Que la vida son dos días

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¿Se sienten o no vulnerables los y las jóvenes ante las posibles consecuencias negativas del consumo de drogas, la conducción temeraria de vehículos o las conductas sexuales de riesgo? En general, un elevado número de jóvenes declaran sentirse muy o bastante seguros cuando beben alcohol, fuman porros, consumen cocaína, conducen bajo los efectos de alguna sustancia o mantienen relaciones sin preservativo.

El Barómetro 2017 de ProyectoScopio, herramienta de análisis longitudinal sobre la realidad juvenil del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD, ofrece datos sobre las percepciones del riesgo que se tienen en esta etapa etaria. Los resultados, obtenidos de la aplicación de un panel online a 1.347 jóvenes entre 15 y 29 años, ofrecen diferencias significativas en cuanto a género cuando se les pregunta por comportamientos de riesgo concretos.

Según esta entrada del blog Análisis y Debate del Proyectoscopio, hasta un 40% de los entrevistados y las entrevistadas se sienten “muy o totalmente seguros” (puntuaciones de 7 a 10 en la escala de 10 posiciones) con respecto a los “riesgos del consumo de drogas”. Proporción que sube hasta el 56.5% de los y las jóvenes si añadimos que los y las que se sienten “medianamente seguros” (posiciones de 4 a 6 en la escala). Un 41,2% de ellos dicen percibirse inseguros, y entre ellas sube la percepción de vulnerabilidad al consumir hasta el 45.9%. Mucho o a medias, las mujeres ven venir el peligro de los consumos un poco más.

Los riesgos sexuales son otra de las cuestiones por las que se les pregunta, resultando un 36.9% de jóvenes que se declara muy o totalmente vulnerable frente a embarazos no deseados, contagios de enfermedades o violencia sexual (61% si además se incluyen quienes dicen sentirse medianamente expuestos a ellos). Y en este caso también son las mujeres, concretamente el 42,1% frente al 35,7% de hombres quienes dicen sentirse más inseguras.

Solo un 35,9% de entrevistados y entrevistadas subrayan los potenciales peligros de la conducción, que se convierte en un 64.1% si añadimos a los y las que se sienten solo medianamente seguros en estas situaciones. En estas cifras sobre el respeto que se tiene a conducir encontramos que las mujeres superan en más de diez puntos porcentuales a los hombres, con un 41,6% de ellas frente al 30,9% de ellos. Los resultados bien valdrían una lectura a la luz de los datos del informe de la Fundación Mapfre “Jóvenes y seguridad vial en España”, recién publicado.

Todos estos resultados pueden tener una vuelta de tuerca más si tenemos en cuenta, como dice el dicho, que “el que no arriesga, no gana”. No se puede entender cada riesgo en particular sin la compensación que ofrece. El peligro conlleva ventajas: llamémosle adrenalina, subidón, renta, beneficio… Pero es necesario meterlo en la ecuación del análisis sobre los datos. Por eso: a un 41.4% de jóvenes le compensa mucho emborracharse, a un 23,7% conducir temerariamente, a un 23,2% fumar porros, a un 14% no usar preservativo, a un 6,8% consumir cocaína y a un 6,1% conducir bajo los efectos del alcohol y otras drogas. En todos los casos, la compensación frente a los riesgos es mucho mayor para ellos que para ellas. ¿Cuestión de testosterona? ¿De presión social sobre unas y otros? ¿De representaciones en los medios de comunicación y la cultura? Preguntas abiertas para poder responder en otros tipos de estudio, para seguir analizando, para seguir acercándonos a la cosmovisión juvenil.