Yo también soy friki

El Día del Orgullo Friki se celebra el 25 de mayo porque la primera película de Star Wars, “Episodio IV: Una nueva esperanza”, se estrenó en esa misma fecha.

Querido lector, estimada lectora: no me mires por encima del hombro si te digo que lloré cuando murió Sirius Black o que la caída de la Madre de Dragones me ha dolido más que una torcedura de tobillo. No me banalices si te confieso que, cuando finalice mi taller de escritura creativa, me sentiré apática y melancólica por unos días. Seguro que, en lo más recóndito de tu alma, tú también guardas un espacio para esa afición, esa obsesión que el traqueteo del trabajo diario o las obligaciones personales no te permiten desarrollar todo lo que te gustaría. El cine, el canto, el amigurumi, la ilustración… Tú también eres friki de algo (pero todavía no lo sabes).

La palabra “friki” es una traducción del término inglés “freaky” aceptada por la RAE y cuyo significado es “persona que practica desmesuradamente una afición”. La que sea. Sin embargo, solo le ponemos la etiqueta “friki” a las personas aficionadas a temáticas como los juegos de rol, la informática, los videojuegos,  los cómics, la ciencia ficción y la fantasía, o el manga y el anime. Pero si tú también te mueres por tu taller de costura, te encanta el aeromodelismo o te apasiona la fotografía, estás de enhorabuena: ¡tú también eres friki! Ahora ya lo sabes.

Aunque así, de entrada, no te hayan hecho mucha gracia mis palabras y hayas apartado tus ojos asustados del ordenador, te diré que formar parte de esta comunidad abanderada por personajes y personajas dignos de “The Big Bang Theory” tiene muchos beneficios que enumeraremos en las próximas líneas pero, antes…

Una retrospectiva friki

Hace unos años ser el Steve Urkel de la clase era sinónimo de exclusión social. Todo el mundo “sabía” que a los “bichos raros” aficionados a la lectura, flipadas con los experimentos científicos o miembros del club de debate les costaba hacer amistades y ya no digamos ligar. Todo cambió con la llegada de Internet.

La red de redes puso en contacto a los y las frikis del mundo entero. Les ayudó a descubrir que no están solos y solas en este universo galáctico de espirales del silencio que les obligan a pasarse la noche en una discoteca en lugar de quedarse en casa leyendo a Stephen King o echando una partida a “La llamada de Cthulhu”. A través de blogs y foros, primero, y de redes sociales y apps, después, adolescentes y jóvenes descubrieron que, aunque en su clase eran el único que se sabía de memoria el alfabeto élfico o la única que se había terminado las Crónicas Vampíricas, el mundo estaba lleno de gente como ellos y ellas. ¡Lo que el online ha unido que no lo separe el offline!

La apertura de mente de la generación centennial mucho más tolerante que sus predecesoras, también ha hecho mucho por el frikismo. Este grupo etario que no conoce el mundo sin Internet se caracteriza por ser autodidacta, desafiar a los estereotipos y crear sus propias reglas. Se aceptan tal como son y no tienen miedo de contárselo al mundo entero porque “han hecho piña” en Internet y ahora se sienten más fuertes.  Usan su tiempo libre para formarse en reinos virtuales como Youtube y en su escala de valores le dan el top a la inclusión, la diversidad y al medio ambiente. ¡Flipendo! Gracias a ellos y ellas, el apocalipsis zombi de la exclusión social ha dado paso al imperio de la luz.

Existen otros factores que han ayudado al frikismo a sentarse en el Trono de Hierro del universo juvenil. En los últimos años, remakes y series de Netflix y HBO sobre los héroes de siempre han puesto el ojo de Sauron sobre universos como Star Wars, Marvel o DC. El resultado es que lo friki ha dejado de ser hipster para convertirse en mainstream. Esperamos que este viaje del héroe hacia el inframundo de las modas no le cueste al frikismo tan caro como a Frodo llevar el anillo al Monte del Destino. Por ahora, nos alegramos de que se le esté dando a Wonder Woman o Rei toda la visibilidad que merecen, aunque sea a costa del Marketing.

Ahora sí…

Todas las cosas que te aporta ser friki

Muchos chicos y chicas que no encuentran motivación en las aulas sí la encuentran entre sus aficiones. Este es uno de los argumentos que defiende “El fandom en la juventud española”, investigación coordinada por Daniel Cassany y realizada gracias a las Ayudas a la Investigación del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud 2016 que puedes descargarte al final de este post.

El estudio analiza los conocimientos, habilidades y actitudes que desarrollan los y las jóvenes que pertenecen a la galaxia Fandom tomando como ejemplo una comunidad de Scanlation. Esta práctica se refiere al escaneado, traducción, edición y distribución de mangas. Esta labor es realizada de forma altruista por fans o frikis en cuyo país de residencia no se encuentra disponible o no se traduce su manga favorito.

¿Qué aprenden, pues, los y las jóvenes en esta épica labor?

  • Informática: A la hora de editar los manga se necesitan escuderos de la maquetación y el diseño gráfico como Photoshop, GIMP, Ilustrator o InDesign.
  • Idiomas: Traducir un manga japonés conlleva necesariamente… ¡Aprender japonés! Una lengua a la que, de otra forma, nunca se habrían acercado dada su dificultad.
  • Ortografía: Casi sin querer, a base de revisar textos, las normas gramaticales invadirán su mente como si de un virus alienígena se tratara.
  • Trabajo en equipo: Gracias al reparto de tareas entre editoras, traductores, escaneadores y distribuidoras.
  • Relaciones sociales: Después del trabajo en equipo realizado a distancia a través de Internet, llegan las sesiones de trabajo presenciales de scanlators, las asistencias a eventos tipo Comic-Con o Salón del Manga, y las quedadas para ver en el cine la última peli de Miyazaki.
  • Emprendimiento: La puesta en marcha de una comunidad scanlation supone poco más o menos que la creación de una mini empresa con la complejidad de engranajes que esto supone.

Seguro que, ahora que ya empiezas a asumir que ser friki está genial, a ti también se te ocurren otros muchos beneficios. Por eso, en el Día del Orgullo Friki, esta bloguera quiere vestirse de bardo para entonar un canto, uno de esos que narran grandes gestas, y felicitar a empollones, científicas, trekkies y otakus por sus aportaciones sociales y culturales, por recordarnos la importancia de ser auténticos y auténticas, por ayudarnos a creer de nuevo en la magia.

Si a estas alturas del post ya te he convencido, el 25 de mayo, sal al balcón de tu casa o a la acera de la calle, blande tu espada láser y grítale al mundo: ¡YO TAMBIÉN SOY FRIKI!

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