SEPTIEMBRE

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Cuando hablamos del mes de septiembre, creo que para la mayoría de las personas supone un cúmulo de sentimientos encontrados, un altibajo emocional, aunque dependiendo de la época de la vida en la que nos encontremos lo vemos como un mes más positivo o menos. Continue reading “SEPTIEMBRE”

¡Alfabetización técnica y profesional sí, pero con una previa alfabetización básica!

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Sería necesario hacer un glosario sobre los distintos tipos de alfabetización, pero nos saltamos ese paso y damos por asumido el significado más extendido, lo que nos viene a todos y todas a la cabeza cuando hablamos de aprender a leer y a escribir. Dicho esto, preguntémonos: ¿Es siempre imprescindible este aprendizaje para desarrollar otro tipo de competencias? ¿Es básico, por ejemplo, para obtener una formación técnica y profesional? La UNESCO, con la celebración del Día Internacional de la Alfabetización 2018 los 8 de septiembre, apuesta por que sí.

Leer y escribir es considerado como parte de lo que sería una alfabetización funcional, o el conjunto de competencias que pueden lograr que una persona realice aquellas actividades necesarias para el funcionamiento eficaz de su grupo y su comunidad. Esta alfabetización funcional permitiría, por tanto, no solo que una persona trabaje, sino que se integre en estructuras sociales mayores y contribuya a hacerlas competentes. Parece evidente, ¿no? Deseable, ¿verdad? Pues en el mundo sigue habiendo 102 millones de jóvenes entre 15 y 24 años que carecen de competencias de alfabetización básicas, según datos de 2017 del Instituto de Estadística de la UNESCO.

Y en un planeta tierra cada vez más capitalizado y tecnificado, estamos de acuerdo con esta lucha. No podemos permitir que una parte tan considerable de la población humana se quede fuera del desarrollo por cuestiones educativas. Y no podemos olvidar que la alfabetización digital, también deseable, es imposible sin una alfabetización básica, en pos de una alfabetización integral. Son necesarias políticas y programas que aboguen por esto, por integrar lo más sencillo con lo más complejo, como es el abordaje de una tasa de desempleo joven mundial del 13%, según datos de la OIT de 2018. Además, las mujeres tienen aún menos probabilidades de encontrar un empleo, por eso hay programas específicos para ellas.

En esta tarea se afanan muchos proyectos de cooperación al desarrollo, muchos agentes y organizaciones cooperantes, a los que quiere honorar hoy también, 8 de septiembre, la AECID. Rescatamos un ejemplo llevado a cabo por la FAD, Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, que se entiende en este sentido de alfabetización integral. El proyecto “Inserción laboral e impulso a micro-emprendimientos de jóvenes y mujeres en riesgo social en Esmeraldas” tuvo como objetivo la empleabilidad juvenil y de la mujer potenciando las diferentes esferas del desarrollo personal, que abarcan habilidades básicas de promoción educativa a la vez que capacitación profesional. Se trata de un caso de éxito financiado por la AACID y que impactó en 1.295 personas, y que bajo el lema “Emprende y aprende” tuvo también su visibilidad local.

Y es que el tercer sector contribuye mucho en este sentido, pero, como indican desde la UNESCO: “La situación de la alfabetización y las competencias de los jóvenes y adultos (…) exige una mayor atención política”. Señalan que muchos y muchas jóvenes, que se incorporan al aprendizaje de un oficio carecen de las competencias de alfabetización necesarias para completarlo con éxito y apuntan que estudios recientes publicados por la OCDE destacan la falta de competencias de alfabetización como un obstáculo que impide el pleno aprovechamiento de los programas de aprendizaje en el trabajo.

Por todo ello, decimos rotundamente: ¡Alfabetización técnica y profesional sí, pero con una previa alfabetización básica! Solo eso permitirá otra de las tendencias deseables del siglo XXI globalizado: el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Que este Día Internacional de la Alfabetización 2018 dé frutos en este sentido, ya sean a nivel de compromiso político, de promoción de experiencias con enfoque integral y, por ende, de consolidación de la red que promueve esta forma de acción social. Vistos así, los Días Internacionales cobran mucho más que un sentido de sensibilización o definición del problema… También son parte de la solución.

La formación y la experiencia, ¿claves contra el persistente paro juvenil?

Expertos del estudio ‘Jóvenes y empleo. Escenarios de futuro’ defienden estos factores como la mejor fórmula contra la precariedad con horizonte 2022

La tasa de desempleo entre menores de 25 años no consigue bajar del 34% y la gran mayoría de ocupados tiene estudios universitarios o de Educación Secundaria

Inmaculada Cebrián: “La brecha social por la falta de cualificación va a ser un factor muy importante”

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Las nefastas consecuencias de la crisis no cesan. No dan respiro en muchos aspectos sociales, pero es en los jóvenes donde parecen rozar la permanencia. Por eso los investigadores siguen intentando vislumbrar un horizonte algo esperanzador para ellos, basado en todas aquellas claves de futuro que permiten poner freno al desempleo juvenil. Porque los datos son irrefutables, como ya abordamos anteriormente en este blog. La última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al primer trimestre del año y hecha pública este verano, desvela que la tasa de paro entre menores de 25 años se ubica en toda España en el 34%, casi la tercera parte de la población. Ha bajado en los dos últimos años, pero apenas se genera empleo estable para ellos. La precariedad, la temporalidad y la ‘subocupación’ siguen más que presentes.

Ante todo ello, ¿qué nos dicen los expertos? El estudio ‘Jóvenes y empleo: escenarios de futuro’ ha querido poner sobre la mesa varias posibilidades. Ha sido elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y analiza el futuro de la empleabilidad juvenil en España en un horizonte hasta el año 2022.

El análisis de este último estudio es la continuación del informe anterior ‘Jóvenes y empleo. Una mirada desde el Derecho, la Sociología y la Economía’, que realizó un grupo de investigadores dirigidos por Ricardo Escudero y en el que se analizaba la empleabilidad de los jóvenes españoles menores de 30 años. Ahora se han querido dilucidar los pasos que se deben seguir para diseñar un marco regulatorio que ayude a equilibrar las fuerzas del mercado de trabajo y mejorar definitivamente el bienestar del colectivo juvenil. Para ello, aplicando técnicas cualitativas diseñadas de acuerdo con la metodología Delphi, se ha consultado a expertos con diferentes perfiles, procedentes de varias disciplinas e instituciones, pero todos con el rasgo común de haber estado relacionados con la población joven en algún momento de su actividad profesional.

El dato más revelador del informe es que una alta mayoría de estos expertos (82,2%) afirma que el acceso al empleo para las personas más formadas será más fácil. No obstante existen posiciones muy divididas sobre la idea de si una mayor formación implica un empleo de mayor calidad. En esta línea, el 93,2% opina que quienes solo tengan una formación básica tendrán grandes dificultades para encontrar trabajo. “El acceso al empleo de personas más formadas será más fácil, aunque una mayor formación no implique, necesariamente, un empleo de mayor calidad”, señala. ¿Es la única garantía? No, pero sí la más eficaz. De hecho, apuntan que la Formación Profesional se posiciona como la titulación que más aumento de empleabilidad generará en el horizonte estudiado (95,6%).

Inmaculada Cebrián es doctora en Ciencias Económicas por la Universidad de Alcalá de Henares y está especializada en ámbitos como el desempleo, la precariedad y las desigualdades salariales. Es la autora de la sección del estudio referente a la población juvenil en su contexto. Durante la presentación del mismo, estas fueron sus impresiones sobre la importancia de la brecha social generada por la falta de formación:

Hay algunos datos de la última EPA que vienen a respaldar parte de esta reflexión. Por ejemplo, si analizamos los índices de personas ocupadas en la actualidad, de los 20 millones que actualmente disponen un empleo, más de 8 millones tienen Educación Superior; y prácticamente la misma cantidad finalizaron sus estudios en el Bachillerato. La formación cumple aquí un papel primordial, puesto que de la cantidad total de ocupados, tan solo 188.000 personas tienen incompletos los estudios primarios y alrededor de 33.000 son analfabetos.

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Salir de fiesta sin miedo: datos que obligan a combatir la violencia sexual nocturna

Más de la mitad de las mujeres en España ha vivido estos episodios en espacios de ocio nocturno, según un informe de Noctámbul@s

Otro estudio de las universidades de Granada y Castilla-La Mancha pone el foco en las “múltiples formas” de acoso

Cada vez más festivales de música, conciertos, fiestas locales y ferias de todo tipo cuentan con ‘Puntos Violeta’ de ayuda y asesoramiento

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¿Por qué volver a casa sola tiene que ser un riesgo? ¿Es necesario mirar cómo nos vestimos si acudimos a un festival de música? ¿Debemos estar continuamente defendiéndonos de posibles conductas de acoso y agresión sexual en el contexto del ocio nocturno? Una sociedad moderna no puede permitirse una respuesta resignada a estas preguntas, como si las mujeres tuviéramos que aceptar que el mundo es como es y que la igualdad es imposible de alcanzar cuando sales de tu casa al anochecer. Los numerosos casos de acoso y agresiones por la noche han ido haciendo necesario sentar las bases de medidas contra una realidad que aceptábamos como normal, sin serlo. Los datos han obligado a ello. Movimientos feministas y administraciones públicas se ha puesto en marcha.

¿Qué cifras han generado la alarma? Los estudios son numerosos. Desde hace sobre todo dos décadas se han multiplicado todos los datos que alertan de la violencia sexual durante el ocio nocturno. Uno de los más llamativos de los últimos meses es el Informe Noctámbul@s, que analiza la incidencia de las agresiones sexuales en discotecas, conciertos, fiestas populares y otros ámbitos lúdicos. También estudia la relación entre estos contextos y el consumo de sustancias como el alcohol y las drogas. Una conclusión muy tajante: el 57% de las mujeres en España afirma haber experimentado “situaciones de violencias sexuales normalizadas” en espacios de ocio a lo largo de su vida, algo que solo manifiesta el 4% de los hombres.

La mayor incidencia de agresiones sexuales en el ámbito nocturno y, especialmente, en entornos relacionados con el ocio se debe, según los responsables del estudio, a que en estas situaciones rigen otro tipo de normas sociales y “hay una alta permisividad”. “La noche se relaciona habitualmente con la sexualidad. Una noche acaba bien cuando hay sexo, lo cual estaría bien si no estuviéramos inmersos en un contexto patriarcal”, explica al respecto la investigadora Ana Burgos, una de las responsables del informe.

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Campaña de Noctámbul@s contra la violencia sexual en la noche

Y es que las cifras lo constatan. De hecho, una de las conclusiones que se desprende de la encuesta que acompaña el informe es que los hombres tienen más dificultades que las chicas para percibir e identificar las violencias sexuales que ocurren en su entorno, debido a la normalización de ciertas conductas. “Pocos chicos se identifican como agresores”, indican los autores del informe. Es decir, el camino por recorrer en cuanto a la ‘desnormalización’ de estas conductas no es precisamente corto.

Hay muchos ejemplos. En el caso de situaciones como comentarios incómodos de chicos a chicas, el 38% de ellas afirma presenciarlas “siempre” que sale de fiesta, frente al 13% de los hombres; el 34% de las mujeres afirma presenciarlos “muy a menudo”, frente al 24% de ellos; y el 19% de las chicas los escucha “algunas veces”, frente al 28% de ellos. Para el 7% de las mujeres son “pocas veces” las que presencian estas situaciones, mientras que los hombres que creen que esta situación se produce con poca frecuencia son el 27%. El informe destaca también que otros comportamientos agresivos como los “acorralamientos” ocurren “siempre o muchas veces” para el 9% de las mujeres; los tocamientos, para el 38%; magreos y forcejeos, para el 10%; violaciones con fuerza, para el 1,3%; y violaciones sin fuerza, para el 10%.

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10 series juveniles con contenido para hacer maratón este verano

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Arancha Sanz Seligrat*

Aunque a veces no lo parezca, hay vida más allá de los dragones de Juego de Tronos y camino después del Valle de Allende de Westworld. Proponemos una selección de 10 series aptas para paladares juveniles que, además de entretenerles en estos días de ocio y calor, les invitarán a reflexionar sobre las inquietudes características de esta época de la vida. Las (complejas) relaciones de pareja, el paso de la adolescencia a la madurez, la diversidad sexual o el valor de la amistad, entre las temáticas realistas disfrazadas de ficción que incluye el ranking que compartimos a continuación.

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“No. No somos ni Romeo ni Julieta”

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Las jóvenes españolas apuestan por la autonomía individual como valor a la hora de tener pareja, lo que se traduce en menor dependencia emocional y física de quienes se enamoran o mantienen a su lado. Casi la mitad de ellas consideran que tener novio o novia es muy o bastante importante, frente a un poco más de la mitad que lo consideran regular, poco o nada importante. La inmensa mayoría se interesa por la pareja única, frente a otras formas de relación.

Este artículo del blog del ProyectoScopio nos revela algunos datos sobre el ideal de pareja que tienen los y las jóvenes españoles. Destacamos que, independientemente de la mayor o menor valoración que se le atribuya, las chicas “dan mucha más importancia a la autonomía de los miembros de la pareja que los chicos (la escogen como factor importante el 23,6% frente al 11% de los varones)”. Es decir, que a la hora de emparejarse, ellas manifiestan una necesidad mayor de mantener su espacio.

Estas parcelitas de individualidad esperadas se traducen en los modos de articular su vida en pareja. Cuando se les pide puntuar ciertas afirmaciones del 1 al 10, las jóvenes otorgan puntuaciones más bajas a lo que tiene que ver con necesitar al otro para realizarse y a los esfuerzos que hay que hacer para gustar a la pareja. Con más de un punto de diferencia en todos los casos (con notas entre el 3 y 4, que son bajas), ellas están más de acuerdo con que ninguna de las partes dependa del otro o de la otra, ni en la manera de mostrarse ni en la de madurar.

Se trata de resultados provenientes del Barómetro Juventud y Género 2017, que nos indican que tener o no tener pareja también es un debate abierto en las generaciones jóvenes, pues las posturas se encuentran divididas a la hora de valorar su importancia, aunque en este caso las diferencias entre géneros no son tan significativas. A la vez que hay más mujeres que hombres que le otorgan mucha importancia (20,4% frente al 17% de ellos), más chicas que chicos no le dan ninguna (6,1% y 8,1%, respectivamente). La balanza se equilibra y se aproximan las valoraciones intermedias.

También es interesante preguntarse qué se entiende por relación de pareja en esta etapa de la vida, si siguen interesándose por el estado, digamos, que manda nuestra tradición, de monogamia hasta que la muerte nos separe. Esta fórmula cuenta con el respaldo del 81,2% de las mujeres y del 75,1% de los hombres, los cuales reparten sus opiniones y se suman a otros modelos como parejas puntuales y cambiantes y las parejas abiertas.

Según estos pocos datos, estarían resignificándose algunos roles que las reconocían a ellas como más dependientes emocionalmente de las opiniones y los gustos de ellos cuando se vive la vida entre dos. Es decir, que las jóvenes españolas dicen sí a funcionar en equipo con más contundencia que ellos, pero marcando ciertas reglas, desde luego teniendo más claro que no hace falta morir de amor, ni como Romeo, ni como Julieta, como cantaba Karina. 

¿Debemos cerrar el candado del amor romántico?

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Antes de responder a esta pregunta deberíamos pararnos a reflexionar sobre lo que pensamos, creemos o nos han dicho sobre lo que es el “amor romántico” y cómo ha evolucionado a lo largo de la historia. Continue reading “¿Debemos cerrar el candado del amor romántico?”

LOS RECUERDOS DE UNA VIDA PARA COMPARTIR: MARTÍN BARBERO

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Se acaba de publicar el número 8 de la revista Metamorfosis, revista académica del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud encargada de difundir trabajos inéditos que se encuentran relacionados con esta etapa de la vida. En este número contamos con una entrevista especial, que recoge las conversaciones mantenidas entre el antropólogo y juvenólogo Carles Feixa y el filósofo, antropólogo y comunicólogo Jesús Martín Barbero. El diálogo surge entre ambos con motivo de la presentación del libro “Jóvenes. Entre el palimpsesto y el hipertexto”, a propósito del cual Feixa y Barbero abordan las complejas relaciones entre juventud, comunicación y memoria en la era contemporánea.

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¿Vive la juventud plenamente su sexualidad? ¿Respeta la de los demás? Así nos responden los datos

Analizamos el mapa sobre sexualidad del Barómetro Juventud y Género de ProyectoScopio: la homosexualidad todavía es rechazada por un 11,4%

Dos de cada diez jóvenes consideran que la información y educación sexual que han recibido no ha sido la adecuada

Se diluyen algunos estereotipos sobre el sexo: el 46% afirma que la iniciativa para las relaciones sexuales debe alternarse

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¿Viven los y las jóvenes con libertad y plenamente sus relaciones sexuales? ¿Existe un apoyo amplio a la diversidad afectivo-sexual? ¿Hay diferencias por género y por edad? Son preguntas a las que podemos encontrar respuestas muy precisas en el Barómetro Juventud y Género 2017 de ProyectoScopio, y que hemos decidido desgranar para completar aún más la visión existente entre la juventud sobre su propia sexualidad y para cotejarla con esa necesidad de una mayor educación sexualidad que planteamos en nuestro reportaje sobre adolescentes y sexo, y que, como pudimos comprobar, abarca aspectos muy diversos. Muchos de estos últimos están incluidos en este proyecto de muestreo realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. Y esta es la fotografía social.

En esta ocasión, nos fijamos en los datos que, por ejemplo, desvelan que entre aquellos que declaran orientaciones distintas a la heterosexualidad existe un sentimiento de poca dificultad, mayoritario en la vivencia plena de su orientación sexual, pero también un número significativo de jóvenes que declaran lo contrario, y que no debe perderse de vista: frente a un 49,6% que afirman que la viven de forma “fácil” o “muy fácil” (sea cual sea su orientación) se sitúa un 24% que señalan que es “muy difícil” o “un poco difícil”. Es lo mismo que decir que todavía una cuarta parte de los jóvenes que distintas opciones diferentes a la heterosexual no pueden disfrutar con total libertad.

Sin embargo, mayoritariamente existe por parte del círculo cercano (como amigos y familiares) un sentimiento de comprensión hacia la opción elegida, sea la que sea. Este último es un dato muy importante. Con motivo de las celebraciones del Orgullo LGTBI que se suceden durante este mes de junio en toda España, muchos colectivos han querido poner el acento en un fenómeno denominado ‘sexilio’: huir de tu casa, de tu entorno, de tu barrio, de tu ciudad o incluso de tu país por culpa de la homofobia o la transfobia.

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El psicólogo y activista social Álvaro Cuenca nos cuenta que esta circunstancia se produce sobre todo entre los jóvenes del entorno rural, que se ven obligados a emigrar a las ciudades. Sufren o perciben violencia, discriminación, humillación o agresiones por su condición LGTBI, en muchas ocasiones mezcladas con el racismo o el machismo, y concluyen que su vida está fuera del entorno en el que crecieron. No obstante, también se produce en las grandes ciudades, desde un barrio hacia otro diferente, cuando los homosexuales, transexuales, bisexuales o intersexuales deciden buscar un sitio donde “no reciban ninguna amenaza ni castigo social”.

“Es algo que se percibe casi siempre desde muy joven, porque has sufrido una violencia implícita o no implícita. Forma parte de un aprendizaje social en el que concluyes que no puedes vivir en libertad”. Que se incremente el respeto y el sentimiento de aceptación que refleja el barómetro es absolutamente necesario para evitarlo y para que en breve el porcentaje sea el del cero por ciento.

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La Primavera Árabe no solo son titulares

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Juventud árabe. Juventud. Árabe. La joven Enas. El joven Rabih. Preguntas. Respuestas. ¿Primavera? Verano. ¿Un especial de una revista sobre la juventud árabe de cinco países del Mediterráneo? ¿Para todos los públicos? ¿Solo para especialistas? Una encuesta realizada a 10.000 jóvenes de Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos y Túnez y un trabajo de campo etnográfico con más de 200. Las resultados de las encuestas los entiende todo el mundo. Y la etnografía es preciosa, debería conocerse. 

Con esta lluvia de ideas nos posicionamos ante la tarea de procurar la lectura y el interés por la investigación desarrollada en el marco europeo del proyecto SAHWA, financiado por el Séptimo Programa Marco de la Unión Europea, que ha aspirado a analizar la compleja situación de la juventud de los países árabes del Mediterráneo. Sin pre-juicios y apoyándonos en el número 118 de la Revista CIDOB d’Afers Internacionals, de acceso abierto.

En el transcurso de los años posteriores a la llamada Primavera Árabe, cuya fecha de inicio se marca a finales de 2010-principios de 2011, han ocurrido muchas cosas reconocibles por las portadas de los periódicos. Sin embargo, como indican Sánchez García y Sánchez-Montijano (2018: 7), “lo que puede cambiar son las vistas desde el exterior (o desde dentro), pero los patrones y valores reales de las instituciones no están cambiando tan rápido.”

¿Y la juventud? ¿Cómo está viviendo la juventud estos titulares y cómo padece el ritmo lento de los cambios más profundos? ¿Están cuestionando los valores dominantes en las sociedades árabes las nuevas generaciones? ¿Está cambiando la manera en que las juventudes árabes anclan sus identidades y adquieren reconocimiento social? ¿Cuáles son los principales paisajes y escenarios de “ser joven” en la región? ¿Por qué se marginan las trayectorias y experiencias novedosas? ¿Se puede escapar de esta marginación?

“La llamada Primavera Árabe cambió el panorama y dio lugar a un auge de la investigación sobre la dinámica social de los jóvenes en la región” (Sánchez García y Sánchez-Montijano: 2018: 7), lo cual nos permite arrojar luz sobre estos interrogantes. Por eso este número de la revista CIDOB resulta una herramienta de utilidad para los que saben ya sobre estos temas (porque, afortunadamente, se están investigando desde las ciencias sociales) y también para los que sabemos poco.

Con artículos que recorren cinco países árabes mediterráneos y que abordan temáticas generales como las dinámicas económicas, formativas, participativas y de género, más de una veintena de autores y autoras resuelven que es fundamental situar al joven en el centro de los análisis para entender lo que a nivel de población general ocurre y, aunque parezca obvio, lo que está ocurriendo dentro de los y las jóvenes como sujetos sociales.

Concretamente, Sánchez García y Sánchez-Montijano analizan cómo ellos y ellas están produciendo espacios y oportunidades para establecer y gestionar su propio plan de vida, la emancipación, un modo de salir adelante. En esta línea de trayectorias de supervivencia, Minialai, Bossenbroek y Ksikes abordan el comportamiento emprendedor de jóvenes de entornos urbanos y rurales en Marruecos.

También se recogen temas de identidades género. Bouranoi, Othman Challougui y Najar enfocan el ejemplo de las mujeres jóvenes tunecinas, quienes se posicionan en el escenario sociopolítico por resistente que se presente el contexto. Si algo han demostrado los y las jóvenes árabes en estos países es que la política les importa, sin tanta influencia de sus niveles de religiosidad como se podría suponer, como resuelven Roberts, Kovacheva y Kabaivanov. Sobre la juventud como sujeto político, Laine y Myllyla examinan los circuitos culturales juveniles (las calles, las cafeterías) como espacios-tiempo favorables al empoderamiento juvenil.

Respecto a la formación de estas juventudes, Backeberg, Etling y Tholen exponen resultados sobre sus indagaciones para dilucidar si la educación recibida por los diferentes grupos sociales incide sobre su acceso al mundo laboral, teniendo en cuenta que las tasas de desempleo no dejan de aumentar. Göksel y Senyuva evalúan las políticas públicas auspiciadas por la Unión Europea, concretamente, el EuroMed Youth y su incidencia, o no, en la mejora de las condiciones de transición a la vida adulta.

Y más voces para dar voz es lo que encontramos en esta revista, que es un buen ejemplo de cómo visibilizar, desde posiciones académicas y a la vez desde el terreno, la voluntad que tiene la juventud de reclamar un sitio, una acción, una libertad, y no solo un voto (que también) en el mundo árabe contemporáneo. Atender esas voces y amplificarlas es cosa/causa de nuestro tiempo, de estos días que pasan sin descanso para todos y todas.