Hechos contra estereotipos o cómo la juventud ha hecho suya la solidaridad

Hablamos con varios jóvenes voluntarios de distintas ONG que marcan una clara tendencia en el compromiso social

“Cada vez son más los jóvenes que se involucran en actividades de voluntariado”

La crisis y la falta de oportunidades han provocado que cierto sector de la juventud considere más que necesario ayudar a los demás. Las ONG son de los colectivos mejor valorados

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¿Cuánto mal ha hecho en los jóvenes aquello de la profecía autoincumpida? Es decir, que las predicciones que desde las instituciones y numerosos estudios se hacen sobre ellos sean la misma causa de que se terminen haciendo realidad. Si hay un pensamiento generalizado (y erróneo) que arrastra nuestra sociedad después de la crisis económica es aquel por el que nos referimos a nuestros jóvenes como una ‘generación perdida’. ¿Perdida para quién? ¿Piensan ellos así? ¿Nos importa cómo piensan? En este campo, las acciones solidarias vienen a desmontar todos estos tópicos. El estereotipo del joven que pasa de todo, que no se preocupa porque no vislumbra su futuro, se ha venido desmontado por la fuerza de los hechos, aquellos que demuestran que, aún con unos pésimos datos sobre su emancipación y proyección laboral, las acciones sociales que protagonizan dicen más de ellos que las etiquetas que imponemos. Y no son una excepción.

Según el estudio ‘Jóvenes y Valores (1). Un ensayo de tipología’, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, es cierto que la juventud en paro ha podido verse orientada hacia valores materialistas y de satisfacción personal. Es una “postura reactiva” a su difícil situación. Pero al mismo tiempo, el no encontrar trabajo ha provocado que muchos aumenten su nivel de estudios y formación, lo que a su vez provoca que perciban de manera más empática la dimensión social y colectiva. Son los más solidarios. Cada vez más.

Este informe desvela que la actitud comprometida, proactiva, alcanza a más del 30% de la juventud española. Pero si a los mismos se suma otro grupo, los denominados en este estudio como “rebeldes sin causa” -y que también se encaminan hacia la acción social- el porcentaje supera con creces el 50%. Este índice se da de bruces con los que los sociólogos denominan “incívicos descreocupados” que tan solo llevan el 14,4%.

Hasta aquí los datos. En Planeta Joven hemos querido bajar de nuevo al terreno para conocer la experiencia de voluntariado de tres jóvenes españoles. Nadie mejor que ellos para explicarnos su experiencia, sus motivos y su impresión sobre los estereotipos. Es el caso de Leticia García del Castillo, de 25 años. Graduada en Traducción e Interpretación, actualmente está estudiando un máster en Estudios de Género. Comenzó como voluntaria de Amnistía Internacional en abril de 2017, tras continuar su formación en Derechos Humanos. Quiere cambios en la justicia a nivel global y para ello dedica el tiempo que puede, casi a diario, sobre todo cuando hay actos y campañas. Co-coordinadora del Grupo de Amnistía Internacional Ciudad Real, es la encargada junto con otro compañero de plantificar acciones de sensibilización y en su posterior desarrollo. También firma las ‘ciberacciones’ que propone Amnistía Internacional para presionar e intentar frenar las injusticias.

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Leticia, la segunda por la izquierda, en una acción de Amnistía Internacional

“He adoptado responsabilidades que eran nuevas para mí y que me han permitido aprender mucho a nivel personal, como trabajar en equipo, mediar o ser más resolutiva. También he continuado mi formación en derechos humanos y el trabajo me está dando una visión amplia de la realidad. Además, he conocido a gente con la misma visión del mundo y muy comprometida con la defensa de los derechos humanos”, nos explica. Tiene claro por tanto que la sensibilización es fundamental para animar a otros jóvenes a ser voluntarios. Para ello, “hay que dar ejemplo”.

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¿TE SUMAS AL MOVIMIENTO 11 DE FEBRERO?

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Este domingo, 11 de febrero, se celebrará el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la ciencia. Se trata de una iniciativa que pretende fomentar durante todo el mes la organización de actividades y materiales que conmemoren la celebración de este día en España. Por ejemplo, el día 19 tendrá lugar en la Universidad Autónoma de Madrid la mesa redonda “Quiero ser científica: un análisis de los sesgos de género en ciencia”, en la que estará presente la Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela Olmo.

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El consumo alternativo se cuela en el bolsillo de la juventud española

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La situación económica de los y las jóvenes incorpora prácticas de economía colaborativa y el uso de productos de segunda mano. Los productos tecnológicos son los que más se adquieren ya usados, y actividades como compartir wifi o suscripciones a servicios de vídeo o música bajo demanda se encuentran entre las más reconocidas. Son algunos de los resultados del primer barómetro sobre la juventud española del ProyectoScopio, herramienta de análisis de la realidad juvenil del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud.

La economía colaborativa se rige por el principio de ampliar la usabilidad de las cosas compartiendo su tiempo de vida, ya sea simultaneando su utilización o cediéndolas a otra persona cuando ya no se necesitan. Es importante no confundirla con la economía bajo demanda ni con la economía de acceso,que incluyen actividades económicas en las que sigue primando un uso privativo de las mismas.

Entre las acciones de consumo alternativo que lleva a cabo la juventud española, según datos del Barómetro 2017 del ProyectoScopio, se recoge desde el compartir coche (un 22,6% de los entrevistados y entrevistadas declaran haberlo hecho en alguna ocasión, ya sea con empresas mediadoras de la actividad o no) hasta la participación en bancos de tiempo (una de las actividades minoritarias, solo frecuentada por un 2,3% de los y las jóvenes consultados).

Como es sabido, la inmensa mayoría de estas formas de hacer frente a las necesidades del día a día son antiguas, como el trueque de capacidades o de objetos, pero gracias a las redes tecnológicas se extienden las posibilidades de utilizarlas y de llegar a interesados o interesadas de lo que ofrecemos. Los talleres de trabajo han sido compartidos en todas las etapas de la historia, pero ahora los llamamos espacios de co-working o hubs y se necesitan para poder llegar a fin de mes porque la crisis económica resiente el bolsillo de sus trabajadores y trabajadoras.

En el caso de los bolsillos de los y las jóvenes españoles, solo el 29% parece poder pagar todas sus necesidades, frente al 24% que solo puede hacer gastos pequeños, como comprarse un bocadillo para comer (y no siempre). De hecho, la alimentación propia, sea en casa o fuera, es lo que más destaca como necesidad en el colectivo joven, seguida por los gastos que se lleva el contar con un automóvil propio y el ocio nocturno y cultural.

Si en esta ecuación de los gastos de la juventud metemos las posibilidades de asumir alguna práctica de consumo alternativo, salen mejor las cuentas. Por ejemplo, cuando el 20% de los gastos entre los 15 y los 29 se dedican a vestimenta y el 11,7% a tecnología, parece razonable la opción por las prendas o los dispositivos de segunda mano (un 54% dice haber comprado teléfonos, ordenadores y otros gadgets usados y un 25% ropa no de estreno).

Los datos de penetración de las formas de consumo alternativas en la población entre 15 y 29 años se pueden considerar un síntoma de nobleza generacional, también los podemos ver como una forma de resiliencia (resistencia + adaptación). Sería interesante profundizar en los motivos que llevan a este tipo de prácticas y si pueden incidir en un cambio de ideología económica. Todas estas fórmulas de sacarse las castañas del fuego pueden perseguir diferentes objetivos, más o menos nobles o generosos, y pueden estar construyendo una alternativa al sistema capitalista que eche raíces en toda la sociedad.

VIDEOJUEGOS: ADICCIÓN VERSUS TERAPIA

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En las últimas semanas en los medios de comunicación han vuelvo a saltar las alarmas por motivo de los videojuegos, principalmente por las posibilidades que tienen los usuarios y usuarias de engancharse. Las autoridades internacionales empiezan a considerarlo un problema mental grave, pero también  levantan la voz personas acreditadas que insisten en las posibilidades que tienen estos productos para, por ejemplo, desarrollar terapias. Todas estas cuestiones se insertan en un debate mayor sobre la adicción a las tecnologías y las consecuencias derivadas de ello.

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Zalear: Arrastrar o menear con facilidad algo a un lado y a otro

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Mariano Urraco es investigador, recién doctorado en sociología con una tesis sobre los jóvenes extremeños y sus dinámicas de emancipación. Su empeño en centrar el análisis en una región poco estudiada ayuda a completar la mirada frecuente de la investigación sociológica, situada en las grandes metrópolis. La decisión de abordar las generaciones de la crisis sirve para dar relevancia a un momento histórico complicado para muchos y muchas.

“Un saco de niños zaleados”: precariedad laboral y precariedad vital de la “generación de la crisis” en Extremadura (2017) es el título del trabajo de Urraco para la obtención del grado de doctor. Un título preñado de matices, con sus comillas, con su carga semántica, con su intención, con su subjetivación, con personalidad. Pronto podrá ser accesible en el repositorio de tesis doctorales de la Universidad Complutense de Madrid, pero desde ya empieza a ser referencia para citas e inspiración de otras investigaciones sociológicas por su artículo en el número 7 de la Revista Metamorfosis.

Conocimos a Mariano Urraco Solanilla en las II Jornadas sobre estudios de juventud, donde presentó una ponencia con algunos de los resultados de su tesis. Concretamente, el investigador profundizó en la búsqueda de una trayectoria lineal, previsible, en la transición a la vida laboral de las personas jóvenes extremeñas, que apuestan por el funcionariado como opción casi única para salir adelante. ¿Funcionario por oposición? Como si fuera algo fácil… Rechazar la frustración, agarrarse a la lógica del “sálvese quien pueda”, responder a la presión familiar o competir como síntoma del individualismo que impera son algunas de las explicaciones para asumir el reto.

El estudio está basado en entrevistas en profundidad a jóvenes titulados y tituladas universitarios/as de Extremadura. El diseño metodológico, como debe ser, se construye en función del objetivo principal de la investigación: comprender el modo en que la precarización del mercado laboral español ha afectado a las vivencias y a la manera de imaginarse el trabajo de estas generaciones periféricas. Según las conclusiones de la investigación, se trata de juventudes que han resultado demostrar pautas de actuación “como las de antes”, alejadas de los nuevos discursos sobre lo bueno, bonito (y caro, habría que añadir) sobre el trabajo flexible o la emigración.

Este perfil biográfico de la juventud extremeña vendría a dar una vuelta de tuerca más a la afirmación: “si no tienes trabajo, lo que interesa es seguir formándote”, respuesta mayoritaria a la hora de destacar aspectos de la relación estudios-trabajo, según la investigación “Jóvenes y empleo, desde su propia mirada”, del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. Porque opositar no es solo hincar codos durante un tiempo indeterminado (y aprender, por qué no) sino, sobre todo, asegurar que el estudio pueda servir para algo, por ejemplo, para sobrevivir a la crisis.

El “faro del empleo público”, como indica el autor, es en Extremadura el lugar al que dirigen sus esfuerzos los y las jóvenes. El funcionariado se convierte en algo incluso apetecible para quienes buscan salir adelante “con las estrategias “de siempre” (estudiar y estudiar: másteres, cursos, oposiciones)” (Urraco, 2017: 45).  Así que, aludiendo al título de una de las novelas de Virginia Wolf (porque la investigación aquí reseñada es como “una habitación propia” de la juventud extremeña) valdría como lema cada vez más extendido en esta etapa etaria: ¡“Al faro”!, no vaya a ser que por el camino de la emancipación nos zaleen más de la cuenta.

Emancipación, economía colaborativa e innovación juvenil en el número 7 de la revista Metamorfosis

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Recientemente se ha publicado el número 7 de la Revista Metamorfosis. Metamorfosis es la revista del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, la cual, desde una perspectiva multidisciplinar, tiene por objeto la difusión de trabajos inéditos que analicen cuestiones relacionadas con la adolescencia y la juventud y todos aquellos temas que contribuyan a mejorar el conocimiento y la intervención sobre ellas.

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Salir del ‘nido’ en España: “Casi nadie tiene facilidades para emanciparse”

El último informe del Consejo de la Juventud refleja un estancamiento de los datos de emancipación juvenil en todo el país

Hablamos con algunos jóvenes que han visto cómo completar su formación ha sido incompatible con independizarse del núcleo familiar

“Si quiero luchar por mi vocación, no me puedo plantear vivir en otro sitio que no sea en casa de mis padres”

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Durante el año 2017 se ha hablado de la crisis como un hecho pasado. Los indicadores económicos así lo constatan, pero ¿lo hace también la sociedad? Los jóvenes siguen siendo un referente a la hora de analizar las consecuencias de casi una década de recortes y falta de oportunidades para la juventud. Y el año ya terminado no ha sido una excepción. El último informe sobre emancipación juvenil del Consejo de la Juventud de España, que analiza la situación en el primer semestre, vuelve a reflejar sus dificultades para independizarse del núcleo familiar.

Según este estudio, la situación no empeora pero tampoco avanza. La actual tasa de emancipación residencial de la población joven es del 19,4%, continuando así con su tendencia a la baja. Esta caída se ha dado en todos los tramos de edad, siendo algo superior entre las personas de 30 a 34 años, con un descenso del 4,88%.

Pero hay algunos índices de este estudio que resultan preocupantes y que están directamente relacionados con la salida del núcleo familiar. Por ejemplo, la subocupación (trabajos precarios, de pocas horas y temporales) entre las personas menores de 30 años en España se ha incrementado respecto al mismo periodo del año anterior un 1,49%, estando el 17,9% de las personas jóvenes ocupadas en esta situación. De hecho, según los datos ofrecidos por el Servicio de Empleo Estatal (SEPE), a pesar de que crece el número de jóvenes trabajando, solo un 7,6% de los contratos formalizados en este periodo entre la población menor de 30 años tenía carácter indefinido. Por el contrario, un 48,9% era de carácter eventual, con un incremento interanual de los mismos del 16,18%.

En segundo lugar en importancia se sitúan los contratos por obra o servicio, que constituyen el 35,2%. Es decir, que es la precariedad en el trabajo, como abordamos anteriormente en este blog, la que lastra directamente las posibilidades de independencia.

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Más variables negativas: el precio del alquiler de vivienda continúa aumentando de forma importante, con un  incremento del 19,74% en el primer semestre del año pasado. Esto hace que el acceso a la vivienda por esta vía se haya encarecido, en un 17,31% en el caso de los hogares jóvenes y en un 20,15% en el caso de las personas jóvenes asalariadas en solitario. De este modo, el coste del alquiler de vivienda en el primer caso representa ya el 48,3% de los ingresos de un hogar joven y un 85,4% para una persona joven asalariada. En el caso de la compra de vivienda, el incremento ha sido inferior, de un 1,57%, siendo algo superior, del 2,78% en el caso de la vivienda nueva. Y sigue aumentando.

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El saber sobre la juventud sí ocupa lugar en la nube

 

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La “Youth wiki” es una enciclopedia de acceso online que recoge toda la información disponible en la Unión Europea (UE) referente a políticas, e intervenciones en materia de juventud. Se trata de una fuente muy valiosa para aquellos y aquellas que trabajan en este ámbito, pues permite obtener un mapa de acción a nivel del continente. La puesta en marcha de esta herramienta ha sido uno de los objetivos de la estrategia trazada globalmente por la UE para el periodo 2010-2018.

En pocas palabras, la “Youth wiki” es una base de datos. Una base de datos que apoya la idea de trabajar en cooperación en materia de juventud, lo cual parece fundamental para planificar la acción en el terreno político y de intervención. La actualización es continua y se realiza de forma coordinada entre los delegados y delegadas nacionales de los veintisiete países participantes. Los documentos disponibles son puestos a disposición por parte de las autoridades políticas en el campo juvenil, así como se encuentran estudios, resultados de encuestas, análisis e informes encargados al mundo experto (universidades, centros de investigación, think-tank y otros).

Cuando tú, como profesional o como persona interesada en políticas de juventud, entras a la “Youth wiki” (después de obtener una cuenta de acceso a la página de servicios de la UE), encuentras un menú en el que puedes consultar la información filtrando por país o por temática. Las temáticas que articulan todo el contenido son: gobernanza, voluntariado, empleo y emprendimiento, inclusión social, participación, educación y formación, salud y bienestar, creatividad y cultura y una última englobada bajo el epíteto “Jóvenes en el mundo”, para políticas con perspectiva internacional.

La página “Youth wiki” está creada en la línea de lo que ofrece “Eurydice”, la Red europea de información sobre Educación, basada en la misma consigna de compartir el saber para trabajar con sentido. Concretamente, los estados miembros, junto con el Programa Erasmus Plus y la Comisión Europea nombran este modus operandi como “Open Method of Coordination” (OMC) y persigue la transparencia, la construcción de objetivos de desarrollo juvenil comunes y el trazado para alcanzarlos.

En estos tiempos, podemos recuperar el dicho “el saber no ocupa lugar” para representar la importancia clave de la transferencia del conocimiento en todos los programas de investigación, sobre todo a nivel público y no lucrativo. Por eso, el hecho de que se apueste por herramientas en las que el saber sí ocupa un lugar (en este caso, en la nube) es noticia, pues se están aprovechando todas las posibilidades que la red de redes ofrece para la construcción de jóvenes más protagonistas y más empoderados, que es el objetivo subyacente a cualquier política de juventud.

La ‘herencia’ de la crisis a los jóvenes: del desempleo a la precariedad

El año 2017 se ha cerrado con una tasa de paro juvenil que desciende pero a un ritmo muy lento. Hay 268.000 parados menores de 25 años.

Un estudio del CRS sobre Adolescencia y Juventud constata que la mayoría de los propios jóvenes han rebajado sus expectativas y deseos en relación al mercado laboral

Mientras el Plan de Garantía Juvenil sigue sin ofrecer los resultados esperados, las comunidades autónomas se han empleado a fondo para intentar generar nuevos empleos

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Terminó el año 2017 y un nuevo periodo en el que los datos del paro registrado en las oficinas de empleo siguen sin ser del todo positivas para los más jóvenes. Es uno de los colectivos que más han sufrido la crisis económica y el que, como herencia, debe pelear con las consecuencias de un mercado laboral que se ha transformado y una calidad en el empleo que, según los agentes sociales, ha derivado hacia la temporalidad y la precariedad. La juventud española es consciente del contexto que le ha tocado vivir. Así lo reflejan varios estudios del Centro Reino Sofía (CRS) sobre Adolescencia y Juventud sobre sus expectativas laborales. Y así lo han visto claro también desde algunas administraciones autonómicas que han puesto en marcha medidas, unas más eficaces que otras, para conseguir que estos datos de desempleo no terminen por marcar a toda una generación.

Según las cifras del Ministerio de Empleo y Seguridad Social al cierre del ejercicio del año, hay un total de 268.406 parados menores de 25 años en el país. Supone una bajada de casi el 9% con respecto a diciembre del año pasado, pero la recuperación se produce a un ritmo muy lento. El porcentaje de jóvenes desempleados puede apreciarse mejor en los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA): hasta el mes de septiembre se mantenía en un 36%, una de las tasas más altas de la Unión Europea.

Pero las cifras también son personas. Jóvenes que son mayoritariamente conscientes de la falta de oportunidades y de que será su versatilidad la que les garantice un puesto de trabajo. El estudio ‘Jóvenes y empleo, desde su propia mirada’, del CRS, constata esa visión negativa de su futuro laboral: un 74% de ellos considera bastante o muy probable tener que trabajar de lo que sea, un 67% tener que depender económicamente de su familia, y más de la mitad cree que deberá marcharse al extranjero para trabajar en los próximos dos años.

Aunque mayoritariamente se muestran dispuestos a esforzarse en conseguir escapar de un destino generacional bastante negativo mediante la formación, existe un grupo importante que parece haber asumido un horizonte desesperanzador para ellos: esperan poco del futuro, creen escasamente en sus posibilidades y aceptan resignados una perspectiva donde la inclusión laboral es de mera supervivencia.

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Una de las múltiples encuestas del estudio ‘Jóvenes y Empleo, desde su propia mirada’

Quizás la conclusión más importante debe referirse a que, más allá de lo ya conocido de que la crisis ha afectado especialmente a los más vulnerables, el impacto negativo no sólo ha quebrado el presente sino que ha condicionado la base de las expectativas, la autoconfianza y los recursos de esos jóvenes más vulnerables. Dicho de otra manera: las personas menos preparadas, las clases sociales con menos recursos, han sufrido una merma coyuntural en su calidad de vida y, sobre todo, más allá de eso, un cercenamiento en sus expectativas, que los condenan a la resignación, a la renuncia a superar la crisis, a una vida ‘low cost’.

Pese a todo ello, siguen confiando de manera abrumadora en su formación como la mejor vía para encontrar trabajo: casi 3 de cada 4 entrevistados la consideran una herramienta útil de cara a su inserción laboral, siendo mayoría (54%) los que sostienen la versión más positiva. Son muchos menos en proporción los que declaran una confianza baja en el valor de los estudios como instrumento para encontrar empleo (14,4%) y, una parte muy poco significativa (6,5%), afirma que no servirán directamente para nada. Esta premisa está directamente relacionada con el hecho de que muchas política públicas se hayan centrado en facilitar la formación y las cualificaciones profesionales.

Sucede así con el ya famoso Plan de Garantía Juvenil del Gobierno. Es una iniciativa europea que busca facilitar el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo y que gestiona el Gobierno desde hace casi cinco años. Los beneficiarios son jóvenes con nacionalidad española o europea, menores de 30 años. En el marco de la Garantía Juvenil se establecen bonificaciones para los trabajadores por cuenta propia o autónomos, para la contratación por medio de un contrato de formación y aprendizaje y se mantienen las ventajas previstas para los contratos a tiempo parcial con vinculación formativa. Como hemos visto, este plan apenas se ha vislumbrado en las cifras del desempleo entre los jóvenes, como sí lo han hecho otras medidas a nivel autonómico o local.

Lo que no han provocado estas iniciativas es que cambie la visión juvenil sobre la política. El mencionado estudio desvela que una buena parte de los jóvenes opina que la actuación de las diferentes administraciones para favorecer el empleo es escasa, que o no “hacen nada” o “hacen, pero poco” (porcentajes que superan el 50% de entrevistados). Si sumamos a los que declaran que las medidas son “insuficientes”, en torno al 80% de jóvenes critican con mayor o menor dureza su papel.

 

Esta visión negativa se acentúa en los jóvenes de mayor edad, en los que sólo alcanzaron el nivel obligatorio de enseñanza, en los que sólo trabajan, en los de clase baja y media baja, y en lo que están en paro. Además, la investigación ha detectado un claro déficit informativo sobre ayudas y programas públicos de formación para el empleo de este tipo de programas entre los jóvenes: muy pocos entrevistados declaran tener abundante o suficiente información de los programas públicos (23.8%). La calificación de escasa es la mayoritaria (casi el 53%), seguida de la respuesta ninguna (21.4%).

¿Y en cuanto al futuro? La mitad de los jóvenes (49%) considera que las condiciones del empleo en España seguirán igual, por un 32% que considera que mejorarán y un 13% que afirma que empeorarán. Teniendo en cuenta la difícil situación del mercado laboral en nuestro país, las expectativas no son muy halagüeñas. Lo que se cree que tendrá un mayor nivel de dificultad será encontrar o mantener un trabajo que les guste (66% lo ve así) y formar un hogar o familia (63%). Las demás opciones también se perciben como difíciles y son mayoría quienes piensan que les será muy complicado conseguir autonomía en cualquier aspecto.

Tampoco el emprendimiento, pese a su promoción como fórmula de éxito, es una opción que arrasa entre los deseos de los jóvenes. El 73,6% de 16 a 29 años prefieren el empleo por cuenta ajena frente a la posibilidad de tener su propio negocio Por el contrario, sólo un 11,5% prefiere trabajar por cuenta propia y un 10,4% también tiene esta preferencia pero no se cierra la posibilidad de trabajar por cuenta ajena como plan alternativo. En definitiva, hay una preferencia clarísima por el trabajo como empleado que se manifiesta en su mayor expresión cuando el 50% de los jóvenes afirman que esa es su única opción en el caso de que se pudiera elegir.

Los principales motivos que aluden los jóvenes para trabajar por cuenta ajena (ya sea como opción exclusiva o preferente) giran en torno a la seguridad y estabilidad, fundamentalmente económica. Entre ellos se encuentran la búsqueda de la “estabilidad” y “seguridad” que tanto se anhela (un 52% prefiere trabajar por cuenta ajena por este motivo) o de un “sueldo fijo” (un 70% elige también esta opción). No hay que descartar otros motivos, como la sensación -generalmente muy real- de menor dedicación de un empleo por cuenta ajena (horarios fijos, el 33%) o la protección de las coberturas sociales a este tipo de trabajadores (27%).

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Imágenes de la campaña #PrecarityWar de CCOO

El escenario no es fácil y en la precariedad se dibuja el mayor lastre para el futuro laboral. Así lo dibuja también la organización de Jóvenes de CCOO en la campaña #PrecarityWar, donde denuncian que los bajos salarios y los horarios imposibles que se están produciendo principalmente en sectores como la hostelería, los ‘contact center’, el comercio, el sector financiero y los seguros. Con ello quieren hacer un llamamiento a estos trabajadores para que se unan en la lucha para poder derrotar a la precariedad. “Que se reconozcan a sí mismos como los superhéroes y las superheroínas que sabemos que son, que se empoderen y se unan a nuestra organización para librar batalla. Porque la precariedad no es una condición ni una categoría profesional, es un virus para el que existe vacuna”.

El sindicato hace especial hincapié en las mencionadas tasas de desempleo juvenil y a las causas apuntadas también añade las becas abusivas, que no responden a su objetivo: la formación. Según afirma, la realidad que esconden muchas becas es un vínculo laboral, del cual las empresas se benefician económicamente.

En definitiva, el escenario que tantos jóvenes españoles tienen por delante sigue siendo complicado pese a que se sucedan los titulares que hablan de recuperación económica. Para que eso sea así, la garantía laboral para las generaciones venideras debería ser una premisa obligatoria antes de cantar victoria.

 

Propósito para el nuevo año: seguir haciendo investigación (¿cualitativa?)

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¿Existen métodos de investigación social de primera y de segunda división? ¿Por qué nos es más fácil dar importancia a los resultados de aplicar técnicas cuantitativas que a los de técnicas cualitativas? Preguntas que vienen y van mientras se plantean las investigaciones que puedan ser aplicadas a la intervención social y, una vez hechas, mientras se plantea cómo darlas a conocer y cómo aplicarlas.

Corresponde a un centro de investigación sociológica como es el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD preguntarse sobre el trabajo que le da sentido, que es el conocimiento de la realidad social sobre esta etapa de la vida. Corresponde también hacer repaso de su agenda y hacer autocrítica de las prioridades investigativas, a nivel formal y a nivel de contenido. En cuanto a lo primero, dejamos atrás un año en el que las investigaciones de corte “cuali”, como se dice en la jerga académica, han tenido protagonismo (con el estudio etnográfico “Sudar material: cuerpos, afectos, juventud y drogas” y con el estudio basado en entrevistas en profundidad “Relatos de madres adolescentes en la España actual”). Sin embargo, en la evaluación anual de las dificultades presentadas, también aparece la idea de que es más fácil divulgar y llegar a la opinión pública con los resultados “cuanti”, por ejemplo, del Barómetro 2017 del ProyectoScopio, basados en un panel online a una muestra representativa de adolescentes y jóvenes.

Si pasamos de puntillas por el origen de la diferencia entre métodos cuantitativos (de cantidad) y cualitativos (de cualidad), nos encontramos con un debate fundamental sobre si la realidad puede ser conocida y en qué modo. Desde que se empiezan a perfilar las ciencias sociales, surge la preocupación sobre las diferencias y semejanzas entre el mundo natural (que estudian ciencias como las matemáticas o la física) y el mundo social, preocupación que se trata de resolver con la aplicación de diferentes métodos o formas de proceder en investigación. Así, de una primera etapa de la historia de la metodología en ciencias sociales en la que es fundamental tomar distancia respecto a lo que se estudia para conseguir muchos datos lo más objetivos posible sobre ello, se pasa a otra etapa en la que se deja entrar a la subjetividad en el proceso de conocimiento y en la que, además de la descripción y la medición (propias de lo cuantitativo), es fundamental la comprensión de las cualidades de lo que se estudia.

La epistemología (la teoría del conocimiento científico)  parece que lo tiene claro: no es cuestión de cantidad o cualidad, sino cuestión de objetivos. Es decir, cuando un grupo de investigación acomete la tarea de plantear un objeto de estudio e ir a por él, traza los caminos en función de las preguntas que se quieren resolver. Así, unos métodos son más adecuados para responder determinados tipos de cuestiones y otros lo son para responder a otras. Es más, hay quienes defienden que carece de sentido distinguir entre métodos cuantitativos y cualitativos porque la complejidad de lo social solo puede abordarse desde la totalidad de las técnicas. Como indica Martín Serrano (2006: 150): “No existe técnica alguna cuyos procedimientos (hermenéuticos, de análisis de los signos o cualesquiera otros) desvelen por sí solos la producción de sentido.” Por tanto, parece lógico que el esfuerzo de un centro de investigación como el nuestro se dirija a formar parte de un esfuerzo mayor y conjunto de la sociología de la juventud por ambicionar el conocimiento de las mil caras de la realidad juvenil, ya sea con aportes cuantitativos o cualitativos. Es decir, seguir haciendo investigación. Más allá del tipo de conocimiento que se transfiera, lo que se espera de las fuentes es que sean fiables y certeras, es decir, que aporten información de calidad (que comparte etimología con cualidad, por cierto).

Una vez que tenemos claro el propósito principal, es necesario acompañarlo de otro propósito más: saber transmitir lo que hacemos. La transferencia tiene un carácter fundamental en un organismo como el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD y así lo reflejan los esfuerzos comunicativos por hacer llegar a la sociedad los resultados de nuestras pesquisas. Aunque, afortunadamente, la divulgación científica en materia sociológica goza de buena salud y ojalá siga gozando de ella en el nuevo año, no se puede bajar la guardia en la asunción de responsabilidades en la tarea de intercambio ciencia-sociedad, pues es lo que consigue que entidades como la nuestra sean, además de actores científicos, actores políticos, de intervención y de creación de conciencia. Es lo que convierte la investigación, sin más, en investigación aplicada a la creación, por ejemplo, de programas preventivos en ayuntamientos o escuelas. Que sirvan estas líneas para renovar nuestro compromiso de seguir haciendo investigación y hacerlo bien y que se conozca y sirva, agradecidos a quienes nos apoyan y avalan nuestra identidad.