Vuelve a casa, vuelve

Dicen que en Chile mientras tengas una cama, puedes ser considerado ciudadano de primera categoría y tendrás derecho a volver al país vayas donde vayas y estés el tiempo que estés fuera. En España, más bien, podríamos decir que quien tiene una cama “a su nombre” es un absoluto privilegiado, más aún si eres menor de 30.

En nuestro país, la mayoría de los y las jóvenes tienen camas prestadas o “en usufructo”, lo que quiere decir que aún viven en casa de sus progenitores o que, como mucho, viven en una residencia de estudiantes (generalmente, porque no estudian cerca del domicilio familiar) o en un piso de alquiler. Hay otros, los menos, que han tenido la suerte de visitar una tienda, comprar un somier, un colchón, una almohada, sábanas y un edredón en los que descansar. Por supuesto, sin dinero debajo ni techo propio, eso ya sería un lujo ibérico, y nunca mejor dicho.

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