SALUD DE LA MUJER, SALUD PARA EL PLANETA

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El 28 de mayo se celebra el “Día Mundial de Acción por la Salud de las Mujeres”. Esta efeméride fue acordada en Costa Rica en el año 1987 por la Red Mundial de las Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos. Aunque ya han pasado más de 30 años desde el acuerdo, y no podemos negar que se han producido muchos avances y mejoras en lo que a la salud de las mujeres se refiere, no nos podemos conformar y es preciso seguir luchando porque todas las mujeres del planeta cuenten con las mismas oportunidades en cuestiones de salud, y que no dependa del lugar del mundo en el que hayas nacido para que la vida tenga más o menos valor. Seguir leyendo “SALUD DE LA MUJER, SALUD PARA EL PLANETA”

Juventud española: ¿mens sana in corpore sano?

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En general, la población joven española presenta unos buenos indicadores básicos en comparación con sus pares europeos, si nos ceñimos a la esperanza de vida (en la que tienen la tasa más alta) y a la mortalidad (en la que tienen la tasa más baja). Además, ellos y ellas se ven bien: el 87% considera asegura tener buena salud (más los chicos, con 91%, que las chicas, con 84%). ¿Pero cómo son sus hábitos? ¿Cuáles son las claves de su bienestar o los problemas que destacan?

Según el Barómetro juvenil de Vida y Salud de la Fad y la Fundación Mutua Madrileña, realizado por el Centro Reina Sofía, el estado de salud promedio del joven presenta algunas características destacables: suelen recurrir a asistencia sanitaria cuando lo necesitan, salvo cuando se trata de problemas de salud mental y, aunque mantienen una dieta equilibrada y hacen ejercicio de forma ocasional, quisieran pesar menos de lo que pesan. De todo esto, llama la atención la falta de cuidado sobre la salud mental y la lucha que se mantiene en esta etapa de la vida con la imagen corporal.

 Lo de solicitar ayuda médica cuando existe malestar parece responsable y buen síntoma de consciencia de limitaciones… En el caso de su salud física, el 78% reconoce haber acudido al menos una vez en el último año al servicio sanitario. Sin embargo, en el caso de su salud mental, es algo que les cuesta hacer a los y las jóvenes, siendo menos del 50% los que tienen o creen tener ansiedad, trastornos del sueño, depresión, etc. y por ello solicitan ayuda de especialistas. Estos datos llevan a poner el acento en la atención a la salud mental de la juventud española, pareciendo necesaria una mayor sensibilización sobre estas problemáticas.

 Las cuestiones relacionadas con el sobrepeso se revelan controladas, con una incidencia de menos del 5% entre adolescentes y del 12,4% en la franja 18-29 años. Dicho esto, ¿cómo entender que el 64% de las encuestadas y el 50% de los encuestados en el Barómetro digan que les gustaría pesar menos de lo que pesan actualmente y que casi cuatro de cada diez declaren haber seguido alguna dieta de adelgazamiento? De sobra conocidos son los efectos de los cánones estéticos sobre la percepción de los cuerpos, reforzados por los productos culturales que se manejan en la transición a la vida adulta. Procede no dejar de revisar las estrategias para el fomento de la autoestima en relación con una buena salud, más allá de tener un cuerpo icónicamente perfecto.

 Ojalá se pueda seguir ahondando en estos (des)equilibrios cuerpo/mente del ser joven, ampliando la mirada a los porqués de acudir o no al médico o de desear pesar más o menos, construyendo indicadores de desarrollo positivo en cuanto a estilos de vida saludables. Si la adolescencia y la juventud son fases determinantes para el establecimiento de hábitos y conductas de todo tipo, más si cabe cuando se trata de que lo que somos, por dentro y por fuera, asegure un buen aguante para lo que venga después. Por esto, merece el esfuerzo intelectual dar seguimiento a la salud integral de la juventud.

¿Sabemos cuándo debemos preocuparnos por el uso del móvil?

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La adicción a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) entre adolescentes se ha convertido en un problema para muchos hogares. Por este motivo en la Comunidad de Madrid se acaba de poner en marcha un servicio pionero en España de formación a familias para evitar malos usos de las mismas. La idea es que este nuevo servicio atienda a todos los miembros de la unidad familiar, que se desestabiliza cuando se da un uso prolongado o excesivo de tablets, móviles o consolas.

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OT9 y Eurovisión (y juventud) son dignos de estudio

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Críticos y críticas de televisión coinciden en que la última edición de Operación Triunfo ha conseguido recuperar el entusiasmo popular por los talent shows musicales, especialmente entre las audiencias juveniles. Además, dos de los concursantes serán los representantes de España en Eurovisión. Para algunos, estos formatos son educativos porque desarrollan en los y las jóvenes el gusto por la música en directo mientras que, para otros, es más que música, es también un fenómeno de creación de identidades, que permite a los fans sentirse parte de un devenir colectivo.

El fandom musical, o conjunto de fanáticos y fanáticas en torno a un artista o una banda, ha pasado a ser un objeto de estudio cotizado en comunicología y sociología, entre otras ciencias sociales. Existe también fandom en torno a concursos musicales, que se han ido transformando en los últimos tiempos debido a la posibilidad de mayor interacción audiencia/concurso. A través del voto o de la creación de opinión pública en redes sociales, los públicos más apasionados pueden intervenir en la marcha de los mismos. ¿Sería pertinente abordar el fandom juvenil de la IX edición de Operación Triunfo y de la 63ª de Eurovisión como casos paradigmáticos?

El ajuste producido en el formato talent show de la edición de 2017 de Operación Triunfo parece estar basado en un “dejar hacer” a los y las fans, en permitirles una interacción mayor con el concurso que a su vez genera una identificación (y, por tanto, una fidelización de audiencias). En este sentido, OT9 sería un hito televisivo digno de ser estudiado en las facultades de comunicación tanto por su particular narrativa audiovisual, como de construcción de guión y de análisis y segmentación de públicos.

Desde un sentido sociológico, las representaciones sociales en torno a algunas causas podrían llegar a marcar a una generación. Por ejemplo, lo que entiendan los y las jóvenes españoles, sobre todo adolescentes, por feminismo o por independentismo/españolismo. Sería interesante conocer también si las audiencias jóvenes de Eurovisión descienden, debido al posicionamiento ideológico que se ha atribuido a los participantes.

Pero quizás lo más potente sería estudiar estos fandom concretos (o este fandom OT9/Eurovisión63 como un solo) con una perspectiva socio-comunicativa, que exprima su valor para entender de qué modo una forma de hacer televisión sirve a la articulación de fenómenos de adhesión a un sentimiento colectivo, que conforman la identidad de quienes se encuentran en proceso de conformarla. Que sirvan estas líneas como propuesta de investigación.

¿Cuál es el problema con la discriminación positiva?

womens-3192674_640Las percepciones juveniles sobre las medidas de discriminación positiva son aparentemente contradictorias, según el Barómetro sobre Juventud y Género del ProyectoScopio. Sorprende esta postura ideológica teniendo en cuenta que los y las jóvenes sí reconocen en su mayoría los ámbitos en los que las mujeres se encuentran en situación de desventaja. Parece que el término en sí mismo puede ser un obstáculo para la comprensión de la desigualdad.

La respuesta ante una aparente contradicción a veces se resuelve yendo un poco más allá. Hay que rascar un poco en la superficie para descubrir lo que hay detrás. En este caso, lo que es motivo de profundización son las posiciones frente a la discriminación positiva por parte de la juventud española, puestas de manifiesto en los resultados del Barómetro sobre Juventud y Género del ProyectoScopio. Hombre y mujeres jóvenes argumentan con un “sí, pero no” cuando se trata de respaldar leyes o normativas que regulen la desigualdad de oportunidades.

Ellos y ellas coinciden en que, en general, ninguna norma debería buscar la discriminación positiva ni promover la existencia de cuotas, poniendo por delante el que impere la meritocracia a nivel profesional. Sin embargo están de acuerdo con que se contrate a más mujeres que hombres en profesiones y puestos de dirección en los que hay pocas mujeres y con que se promueva por ley, o al menos se garantice de alguna manera, que haya representación femenina en puestos de responsabilidad públicos y privados. ¿Qué jaleo de postureo, no?

Según esta entrada del blog de Análisis y Debate de ProyectoScopio: “Parece claro que la carga semántica del concepto discriminación adopta un peso muy fuerte en este contexto (…) El enrarecimiento y manipulación de los conceptos puede hacer que muchas apuestas en pro de la equidad de trato y oportunidades entre personas sean rechazadas, como se aprecia claramente en estos datos.” Este gusto o disgusto por la terminología que utilizamos para decir las cosas podría ayudarnos a interpretar también el hecho de que ni la mitad de las mujeres jóvenes se pone la etiqueta de feminista y que solo lo haga poco más de una cuarta parte de los hombres jóvenes.

La hipótesis de que el problema que existe con la “discriminación positiva” proviene, en parte, de la naturaleza paradójica del término podría probarse si lo sustituimos por el de “acción afirmativa”, que viene a ser igual de ininteligible de entrada, pero semánticamente está menos cargado de sospecha. Quizás sería una buena estrategia hacerlo, si queremos adoptar una nueva perspectiva de la inclusión y la paridad. Aunque la comprensión de la realidad no pase solo por el lenguaje que empleamos al describirla, sí es importante significarla con palabras que produzcan un sentido constructivo y amplio, que generen empatía y llamen a la solidaridad.