La revolución sexual (y virtual) de Tinder y similares

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Arancha Sanz Seligrat*

Viernes por la tarde en la puerta de un bar que hace esquina con una calle cualquiera de Madrid. “Yo llevaré unas converse rojas con estrellas”. “Tú ponte la camiseta verde que llevabas en la foto para que te reconozca”. Llevan una semana chateando en Tinder y por fin ha llegado el momento de conocerse cara a cara. Las aplicaciones para ligar, bautizadas por la moda de los extranjerismos como dating apps, ya forman parte del imaginario de las relaciones sociales actuales. ¿También del universo de los y las jóvenes?

Persona busca persona en Tinder. Después de hacer next a varios usuarios, hace match e intercambia algún que otro flirtexting y varios sexyemojis. Antes de la primera cita, se agregan en redes sociales y stalkean mutuamente sus cuentas para detectar fakes y postureos. ¿Qué pasará después? ¿Habrá crush y segunda cita? ¿Alguien hará ghosting y no volverá a responder sus mensajes nunca más? Parece un fragmento de “La naranja mecánica” de Anthony Burguess pero, por suerte o por desgracia, estas y otras palabras ya forman parte de la terminología que maneja la juventud española.

Veamos algunos datos generales para contextualizar. Según el estudio sobre el uso de redes sociales IAB 2018, el 49% de los y las jóvenes entre 16 y 30 años conocen la red social Tinder y las personas que la utilizan aumentaron su frecuencia de visita con respecto al año anterior. En cuanto al perfil de edad predominante en esta plataforma, hablamos de una horquilla entre los 16 y los 30 años (a pesar de que la aplicación restringió su uso a mayores de 18 años en 2016).

En ningún caso podemos decir que reinas del Social Media como Facebook e Instagram se sientan amenazadas por el nicho de las dating apps pero, según el IAB 2018, un 21% de usuarios de redes sociales se conecta para “hacer amistad” y “conocer gente” y, según datos de la investigación del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud “Jóvenes en la red: un selfie, el 81% de jóvenes entra en las redes para mirar información sobre los perfiles, vidas y comentarios de las personas que sigue. Por lo que no podemos negar que estas apps “de amores y odios” cumplen con uno de los objetivos buscados en estas plataformas.

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Además, sabemos que su yo virtual es tan importante como su yo real, que piensan que “si no estás en redes no existes” y que perciben estas como un trampolín digital para sumergirse en la corriente de planes de ocio que sin la experta gestión de Whatsapp o Facebook Messenger no se coordinarían con la misma efectividad. El aumento del número de jóvenes registrados en Tinder y sucedáneas podría, por tanto, considerarse una evolución lógica y en crecimiento. Y así lo cree la mismísima Tinder que, auto analizando su comunidad de usuarios, sostiene que la mitad de sus suscriptores tiene entre 18 y 24 años. Happen, que hasta hace un tiempo era su principal competidora, ofrecía un dato algo menor pero también representativo con el 29% de usuarios en esta franja etaria (nada menos que un total de 900.000).

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Adolescentes y sexo: menos tabúes, más educación y plena igualdad

Analizamos los consejos que varias expertas sexólogas ofrecen sobre la diversidad en las prácticas sexuales y la eliminación de tabúes todavía vigentes

Entre la juventud persiste una percepción de inseguridad, que es muy alta en cuanto a las relaciones sexuales y se eleva entre las mujeres

El respeto a la orientación afectivo-sexual se ha convertido asimismo en otro reto que cobra cada año más fuerza entre el colectivo LGTBI

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¿El sexo ha dejado de ser un tabú? De cara a la galería, la sociedad española se ha modernizado en gran medida respecto a la eliminación de prejuicios, telones y estereotipos sobre las prácticas sexuales. Han contribuido a ello las redes sociales, aunque lo han hecho como arma de doble filo en cuanto a adolescentes y jóvenes. Esto significa que, por un lado, la juventud habla sin tapujos de sus relaciones sexuales a través de estos canales y con sus amigos, pero no se ha roto la barrera de comunicación con sus padres, su familia, con los más mayores. Si acaso, el gran espacio de ‘intimidad colectiva’ que ofrece la comunicación 2.0 ha provocado una mayor introspección en muchos casos, el aumento de los roles estereotipados de género y muchas etiquetas en torno a lo que es o no el hecho sexual. Por eso también se han multiplicado los espacios donde se ofrecen múltiples consejos para adolescentes, sobre todo a través de Youtube o Instagram.

Conviene entonces cribar esta gran cantidad de información. No toda es útil ni rigurosa ni responsable. En base a los estudios sociológicos más recientes, que ofrecen una radiografía muy certera sobre sexo y adolescentes, podemos repasar algunas de las iniciativas que más éxito están teniendo. Pero no hablamos de Tindle ni derivados, es decir, no de las formas de comunicación entre jóvenes ni de su continente, sino del contenido pensado para una educación sexual libre e igualitaria.

Hace un año el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud analizó en el Barómetro ProyectoScopio ciertas conductas de riesgos y percepción de la vulnerabilidad entre los y las jóvenes. Uno de las conclusiones más llamativas fue que casi la mitad decía haber tenido relaciones sexuales sin preservativo (el 26% siempre o casi siempre). Pero también desvelaba existe una percepción de inseguridad, que es muy alta en cuanto a las relaciones sexuales (casi un 40%) y se eleva entre las mujeres. Y otro dato significativo: la edad media de la primera relación es de 16,3 años (la cuarta parte antes de los 15 y el 68% antes de los 18).

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Datos ProyectoScopio

Que en una sociedad como la actual todavía haya una gran cantidad de jóvenes que no consideren el preservativo como primera medida de precaución en sus actividades sexuales, da bastante que pensar. La mayoría de sexólogos coinciden en que es un problema de educación, y de cómo esta se ha ido perdiendo tras la eclosión y libertad sexual de los años 80. En realidad, es un síntoma de muchas más cosas en torno a la percepción del sexo, sobre de su desconocimiento. En su Blog Sexperimentado, la psicóloga, sexóloga y youtuber Nayara Malnero dedica un espacio para jóvenes, si bien muchos de sus vídeos y consejos pueden aplicarse a todas las edades. Como síntesis, ofrece seis claves a los padres para hablar de sexualidad con sus hijos, muy sencillas pero todavía no asimiladas por los progenitores del siglo XXI.  Continue reading “Adolescentes y sexo: menos tabúes, más educación y plena igualdad”

SALUD DE LA MUJER, SALUD PARA EL PLANETA

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El 28 de mayo se celebra el “Día Mundial de Acción por la Salud de las Mujeres”. Esta efeméride fue acordada en Costa Rica en el año 1987 por la Red Mundial de las Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos. Aunque ya han pasado más de 30 años desde el acuerdo, y no podemos negar que se han producido muchos avances y mejoras en lo que a la salud de las mujeres se refiere, no nos podemos conformar y es preciso seguir luchando porque todas las mujeres del planeta cuenten con las mismas oportunidades en cuestiones de salud, y que no dependa del lugar del mundo en el que hayas nacido para que la vida tenga más o menos valor. Continue reading “SALUD DE LA MUJER, SALUD PARA EL PLANETA”

Juventud española: ¿mens sana in corpore sano?

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En general, la población joven española presenta unos buenos indicadores básicos en comparación con sus pares europeos, si nos ceñimos a la esperanza de vida (en la que tienen la tasa más alta) y a la mortalidad (en la que tienen la tasa más baja). Además, ellos y ellas se ven bien: el 87% considera asegura tener buena salud (más los chicos, con 91%, que las chicas, con 84%). ¿Pero cómo son sus hábitos? ¿Cuáles son las claves de su bienestar o los problemas que destacan?

Según el Barómetro juvenil de Vida y Salud de la Fad y la Fundación Mutua Madrileña, realizado por el Centro Reina Sofía, el estado de salud promedio del joven presenta algunas características destacables: suelen recurrir a asistencia sanitaria cuando lo necesitan, salvo cuando se trata de problemas de salud mental y, aunque mantienen una dieta equilibrada y hacen ejercicio de forma ocasional, quisieran pesar menos de lo que pesan. De todo esto, llama la atención la falta de cuidado sobre la salud mental y la lucha que se mantiene en esta etapa de la vida con la imagen corporal.

 Lo de solicitar ayuda médica cuando existe malestar parece responsable y buen síntoma de consciencia de limitaciones… En el caso de su salud física, el 78% reconoce haber acudido al menos una vez en el último año al servicio sanitario. Sin embargo, en el caso de su salud mental, es algo que les cuesta hacer a los y las jóvenes, siendo menos del 50% los que tienen o creen tener ansiedad, trastornos del sueño, depresión, etc. y por ello solicitan ayuda de especialistas. Estos datos llevan a poner el acento en la atención a la salud mental de la juventud española, pareciendo necesaria una mayor sensibilización sobre estas problemáticas.

 Las cuestiones relacionadas con el sobrepeso se revelan controladas, con una incidencia de menos del 5% entre adolescentes y del 12,4% en la franja 18-29 años. Dicho esto, ¿cómo entender que el 64% de las encuestadas y el 50% de los encuestados en el Barómetro digan que les gustaría pesar menos de lo que pesan actualmente y que casi cuatro de cada diez declaren haber seguido alguna dieta de adelgazamiento? De sobra conocidos son los efectos de los cánones estéticos sobre la percepción de los cuerpos, reforzados por los productos culturales que se manejan en la transición a la vida adulta. Procede no dejar de revisar las estrategias para el fomento de la autoestima en relación con una buena salud, más allá de tener un cuerpo icónicamente perfecto.

 Ojalá se pueda seguir ahondando en estos (des)equilibrios cuerpo/mente del ser joven, ampliando la mirada a los porqués de acudir o no al médico o de desear pesar más o menos, construyendo indicadores de desarrollo positivo en cuanto a estilos de vida saludables. Si la adolescencia y la juventud son fases determinantes para el establecimiento de hábitos y conductas de todo tipo, más si cabe cuando se trata de que lo que somos, por dentro y por fuera, asegure un buen aguante para lo que venga después. Por esto, merece el esfuerzo intelectual dar seguimiento a la salud integral de la juventud.

¿Sabemos cuándo debemos preocuparnos por el uso del móvil?

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La adicción a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) entre adolescentes se ha convertido en un problema para muchos hogares. Por este motivo en la Comunidad de Madrid se acaba de poner en marcha un servicio pionero en España de formación a familias para evitar malos usos de las mismas. La idea es que este nuevo servicio atienda a todos los miembros de la unidad familiar, que se desestabiliza cuando se da un uso prolongado o excesivo de tablets, móviles o consolas.

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OT9 y Eurovisión (y juventud) son dignos de estudio

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Críticos y críticas de televisión coinciden en que la última edición de Operación Triunfo ha conseguido recuperar el entusiasmo popular por los talent shows musicales, especialmente entre las audiencias juveniles. Además, dos de los concursantes serán los representantes de España en Eurovisión. Para algunos, estos formatos son educativos porque desarrollan en los y las jóvenes el gusto por la música en directo mientras que, para otros, es más que música, es también un fenómeno de creación de identidades, que permite a los fans sentirse parte de un devenir colectivo.

El fandom musical, o conjunto de fanáticos y fanáticas en torno a un artista o una banda, ha pasado a ser un objeto de estudio cotizado en comunicología y sociología, entre otras ciencias sociales. Existe también fandom en torno a concursos musicales, que se han ido transformando en los últimos tiempos debido a la posibilidad de mayor interacción audiencia/concurso. A través del voto o de la creación de opinión pública en redes sociales, los públicos más apasionados pueden intervenir en la marcha de los mismos. ¿Sería pertinente abordar el fandom juvenil de la IX edición de Operación Triunfo y de la 63ª de Eurovisión como casos paradigmáticos?

El ajuste producido en el formato talent show de la edición de 2017 de Operación Triunfo parece estar basado en un “dejar hacer” a los y las fans, en permitirles una interacción mayor con el concurso que a su vez genera una identificación (y, por tanto, una fidelización de audiencias). En este sentido, OT9 sería un hito televisivo digno de ser estudiado en las facultades de comunicación tanto por su particular narrativa audiovisual, como de construcción de guión y de análisis y segmentación de públicos.

Desde un sentido sociológico, las representaciones sociales en torno a algunas causas podrían llegar a marcar a una generación. Por ejemplo, lo que entiendan los y las jóvenes españoles, sobre todo adolescentes, por feminismo o por independentismo/españolismo. Sería interesante conocer también si las audiencias jóvenes de Eurovisión descienden, debido al posicionamiento ideológico que se ha atribuido a los participantes.

Pero quizás lo más potente sería estudiar estos fandom concretos (o este fandom OT9/Eurovisión63 como un solo) con una perspectiva socio-comunicativa, que exprima su valor para entender de qué modo una forma de hacer televisión sirve a la articulación de fenómenos de adhesión a un sentimiento colectivo, que conforman la identidad de quienes se encuentran en proceso de conformarla. Que sirvan estas líneas como propuesta de investigación.

¿Cuál es el problema con la discriminación positiva?

womens-3192674_640Las percepciones juveniles sobre las medidas de discriminación positiva son aparentemente contradictorias, según el Barómetro sobre Juventud y Género del ProyectoScopio. Sorprende esta postura ideológica teniendo en cuenta que los y las jóvenes sí reconocen en su mayoría los ámbitos en los que las mujeres se encuentran en situación de desventaja. Parece que el término en sí mismo puede ser un obstáculo para la comprensión de la desigualdad.

La respuesta ante una aparente contradicción a veces se resuelve yendo un poco más allá. Hay que rascar un poco en la superficie para descubrir lo que hay detrás. En este caso, lo que es motivo de profundización son las posiciones frente a la discriminación positiva por parte de la juventud española, puestas de manifiesto en los resultados del Barómetro sobre Juventud y Género del ProyectoScopio. Hombre y mujeres jóvenes argumentan con un “sí, pero no” cuando se trata de respaldar leyes o normativas que regulen la desigualdad de oportunidades.

Ellos y ellas coinciden en que, en general, ninguna norma debería buscar la discriminación positiva ni promover la existencia de cuotas, poniendo por delante el que impere la meritocracia a nivel profesional. Sin embargo están de acuerdo con que se contrate a más mujeres que hombres en profesiones y puestos de dirección en los que hay pocas mujeres y con que se promueva por ley, o al menos se garantice de alguna manera, que haya representación femenina en puestos de responsabilidad públicos y privados. ¿Qué jaleo de postureo, no?

Según esta entrada del blog de Análisis y Debate de ProyectoScopio: “Parece claro que la carga semántica del concepto discriminación adopta un peso muy fuerte en este contexto (…) El enrarecimiento y manipulación de los conceptos puede hacer que muchas apuestas en pro de la equidad de trato y oportunidades entre personas sean rechazadas, como se aprecia claramente en estos datos.” Este gusto o disgusto por la terminología que utilizamos para decir las cosas podría ayudarnos a interpretar también el hecho de que ni la mitad de las mujeres jóvenes se pone la etiqueta de feminista y que solo lo haga poco más de una cuarta parte de los hombres jóvenes.

La hipótesis de que el problema que existe con la “discriminación positiva” proviene, en parte, de la naturaleza paradójica del término podría probarse si lo sustituimos por el de “acción afirmativa”, que viene a ser igual de ininteligible de entrada, pero semánticamente está menos cargado de sospecha. Quizás sería una buena estrategia hacerlo, si queremos adoptar una nueva perspectiva de la inclusión y la paridad. Aunque la comprensión de la realidad no pase solo por el lenguaje que empleamos al describirla, sí es importante significarla con palabras que produzcan un sentido constructivo y amplio, que generen empatía y llamen a la solidaridad.

Las 15 mejores lecturas para jóvenes, más allá de clásicos y ‘tostones’

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Con motivo del Día del Libro, realizamos una selección alternativa de textos que abordan la diversidad del amor, de la amistad y del compromiso social

Se trata de una quincena de obras que respiran modernidad y que han supuesto una ruptura de las convenciones literarias

Dejamos a un lado clásicos como ‘El principito’, ‘El señor de los anillos’ o ‘Frankenstein’, también imprescindibles para forjarse como lector

‘El curioso incidente del perro a medianoche’, de Mark Haddon (2003).

curioso_incidente_de_un_perro_a_media_noche-imprimir_300dpiUno de los mayores fenómenos de los últimos años llegó de  la mano de este escritor, ilustrador y profesor de origen británico. Haddon trabajó durante años con alumnos con discapacidad física e intelectual y en su primer libro narró con una sencillez pasmosa las numerosas vicisitudes que vive un adolescente de 15 años con diversidad funcional. La mayoría de las teorías apuntan a que el joven protagonista tiene autismo, pero nunca en la narración se menciona, por lo que también se ha apuntado al Síndrome de Asperger. De cualquier forma, el autor habita su mente de una manera prodigiosa, nos ayuda a liberarnos de prejuicios sobre las personas con capacidades diferentes y nos enseña que las emociones poco tienen que ver con las máscaras de nuestra conducta.

 

‘El bosque animado’, de Wenceslao Fernández Flórez (1943).

el-bosque-animado_9788467034110Durante la oscura posguerra española publicó este libro el escritor gallego, una fábula de fantasía y personajes entrañables que es todo un llamamiento a la ecología, al respeto al medio ambiente y al cuidado de los bosques. Narra la vida de todas las criaturas, animales y árboles, que viven en la fraga de Cecebre, en el corazón de Galicia, a través de más de una quincena de capítulos totalmente independientes pero unidos entre sí por varios personajes y vivencias. Su estilo es cercano y amable, lleno de un profundo mensaje que con el tiempo ha ido ganando seguidores por su contribución a la biodiversidad y al realismo mágico. A todo ello rindió homenaje la célebre película que José Luis Cuerda realizó en 1987, a la que dio el mismo nombre.

‘Yo soy Malala’, de Malala Yousafzai y Christina Lamb (2013).

malalaTodo un símbolo de tolerancia para la humanidad, la paquistaní Malala, Premio Nobel de la Paz, fue la niña que se hizo famosa en todo el mundo tras sobrevivir a un atentado únicamente por defender los derechos de las niñas a ir a la escuela. En el libro narra estos hechos, que son los de una familia desterrada de su país por el terrorismo global. Entre su relato se encuentra la fuerza que una sola persona puede tener para cambiar el mundo, desde que con tan solo 11 años comenzó a escribir bajo el seudónimo Gul Makai en un blog en defensa del derecho a  la educación. Malala, que hace poco pudo regresar a su país sigue actualmente en esta lucha. Navegar por la historia de su libro es descubrir cómo construir un planeta más justo.

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Algunas reflexiones sobre el ESTUDES

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Carmen Rivero Ruilope*

Cada dos años, el Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD) emite los resultados de la encuesta ESTUDES, realizada a jóvenes entre 14 y 18 años. En ella se ve reflejado el uso que hacen nuestros y nuestras jóvenes de las drogas. En el mes de marzo se ha publicado la XII edición, donde se muestran algunos datos que merecen ser comentados y que nos deben preocupar seriamente. Si bien es cierto que muchas de estas estadísticas han mejorado las cifras respecto a dependencias de anteriores ediciones, los porcentajes alcanzados no son, ni muchísimo menos, lo deseable para ediciones venideras.

Aunque la edad media de inicio del consumo de alcohol se ve retrasada por primera vez a los 14 años, el porcentaje de adolescentes que realizan el “consumo por atracón” (5 o más vasos, cañas o copas de bebidas alcohólicas en una misma ocasión) sigue siendo excesivamente elevado: el 31.7% de los escolares han consumido alcohol de esta manera en los últimos 30 días. En la actualidad, el alcohol es una droga normalizada por la gran mayoría, no se le da importancia a las verdaderas consecuencias que conlleva el consumo continuado y excesivo, y no es un problema de desinformación, porque hoy en día tenemos acceso a datos a través de diferentes medios: programas de radio y tv, charlas en colegios, campañas informativas de distintas asociaciones y ONG, etc. Sin duda, uno de los mayores problemas es la permisividad por parte de los progenitores, por eso se ve tan necesaria la educación y las campañas dirigidas a estos, sobre todo porque los padres y madres de los y las adolescentes actuales se han educado en una cultura de consumo habitual y normalizado y desconocen muchos de estos perjuicios.

Esta permisividad no solo se encuentra en el consumo de alcohol, también en el consumo del cannabis e hipnosedantes. Los porcentajes del consumo en el último año de estas sustancias en la ESTUDES son: 26,3% y 5,4% respectivamente. Es importante remarcar que el cannabis es la sustancia más consumida por los y las estudiantes y el consumo de hipnosedantes ocupa el cuarto lugar. El uso de estas sustancias en muchas ocasiones está relacionado con la intención de evadirse de los problemas con su familia, amigos, pareja… Según dicen los y las jóvenes, parece “una gran idea para relajarte antes de un examen, o simplemente para pasar un rato con amigos”. En lo que cabría profundizar es en si estos y estas jóvenes conocen las incidencias que el consumo de estas sustancias, y sobre todo a edades tan tempranas, tienen sobre su salud. Algunos estudios demuestran que el principal componente del cannabis, THC, tiene efectos directos y muy negativos en el desarrollo cerebral, y este desarrollo se extiende por lo menos hasta los 25 años. Por otro lado, los hipnosedantes tienen una alta capacidad adictiva tanto a nivel físico como psicológico y su eliminación es difícil y costosa.

No podemos olvidarnos del tabaco, sustancia que cada vez tiene peor reputación en la sociedad, pero que llamativamente aumenta su popularidad en las personas entre 14 y 18 años. En esta franja de población, el número de individuos que declara haber fumado tabaco en el último año ha aumentado (34,7% frente al 31,4% de 2014). De hecho, es la segunda droga más extendida en este grupo de edad. Se observa además que el 20,1% de estos y estas jóvenes ha utilizado cigarrillos electrónicos (con o sin nicotina) alguna vez en la vida. Aunque no existen estudios determinantes sobre el consumo de este tipo de cigarros, algunos datos desvelan que el vapor que se inhala contiene sustancias cancerígenas y productos químicos tóxicos; y hay que tener en cuenta que la nicotina siempre será una sustancia muy adictiva en cualquiera de sus formas.

Respecto a la prevalencia del consumo de otras sustancias, destacamos que el de cocaína desciende alcanzando mínimos históricos, no llegando al 1% en ninguno de los indicadores temporales estudiados. La heroína vuelve a salir a la palestra en los últimos días, debido al aumento de noticias sobre los narcopisos o los decomisos, pero los datos se quedan en meramente anecdóticos, no alcanzándose el 1% de consumidores en ningún caso.

Como conclusión, podemos decir que en la actualidad sigue habiendo una relación directa entre el consumo de drogas y la diversión/ocio. A pesar de las múltiples campañas que desde diferentes entidades se realizan, como por ejemplo la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) que de forma intensa y continuada desarrolla una labor de información y asistencia al respecto, el calado de las mismas no es el suficiente, lo que nos indica que debemos trabajar más entre todos para que las generaciones de jóvenes actuales, y las que estén por venir, tengan la oportunidad de salir de este mar de consumo generalizado y normalizado que nos rodea.

Por último, anotamos que existen adicciones sin sustancia a las cuales debemos darles por lo menos la misma importancia que a las adicciones con sustancia. En este caso, nos referimos a la adicción a las nuevas tecnologías (móvil, internet y videoconsolas/videojuegos). Si bien los casos de adicción aún no son numerosos en España, sin duda existe un abuso de las mismas. Se observa que el uso compulsivo de internet, en la actualidad, asciende hasta el 21% en los adolescentes y jóvenes. Las consecuencias negativas de este abuso son diversas, entre ellas cabe destacar: la falta de habilidades sociales en los y las jóvenes debido al uso continuado y habitual de redes sociales para comunicarse con su entorno; el desarrollo de jóvenes cada vez más impacientes (las nuevas tecnologías ofrecen casi todo YA); la incidencia de jóvenes con problemas físicos debido a la falta de ejercicio y problemas de sueño, etc. Esto nos da una pista sobre el duro trabajo que debemos hacer también sobre este problema, que no solo afecta en esta etapa de la vida, sino que se empieza a extender entre los más pequeños e incluso en franjas de edad de adultos.

*Carmen Rivero Ruilope es voluntaria del teléfono 900 de la Fad. Licenciada en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud, se ha ido especializando en el tema de los consumos de drogas, siendo conocedora de la historia, aplicaciones e incidencia social de las distintas sustancias. En la actualidad, además, cursa Máster en Neuropsicología. 

El ´Sexting´ una práctica ¿preocupante? en la adolescencia

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Seguramente, si no perteneces a una de las generaciones que ha nacido con un móvil debajo del brazo, te quedes en blanco al hablar de sexting. Por aclarar: el sexting consiste en compartir electrónicamente material sexualmente explícito. Aunque puede parecernos que no es algo muy habitual, desde el año 2009, esta práctica se ha incrementado exponencialmente y un número considerable de jóvenes menores de 18 años participan o han participado en prácticas de sexting en algún momento; en concreto uno de cada siete (15%) ha enviado material sensible (mensajes de contenido sexual, eróticos o pornográficos) y uno de cada cuatro (27%) los ha recibido. Estos y otros datos los encontramos en este artículo publicado hace algunas semanas en El País.

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