estos días que pasan sin descanso para todos y todas.

Adolescentes y sexo: menos tabúes, más educación y plena igualdad

Analizamos los consejos que varias expertas sexólogas ofrecen sobre la diversidad en las prácticas sexuales y la eliminación de tabúes todavía vigentes

Entre la juventud persiste una percepción de inseguridad, que es muy alta en cuanto a las relaciones sexuales y se eleva entre las mujeres

El respeto a la orientación afectivo-sexual se ha convertido asimismo en otro reto que cobra cada año más fuerza entre el colectivo LGTBI

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¿El sexo ha dejado de ser un tabú? De cara a la galería, la sociedad española se ha modernizado en gran medida respecto a la eliminación de prejuicios, telones y estereotipos sobre las prácticas sexuales. Han contribuido a ello las redes sociales, aunque lo han hecho como arma de doble filo en cuanto a adolescentes y jóvenes. Esto significa que, por un lado, la juventud habla sin tapujos de sus relaciones sexuales a través de estos canales y con sus amigos, pero no se ha roto la barrera de comunicación con sus padres, su familia, con los más mayores. Si acaso, el gran espacio de ‘intimidad colectiva’ que ofrece la comunicación 2.0 ha provocado una mayor introspección en muchos casos, el aumento de los roles estereotipados de género y muchas etiquetas en torno a lo que es o no el hecho sexual. Por eso también se han multiplicado los espacios donde se ofrecen múltiples consejos para adolescentes, sobre todo a través de Youtube o Instagram.

Conviene entonces cribar esta gran cantidad de información. No toda es útil ni rigurosa ni responsable. En base a los estudios sociológicos más recientes, que ofrecen una radiografía muy certera sobre sexo y adolescentes, podemos repasar algunas de las iniciativas que más éxito están teniendo. Pero no hablamos de Tindle ni derivados, es decir, no de las formas de comunicación entre jóvenes ni de su continente, sino del contenido pensado para una educación sexual libre e igualitaria.

Hace un año el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud analizó en el Barómetro ProyectoScopio ciertas conductas de riesgos y percepción de la vulnerabilidad entre los y las jóvenes. Uno de las conclusiones más llamativas fue que casi la mitad decía haber tenido relaciones sexuales sin preservativo (el 26% siempre o casi siempre). Pero también desvelaba existe una percepción de inseguridad, que es muy alta en cuanto a las relaciones sexuales (casi un 40%) y se eleva entre las mujeres. Y otro dato significativo: la edad media de la primera relación es de 16,3 años (la cuarta parte antes de los 15 y el 68% antes de los 18).

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Datos ProyectoScopio

Que en una sociedad como la actual todavía haya una gran cantidad de jóvenes que no consideren el preservativo como primera medida de precaución en sus actividades sexuales, da bastante que pensar. La mayoría de sexólogos coinciden en que es un problema de educación, y de cómo esta se ha ido perdiendo tras la eclosión y libertad sexual de los años 80. En realidad, es un síntoma de muchas más cosas en torno a la percepción del sexo, sobre de su desconocimiento. En su Blog Sexperimentado, la psicóloga, sexóloga y youtuber Nayara Malnero dedica un espacio para jóvenes, si bien muchos de sus vídeos y consejos pueden aplicarse a todas las edades. Como síntesis, ofrece seis claves a los padres para hablar de sexualidad con sus hijos, muy sencillas pero todavía no asimiladas por los progenitores del siglo XXI.  Continue reading “Adolescentes y sexo: menos tabúes, más educación y plena igualdad”

Juventud española: ¿mens sana in corpore sano?

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En general, la población joven española presenta unos buenos indicadores básicos en comparación con sus pares europeos, si nos ceñimos a la esperanza de vida (en la que tienen la tasa más alta) y a la mortalidad (en la que tienen la tasa más baja). Además, ellos y ellas se ven bien: el 87% considera asegura tener buena salud (más los chicos, con 91%, que las chicas, con 84%). ¿Pero cómo son sus hábitos? ¿Cuáles son las claves de su bienestar o los problemas que destacan?

Según el Barómetro juvenil de Vida y Salud de la Fad y la Fundación Mutua Madrileña, realizado por el Centro Reina Sofía, el estado de salud promedio del joven presenta algunas características destacables: suelen recurrir a asistencia sanitaria cuando lo necesitan, salvo cuando se trata de problemas de salud mental y, aunque mantienen una dieta equilibrada y hacen ejercicio de forma ocasional, quisieran pesar menos de lo que pesan. De todo esto, llama la atención la falta de cuidado sobre la salud mental y la lucha que se mantiene en esta etapa de la vida con la imagen corporal.

 Lo de solicitar ayuda médica cuando existe malestar parece responsable y buen síntoma de consciencia de limitaciones… En el caso de su salud física, el 78% reconoce haber acudido al menos una vez en el último año al servicio sanitario. Sin embargo, en el caso de su salud mental, es algo que les cuesta hacer a los y las jóvenes, siendo menos del 50% los que tienen o creen tener ansiedad, trastornos del sueño, depresión, etc. y por ello solicitan ayuda de especialistas. Estos datos llevan a poner el acento en la atención a la salud mental de la juventud española, pareciendo necesaria una mayor sensibilización sobre estas problemáticas.

 Las cuestiones relacionadas con el sobrepeso se revelan controladas, con una incidencia de menos del 5% entre adolescentes y del 12,4% en la franja 18-29 años. Dicho esto, ¿cómo entender que el 64% de las encuestadas y el 50% de los encuestados en el Barómetro digan que les gustaría pesar menos de lo que pesan actualmente y que casi cuatro de cada diez declaren haber seguido alguna dieta de adelgazamiento? De sobra conocidos son los efectos de los cánones estéticos sobre la percepción de los cuerpos, reforzados por los productos culturales que se manejan en la transición a la vida adulta. Procede no dejar de revisar las estrategias para el fomento de la autoestima en relación con una buena salud, más allá de tener un cuerpo icónicamente perfecto.

 Ojalá se pueda seguir ahondando en estos (des)equilibrios cuerpo/mente del ser joven, ampliando la mirada a los porqués de acudir o no al médico o de desear pesar más o menos, construyendo indicadores de desarrollo positivo en cuanto a estilos de vida saludables. Si la adolescencia y la juventud son fases determinantes para el establecimiento de hábitos y conductas de todo tipo, más si cabe cuando se trata de que lo que somos, por dentro y por fuera, asegure un buen aguante para lo que venga después. Por esto, merece el esfuerzo intelectual dar seguimiento a la salud integral de la juventud.

OT9 y Eurovisión (y juventud) son dignos de estudio

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Críticos y críticas de televisión coinciden en que la última edición de Operación Triunfo ha conseguido recuperar el entusiasmo popular por los talent shows musicales, especialmente entre las audiencias juveniles. Además, dos de los concursantes serán los representantes de España en Eurovisión. Para algunos, estos formatos son educativos porque desarrollan en los y las jóvenes el gusto por la música en directo mientras que, para otros, es más que música, es también un fenómeno de creación de identidades, que permite a los fans sentirse parte de un devenir colectivo.

El fandom musical, o conjunto de fanáticos y fanáticas en torno a un artista o una banda, ha pasado a ser un objeto de estudio cotizado en comunicología y sociología, entre otras ciencias sociales. Existe también fandom en torno a concursos musicales, que se han ido transformando en los últimos tiempos debido a la posibilidad de mayor interacción audiencia/concurso. A través del voto o de la creación de opinión pública en redes sociales, los públicos más apasionados pueden intervenir en la marcha de los mismos. ¿Sería pertinente abordar el fandom juvenil de la IX edición de Operación Triunfo y de la 63ª de Eurovisión como casos paradigmáticos?

El ajuste producido en el formato talent show de la edición de 2017 de Operación Triunfo parece estar basado en un “dejar hacer” a los y las fans, en permitirles una interacción mayor con el concurso que a su vez genera una identificación (y, por tanto, una fidelización de audiencias). En este sentido, OT9 sería un hito televisivo digno de ser estudiado en las facultades de comunicación tanto por su particular narrativa audiovisual, como de construcción de guión y de análisis y segmentación de públicos.

Desde un sentido sociológico, las representaciones sociales en torno a algunas causas podrían llegar a marcar a una generación. Por ejemplo, lo que entiendan los y las jóvenes españoles, sobre todo adolescentes, por feminismo o por independentismo/españolismo. Sería interesante conocer también si las audiencias jóvenes de Eurovisión descienden, debido al posicionamiento ideológico que se ha atribuido a los participantes.

Pero quizás lo más potente sería estudiar estos fandom concretos (o este fandom OT9/Eurovisión63 como un solo) con una perspectiva socio-comunicativa, que exprima su valor para entender de qué modo una forma de hacer televisión sirve a la articulación de fenómenos de adhesión a un sentimiento colectivo, que conforman la identidad de quienes se encuentran en proceso de conformarla. Que sirvan estas líneas como propuesta de investigación.

Hagámoslo junt@s: investigaciones sobre la creación musical indie y colaborativa

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Ser independiente es muy difícil. Más en la música. Más en los tiempos que corren. Requiere de una red alternativa y colaborativa poderosa basada en la horizontalidad y la resistencia compartida. Investigaciones sobre la escena musical indie van mostrando que la clave está en la convicción personal y en la conexión plena con otros y otras. 

El análisis de lo que se mueve musicalmente en el Bairro Alto lisboeta, donde se concentran las editoras y promotoras independientes de Portugal, o en cualquier ciudad o pueblo de la inmensa geografía mexicana, donde surgen y pelean por sostenerse cientos de bandas, requiere una mirada comprensiva y en perspectiva por parte de investigadores e investigadoras. La evolución del “hazlo tú mismo” (Do-it-yourself) al hagámoslo junt@s (Do-It-togheter) en los flujos de creación es investigada por varios autores y autoras desde un punto de vista cualitativo, identificando los referentes clave en los procesos, así como sus motivaciones y estrategias.

Ya en enero hablábamos en Planeta Joven de “Fully Connected. Un ensayo sobre las prácticas económicas colaborativas entre los jóvenes músicos de la escena musical independiente de Lisboa en el presente”. Este estudio analiza el discurso que la crítica construye en torno a comunidades musicales, trayectorias, estilos y filosofías de vida de intérpretes de origen portugués. Se concluye que, en la mayor parte de los casos recogidos, ellos y ellas viven la colaboración como forma de gestionar la precariedad y la incertidumbre propias de la crisis económica (Oliveira y Guerra, 2017:98).

Cuando el sistema no puede asegurar la empleabilidad, son imprescindibles los flujos de cooperación entre personas que persiguen un mismo fin, en este caso, que perviva y se siga desarrollando la cultura musical al margen del mainstream. Lo que ocurre con los músicos y músicas independientes en Lisboa se construye sobre “relaciones de reciprocidad, diálogo y ayuda mutua, adoptando lógicas de trabajo horizontales. Actúan como facilitadoras de la comunicación y de la transferencia de conocimientos y de experiencias adquiridas” (Oliveira y Gerra, 2017: 95).

En esta línea de estudios sobre la resistencia musical compartida, se encuentran también las pesquisas del investigador Cristian Daniel Torres Osuna. En su libro “Músicos Independientes mexicanos y sus facetas socioeconómicas, de la creación al concierto en vivo” recoge las rutinas de aquellos y aquellas que desean construir una carrera musical propia, al margen de las grandes industrias culturales. A través de entrevistas en profundidad a miembros de agrupaciones independientes de su país, México, profundiza en la esencia de este modo de hacer música y espectáculo. El autor, además, incide en el componente revolucionario y reaccionario de los y las artistas independientes, quienes a la vez que persiguen su sueño, lo hacen a base de renunciar a un modelo de éxito basado en la acumulación de dinero, lo cual resulta, efectivamente, totalmente opuesto a lo que persiguen las grandes productoras.