¿Para qué sirven los datos sobre desarrollo juvenil?

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El Índice Sintético de Desarrollo Juvenil 2018 nos trae datos, en algunos casos, inspiradores, y, en otros, desafiantes. Si bien a nivel nacional los resultados nos hablan de la necesidad urgente de implementar políticas de emancipación y empleo juveniles, existen algunos buenos ejemplos de comunidades autónomas que obtienen calificaciones meritorias en los indicadores de educación, vida/salud y uso de TIC.

Para Max Weber, la política y la ciencia son profesiones opuestas y a la vez complementarias (Restrepo, 2009)[1]. Como indica Raymond Aron (1967: 10)[2], en la introducción a la obra “El político y el científico”:

“No se puede ser al mismo tiempo hombre de acción y hombre de estudio, sin atentar contra la dignidad de una y otra profesión, sin faltar a la vocación de ambas. Pero pueden adoptarse actitudes políticas fuera de la Universidad, y la posesión del saber objetivo, aunque no indispensable, es ciertamente favorable para una acción razonable”

El Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, como institución científica, no persigue, como prioridad, la acción política, pero sí tiene un enfoque de investigación aplicada y de transferencia del conocimiento y aspira a convertirse en interlocutor básico para orientar políticas y actuaciones en la materia que le ocupa. Tanto es así que, una de sus herramientas de análisis más potentes, el ProyectoScopio, elabora índices de desarrollo juvenil claramente destinados a este fin: ser útiles para la acción.

“Es muy interesante tener datos actualizados sobre la juventud en España, que aparece en la actualidad como uno de los sectores, de los grupos de edad, que más han sufrido la crisis”, indicó Inés Alberdi, catedrática de Sociología de la UCM, en un coloquio sobre los resultados del Índice Sintético celebrado el pasado 29 de noviembre en la sede madrileña de Fad. “Es importante que tengamos los datos para poder comprender mejor la evolución y justificar políticas de apoyo a la juventud que tradicionalmente no se han desarrollado mucho en nuestro país”, añadió la profesora Alberdi, que también es asesora del Centro Reina Sofía.

España tiene una puntuación de 4,98 sobre 10 en el ISDJC 2018. Este suspenso tiene que ver fundamentalmente con los resultados obtenidos en las variables de empleo y emancipación, que lastran el resultado global del índice. Aunque mejoran levemente los resultados respecto al año anterior, las diferencias con otros países europeos son muy importantes (los países escandinavos y del norte de la Europa continental obtienen alrededor de un 8).

En educación España cuenta con datos muy positivos, es más, dos de sus comunidades autónomas, Madrid y País Vasco, obtienen puntuaciones excelentes y ocupan las primeras posiciones en el ranking de regiones evaluadas (el Índice Sintético incluye datos de todos los países de la UE y de todas las comunidades autónomas españolas). Y la mayoría de comunidades mejoran en los indicadores educativos respecto al índice anterior.

Respecto a los datos que definen la variable vida, aunque las y los jóvenes españoles pueden presumir de obtener buenos resultados en sus indicadores de salud, en general, se observan grandes fluctuaciones autonómicas respecto al año anterior. Por ejemplo, Aragón, al haber reducido su tasa de fecundidad en la adolescencia, la tasa de mortalidad y la mortalidad por accidentes de transporte, mejora considerablemente su posición respecto al resto de territorios y consigue situarse al nivel de La Rioja, la cual, sin embargo, empeora mínimamente su índice de salud/vida anterior.

Otro de los grandes logros del desarrollo juvenil en España es el empleo de TIC, que se puede entender como consecuencia de la mejora en educación o de la opción por la formación como alternativa a la falta de empleo. Las primeras posiciones las ocupan Navarra y Cantabria, mientras que a la cola se encuentran Murcia o Canarias. Esta apuesta por el desarrollo tecnológico se ve ligeramente frenada respecto a años previos, quizás porque se empieza a contener también la destrucción de empleo en esta etapa de la vida.

[1] Restrepo Rivillas, Carlos Alberto (2009): “La Política y El Conocimiento Científico. Revista Sotavento, 17, pp. 28-34. Disponible en: https://ssrn.com/abstract=1857637

[2] Aron, Raymond (1967). “Introducción”, en El político y el científico. Madrid, Alianza, 1.ª ed., pp 9-77.

 

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