Crónica de una juventud repensada

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Las II Jornadas internacionales sobre estudios de juventud reunieron, los pasados 16 y 17 de noviembre, a más de un centenar de expertos y expertas en la materia.  El encuentro, centrado en las “Respuestas juveniles a la crisis: innovación social y política, cooperación y acciones colectivas” fue organizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD, la REJS (Red de Estudios sobre Juventud y Sociedad) y el Ayuntamiento de Fuenlabrada.

El Espacio Joven “La Plaza” de Fuenlabrada fue el lugar elegido para la celebración de las II Jornadas sobre estudios de Juventud “Respuestas juveniles a la crisis”. Un lugar amable y moderno, con historia y con futuro, que resultó inmejorable para abordar la temática elegida. Durante dos días el edificio y sus alrededores se llenaron de conversaciones sesudas sobre juventud y también de encuentros y reencuentros entre profesionales de la Península Ibérica y Latinoamérica en políticas, intervenciones e investigaciones sobre los y las jóvenes.

Si se puede sacar alguna conclusión de tipo general de las Jornadas sería que la crisis ha resultado ser un pozo muy profundo en cuyo fondo la juventud ha encontrado el impulso para salir adelante. Indudablemente, las consecuencias han sido muy negativas a todos los niveles de su desarrollo personal y social, pero también han resultado brechas significativas de resistencia que sirven de ejemplo de la creatividad, la flexibilidad y la valentía de una generación sin precedentes, tanto a nivel individual como colectivo.

Aunque, como indica Miquel Úbeda, investigador de la Universidad de Lleida, los efectos estructurales de la crisis sobre la población juvenil aún están por ver, los estudios de juventud tratan de ir analizando los que ya están ocurriendo y tratar de anticiparse a los que ocurrirán. Desde diferentes perspectivas, muchas de las intervenciones de las Jornadas se centraron en la agencia de los y las jóvenes en las contestaciones frente a estos efectos, ya sea a través de su participación en política, en la aparición de alternativas laborales o en el desarrollo de proyectos de innovación social.

La ponencia inaugural corrió a cargo de la investigadora y profesora mexicana Rossana Reguillo, quien puso el acento en los peligros de dejar a la juventud a la deriva en la definición de su identidad, “en la forma en la cual los y las jóvenes acceden a su propia voz”. Si en ese proceso de subjetivación se encuentran solos y vacíos, es más fácil que opten por conductas de riesgo como alternativa de inclusión social: violencia, narcotráfico, delincuencia, etc. Fue un arranque de Jornadas fuerte y desafiante, al cual siguieron, durante todo el día, reflexiones sobre otras respuestas más adaptativas a la(s) crisis, como la opción por el funcionariado, la cooperación solidaria, el asociacionismo, los movimientos sociales, la economía alternativa, la vuelta a los estudios, la migración, el emprendimiento…

El viernes, tras las sesiones de comunicaciones matutinas, tuvieron lugar tres mesas de reflexión fundamentales para la profundización y el ensanchamiento de la visión sobre “Juventud y crisis”: la primera, sobre la capacidad de respuesta y los límites de las prácticas de innovación social de los y las jóvenes; la segunda, acerca de los retos de los estudios sobre las juventudes; y la tercera, correspondiente a las políticas institucionales que comprenden a la población joven. En todas ellas se podía encontrar un hilo conductor que las unía: la necesidad de dar  mayor protagonismo y mayor crédito a lo que dice y tiene que decir el/la joven para promover un cambio social real y duradero, más inclusivo y más humano. Y como indicó José Machado Pais, investigador y profesor portugués que se ocupó de la ponencia final junto con el catedrático español Enrique Gil Calvo, sin perder de vista que a la hora de trabajar para la juventud es preciso hacerlo desde la diversidad del conjunto que compone.

Financiadas por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, Banco Santander, Telefónica y la Organización Internacional de Juventud (OIJ), estas II Jornadas de Estudios de Juventud darán aún mucho que hablar y muchos frutos que recoger en el plano político e investigativo, si se consigue transferir el conocimiento que allí se generó. Tras las I Jornadas en Valencia en 2015, esta segunda edición de 2017, con una vocación más internacional tanto en su organización como en su proyección, tendrá además reflejo en los siguientes números de la Revista Metamorfosis, publicación académica del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD especializada en la reflexión sobre esta etapa de la vida. Finalizamos esta crónica enlanzando con el vídeo resumen del encuentro, con la confianza de que se celebrarán unas III Jornadas al menos igual de potentes y trascendentes que estas.

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¿La violencia de género es una conducta normal? ¿En serio?

people-1886412El Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud acaba de publicar datos sobre la opinión de la juventud española sobre violencia de género, discriminación e igualdad. Entre las cifras que se ofrecen, sacadas del Barómetro 2017 del ProyectoScopio, herramienta de análisis a disposición de todos y todas, destaca el siguiente titular: “Un 27’4% de los y las jóvenes cree que la violencia de género es una conducta normal en la pareja”.  

El mes de octubre nos ha traído temas de actualidad como los mensajes de las participantes de Miss Perú, que en vez de dar sus medidas dieron datos sobre la violencia de género en su país, las declaraciones sobre la dificultad de Michelle Bachelet para ser mujer y presidenta de Chile, o las reivindicaciones de la celebración del Día Internacional de la Niña. ¿Qué pensarán los y las jóvenes españoles sobre todo esto?

 Los datos que ofrece el Barómetro 2017 de ProyectoScopio nos pueden llevar a dar un salto más en el análisis de las percepciones que los y las jóvenes tienen sobre las cuestiones de género: ¿Piensan ellos y ellas en estos temas como si les fueran ajenos? ¿Es propio de esta franja de edad normalizar, echar balones fuera, relativizar, considerarlos como temas de carácter público, no tanto privado? Son preguntas abiertas a las que nos llevan los números y que nos hacen concluir que la sociología de la juventud es necesaria y, concretamente, que los estudios sobre las visiones y vivencias de la población en esta etapa etaria sobre todo lo que afecta al género son imprescindibles.

El Barómetro 2017 del ProyectoScopio también arroja otras cifras que nos llevan a reflexionar sobre el protagonismo del problema de la violencia de género entre la población joven. Cuando se les presentan una serie de afirmaciones sobre el tema para que cuantifiquen el grado de acuerdo que tienen respecto a ellas, los resultados son los siguientes: mientras que parece que la inmensa mayoría de ellos y ellas considera que se trata de un problema social muy grave (el 87,1% está altamente de acuerdo), el 22,1 opina que es un tema politizado, que se exagera mucho. Una cosa no quita la otra, pero da que pensar sobre los efectos que la normalización de un problema de tal calibre pueda ocasionar sobre la sociedad.

Más cuestiones sobre las que seguir pensando: el 31,5% de los y las encuestadas (el Barómetro 2017 se aplica sobre un panel online de 1.347 jóvenes entre 15 y 29 años) cree que es un problema que aumenta progresivamente por culpa de la población inmigrante. Balones fuera. Puede sorprender o no esta estigmatización, pero puede ayudar a entender otros de los resultados que ofrece el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud: el 45,1% de los y las jóvenes menciona el origen étnico o racial como uno de los factores percibidos de discriminación más importantes, solo por detrás de la discriminación por identidad y orientación sexual (señalada por el 47,9% de los encuestados y encuestadas).

 A otro nivel de concreción, la población joven española caracteriza la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres al señalar que ellas están peor que ellos en cuanto a los salarios (el 75,8% opina que es así), el acceso a puestos de responsabilidad en las empresas (lo cree el 72,5%) y en la vida política (el 61,9%) y en las oportunidades para encontrar un empleo (el 62,4% afirma que el colectivo femenino lo tiene más difícil) o ganar dinero (el 59,3%). Es decir, sobre todo reconocen lo laboral y lo público entre las luchas de igualdad abiertas, y también son mayoría quienes identifican las dificultades en la conciliación: un 57,1%.

 Sin embargo, las percepciones sobre la igualdad en lo doméstico y lo privado están más repartidas: mientras que más del 40% cree que en relación al cuidado de los hijos/as y a las tareas del hogar las condiciones de las mujeres son algo o mucho peores, entre el 55% y el 60% las estima iguales o mejores. Habría que indagar en lo que se percibe como mejor y peor de estas responsabilidades deseablemente compartidas, pero parece que la balanza se inclina a la relativización del protagonismo de estos temas entre las preocupaciones de los y las jóvenes. Sobre las posibilidades de ser felices y de estudiar de unos y otros es en lo que existe un mayor consenso de igualdad, con un 68,5 y 67,6% respectivamente.

 

 

Winter is coming: Cómo ven el futuro laboral los y las jóvenes en España

fineas-anton-177948La sociología de la juventud tiene entre sus objetivos obtener respuestas sobre las expectativas de las personas jóvenes, tanto a nivel personal como colectivo. Según el Barómetro 2017 del ProyectoScopio el optimismo juvenil es relativo, casi la mitad de ellos y ellas creen que su situación personal general mejorará. Este dato se matiza al preguntarles sobre las perspectivas de su evolución económica y laboral: la mitad del colectivo cree que se quedará como está, frente a la otra mitad más polarizada en sus opiniones.

El Barómetro 2017 del ProyectoScopio, herramienta de análisis del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD, parte de la situación actual de la población joven para estudiar su visión del porvenir. ¿Cuáles creen que son los problemas que más les afectan aquí y ahora? Todo lo que tiene que ver con lo laboral: los bajos salarios, la inseguridad y la precariedad de los empleos y, por supuesto, el paro, que según la última EPA se establece en un 41,7% para los y las menores de 25 años (una barbaridad).

Como indican desde esta entrada del blog del ProyectoScopio, quizás no sorprende que la sensación de posible mejora sea superior entre los chicos que entre las chicas, entre los y las adolescentes y entre quienes tienen mayores niveles de estudios y/o se encuentran en una situación social más favorable. Lo que sí puede causar asombro son los matices de estas perspectivas de progreso: si se les pregunta sobre sus oportunidades laborales frente a las de sus progenitores, casi la mitad creen que serán peores; y si se les cuestiona sobre las mejoras laborales en España, también la mitad cree que nos quedamos como estamos. Adiós vaso medio lleno, empezamos a ver el vaso medio vacío.

Según el Barómetro 2017 del ProyectoScopio, los y las jóvenes asumen muchos “tendré que” para su futuro laboral: tendré que trabajar en lo que sea (un 70%), tendré que estudiar más para tener hueco en el mundo laboral (un 68%), tendré que depender económicamente de la familia hasta que me salga algo (un 61%) o tendré que emigrar al extranjero para trabajar (el 40%). Al menos irse a trabajar fuera no les suena tan tremendo, sobre todo para aquellos y aquellas que por motivos de edad o de situación económica pueden permitirse marcharse al extranjero a trabajar: la población juvenil de más de 25 años y quienes tienen estudios superiores.

Volviendo a la metáfora del título, que ya se ha utilizado para repensar el mundo en que vivimos y viviremos, podríamos decir que, en general, la adolescencia y la juventud española no tienen un discurso ni claramente entusiasta ni claramente derrotista sobre cuándo llegará el invierno, si ya está aquí o hacia dónde hay que ir para combatirlo. El relato sobre el futuro de los y las jóvenes hay que estudiarlo en detalle para que nos muestre su potencial para entender el devenir social y, en un orden ya no sociológico sino estratégico, para intentar encontrar la manera de recuperar la primavera.

Y tú, ¿eres un/a competente digital?

anatomy-1751201_640Seguramente te han llamado muchas cosas en la vida, pero nunca han apelado a la tecnología que te parió. O sí. Quizás, si naciste a partir de los 90, te han llamado nativo o nativa digital. Pues es hora de considerar lo positivo o negativo de esta expresión, si eso te hace competente o incompetente a la hora de realizar determinadas tareas.

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